Cortés y La Malinche o Los Argonautas

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Quien no conoce su historia está condenado a repetirla…

Es admirable, de verdad admirable como las Artes no se cansan de intentar con cada obra entrar en el subconsciente del espectador y despertar en él el más mínimo atisbo de consciencia, de lucha, de ganas de justicia.

Es bien sabido que de un tiempo hacia acá, sobretodo las artes escénicas se han dado a la tarea de ser portavoces de los conflictos sociales y políticos que vive nuestro mundo. Así es La Malinche (o Los Argonautas) de Sergio Magaña bajo la dirección de Eduardo Contreras.

Todo nace de una coincidencia: la semejanza que guardan la historia de Jasón y los argonautas con Cortés y su ejército, ambos en busca de la riqueza prometida, y ambos auxiliados por una bella joven que traiciona a su patria por el amor.

Esa comparación es lo único que existe en relación con el título, ya que toda la trama es la narración de La Conquista, quizá hubiese sido mejor nombrarla sólo “Los Argonautas” y permitirle al público usar su vasta cultura general para desvelar el porqué del nombre. Porque toda la gente que va al teatro y más a este tipo de teatro, es culta… ¿o no? Es más, tan culta que por eso ríe en complicidad con los personajes, y disfruta de sentirse liberal en la sala y aplaude las ideas de justicia; pero una vez que sale regresa a la misma zona de confort de que le provee su estatus y se olvida que afuera el país se cae a pedazos. Claro, eso hasta que le ponen parquímetros o le cobran impuestos por mantener a su mascota de raza carísima… ¡Dios, qué injusticia!

Aplaudo las ganas del director y de la compañía por retomar estas obras que como bien lo expresan: “siguen vigentes”, aplaudo las grandes actuaciones, la sátira bien hecha, el profundo mensaje de libertad, lucha, justicia, CONSCIENCIA.

Esta obra es el claro ejemplo de que quien no conoce su historia está condenada a repetirla, todos sabemos que nos conquistaron los españoles alguna vez, que dividieron fuerzas y ganaron. Y es la fecha en que seguimos dejándonos conquistar por otros países, gobernar por ineptos, apegándonos a aquél con el que nos irá “menos peor”, intentando parecernos a ellos y dejando cada vez más sobajadas nuestras raíces o lucrando con ellas como símbolo de extravagancia, traicionando a nuestros iguales para dejar de serlo y estar siempre más arriba que el otro.

Si he logrado causarles un poco de intriga sobre esta puesta en escena, por favor acudan los miércoles de abril al Centro Cultural Helénico a las 20:30 horas. Pasen un buen rato disfrutando del buen teatro mexicano y después, lo que pase después lo dejo a su consideración.

About soyAire

Yo: literata, mi alter ego: fotógrafa. Veamos en que punto las dos se juntan y el universo explota.