El pornotecario: ¿Cuestión de enfoques?

HACIENDO MEMORIA

En el libro “Pornografía: sexo mediatizado y pánico moral” (Plaza y Janés, 2004) el Ingeniero Industrial, periodista y colaborador de La Jornada Semanal Naief Yehya (México, 1963) afirma que la Internet ha modificado el ejercicio de la sexualidad en millones de personas durante los últimos años, pues ha convertido a la masturbación en práctica común y facilitado la proliferación de grupos con gustos sexuales afines; recuerda que en la antigüedad el arte erótico estaba reservado para la alta burguesía y la gente común no tenía acceso a ella, sin embargo en la actualidad está plenamente integrada en nuestras vidas.

Según el autor, la red de redes se ha servido del porno para atraer un público que quiere representaciones sexuales más abundantes, más baratas y más extremas, “Internet se ha convertido en el medio más prometedor para la pornografía, lo que conlleva una sexualidad física más al límite, más exigente y con nuevos estándares, especialmente entre los jóvenes”.

El término pornografía procede del griego “porno” prostituta y “grafía” descripción, aunque esta definición jamás se uso en la Grecia antigua, actualmente sirve para definir el conjunto de materiales, imágenes o reproducciones de la realización de actos sexuales con el fin de provocar la excitación sexual del receptor… La pornografía nació junto con el hombre, pero la que nosotros conocemos proviene del siglo XVIII durante el “boom” de las reproducciones graficas de la Ilustración.

La concepción del porno, tomó forma con la aparición de la fotografía y el cinematógrafo la desarrolló durante los años cuarentas, dos décadas después durante la llamada revolución sexual, algunos temas se abordaron con mayor libertad y esto favoreció a la industria… A finales de los setentas a través de la naciente industria del video home, se produjeron gran cantidad de películas que cautivaron a un público masivo que comenzó a disfrutar de ellas en la privacidad de sus hogares, de esa época provienen lo que hoy se consideran grandes clásicos del genero como “Garganta Profunda”, “Emmanuelle” o “Taboo”.

 

EL GUSTO SE ROMPE EN GENEROS

En junio pasado El Universal Gráfico publicó un estudio sociológico realizado por la Universidad Brighman Young, un colegio conservador norteamericano, la encuesta aplicada a 813 mujeres universitarias estadounidenses reveló que cerca de la mitad cree que ver pornografía es aceptable, pero solamente el 3.4 por ciento de ellas aceptó consumir esa clase de productos cuando menos una vez a la semana.

A Cintia Tovar de 20 años, estudiante de zootecnia le agrada el porno: “cuando no transgrede a otras personas creo que es un buen modo de entretenimiento”, en cambio Adriana, artista desempleada de 23 años lo considera “ignorante y egocentrista”, pues “el ser inconsciente que sólo piensa en sexo jamás trascenderá.”

Karolina Valast de 21 años, estudiante de comunicación dice: “Considerado por muchos un arte, la pornografía es una forma de expresión tabú, tachada de sucia y libertina. Sin embargo, aunque represente una realidad mental y sea utilizada en ocasiones para ofender y manipular, no deja de ser un arte”… Johann Aguirre Díaz joven productor de TV de 30 años, afirma que la pornografía es un ejemplo de lo que algunos conocen como el libre albedrio “es el placer del voyeur en su máxima expresión, a mí en lo particular me encanta la que se especializa en ciertos fetichismos, ¡me gustan las mujeres con lentes!”.

Recientemente la pornografía se ha convertido en una herramienta de promoción personal, en una estrategia comercial publicitaria empleada por personajes del jetset como Paris Hilton o Pamela Anderson, sin embargo también se da el caso de que mercenarios de la llamada “prensa rosa”, paparazzis o ex novios extorsionen a los famosos con publicar dicho material para ganarse la dolariza de su vida y de paso echar por tierra la imagen pública del involucrado, para muestra más de una treintena de botones: http://entretenimiento.aol.com/celebridades/galerias/videos-porno

También existen gran cantidad de weblogs donde se exhibe material pornográfico original grabado con celulares, muy muy lejos de los reflectores, frases hechas y cuerpos esculturales sin defectos de los pornostars, en su lugar aparecen jovenes, algunos incluso sospechosamente menores de edad en pleno despilfarre hormonal. Dichos websites se nutren de aportaciones de ex novios ardidos, infieles o simplemente aficionados a esta actividad amateur que ha causado graves pérdidas económicas a la industria formal del porno.

Hay autores totalmente en contra del uso de la pornografía como B. Clowes quien cita en su obra “Los dañinos efectos de la pornografía”: “Crea parafilias que comienzan en la fantasía y van subiendo el tono en la imaginación y los sentidos, hasta buscar apagarse en el acto de violación y el crimen. Se pierde la racionalidad, se entorpecen las facultades superiores: la inteligencia, la voluntad, la capacidad de elegir el bien moral”, sin embargo contrario a ello, hay sexo terapeutas que incluso recomiendan consumirla en pareja para incentivar las relaciones desgastadas que han caído en el hastío cotidiano.

Lilian Gómez de la Vega de 28 años se declara consumidora del porno “sutil y bonito” lo recomienda para ambientar cuando estas con tu chico o chica, “ya sabes una peli con una vieja buenerrima y el viejo igual, además por supuesto apoyada con lencería linda”. Ricardo estudiante de 21 años, es consumidor de imágenes, videos y fotos pornográficos “todo dentro de lo normal, nada de parafilias, me parece una cosa muy normal siempre y cuando se exhiba en lugares donde los niños no tengan acceso”.

About Koyote Lagañas

Licántropo rabioso, onanista impúdico y vouyerista, nihilista introspectivo, hiperquinetico distimico, sobreviviente lunático de cráteres espirituales… Aullador afónico color morado, carnívoro onírico selenita.