Fuera de las fronteras. Entrevista con Gisela Heffes sobre Poéticas de los dislocamientos.

Tomada www.caratula.net

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Gracias a los milagros que hacen las personas, está vez traemos para ustedes una entrevista con Gisela Heffes sobre el libro Poéticas de los dislocamientos, ese del que ya habíamos hablado y que espero que ya se encuentren leyendo.

Como bien recordaremos, Poéticas de los dislocamientos es una recopilación de ensayos que hablan sobre la experiencia, tanto del escritor como de la obra literaria, de emigrar a un país desconocido.

Gisela Heffes de nacionalidad Argentina radica en Estados Unidos desde hace varios años. Es profesora de literatura latinoamericana y escritura creativa en español en la Universidad de Rice. Además es escritora y ensayista. Ha publicado artículos, entrevistas, novelas, como: Las ciudades imaginarias en la literatura latinoamericana (2008), Ischia (2000), Judíos/Argentinos/Escritores (1999), entre otros.

-Primeramente, quisiera agradecerle por responder este cuestionario (o entrevista) pequeño, pero espero que sea sustancioso.

-“El gusto y el honor son míos.”

-¿Por qué hacer una poética de los dislocamientos?

-“La idea de hacer una poética de los dislocamientos surgió en la primavera de 2011, cuando organicé en Rice University un simposio centrado en la relación entre el proceso de escritura creativa y la experiencia de migración, desplazamiento y translocación que han venido experimentando numerosos escritores hispanoamericanos que residen en los Estados Unidos. Para esta instancia inicial, invité a seis reconocidos escritores latinoamericanos –Cristina Rivera Garza, Sergio Chejfec, Arturo Arias, Alicia Borinksy, Sergio Ramírez y Sylvia Molloy– a dar una charla sobre la condición del emigrado en Estados Unidos, en conjunción con la emergencia de una narrativa anclada a una perspectiva doble: mientras el escritor que emigra experimenta un sentimiento de nostalgia por su lugar de origen, establece, por otro lado, una relación nueva con el país que lo recibe, en la que la posibilidad de retornar deviene un objeto recurrente de angustia e indagación cultural. A su vez, ya veníamos conversando con Rose Mary Salum –directora de la revista bilingüe Literal. Latin American Voices– sobre la necesidad de crear un espacio para que estas voces dislocadas puedan encontrar una vía de expresión. Fue entonces que decidimos crear, dentro del marco editorial de Literal, una serie que denominamos “dislocados” y que servirían como plataforma para un proyecto más amplio y abarcador: publicar las voces de una generación que está produciendo su obra en Estados Unidos, la mayor parte de las veces en español, y que se ubica en el espacio intersticial de dos culturas, dos lenguas y dos marcos referenciales diferentes, y donde tanto el contexto de publicación como la recepción de esa misma obra varía enormemente. Con esto en mente, y luego del éxito que tuvo el simposio, invité a un número importante de escritores a participar en un volumen colectivo para que, junto a las ponencias presentadas, pudieran contribuir a este primer númeFoto0197ro dentro de las series.”

-¿Cómo Poéticas de los dislocamientos influirá en los estudios de literatura comparada y para la teoría literaria?

-“…las Poéticas de los dislocamientos proponen un paradigma de indagación cultural innovador, en cuanto borran la idea misma de Nación en tanto forma de inserción y pertenencia, estableciendo una nueva genealogía literaria que se inscribe dentro del fenómeno de la globalización, los flujos migratorios y la hibridación de las lenguas, de las experiencias de arraigo y desarraigo, y de las intersecciones entre el desplazamiento físico –con todas sus consecuencias afectivas, emocionales y referenciales– y la producción creativa. En este sentido, se trata de un paradigma de interpelación que puede funcionar para indagar fenómenos similares y que no necesariamente debe restringirse al campo de la producción hispanoamericana en Estados Unidos… más allá de la lengua en que se escribe, las Poéticas de los dislocamientos proponen un paradigma para reevaluar la noción misma de una tradición literaria nacional, desplazando la idea de Nación en sí, y proponer, por lo tanto, una nueva forma de abordar una realidad que no se ciñe ya a estos bordes y fronteras, tanto en lo literal como en los simbólico.”

¿Por qué dividir la obra en tres partes y por qué escoger los temas del “regreso”, la “ida” y “el proceso”?

-“El primer grupo de ensayos examina la idea de “retorno”. Para esto, me ocupé de aquellos trabajos donde aparecía la idea de que, a pesar de una ida, existe asimismo la posibilidad de una vuelta. Este regreso posible fluctúa muchas veces entre el desplazamiento geográfico, lingüístico e imaginario, y se expresa a través de dispositivos como la nostalgia, el deseo o los recuerdos. Me gustó comenzar con la idea de regreso –y no de ida– porque nos permite situar la mirada no en el norte sino en el sur. Es como si comenzáramos dándole la espalda al espacio y tiempo en que nos encontramos y en su lugar nos remontamos a una geografía que tampoco se encuentra en el presente sino que constituye parte de un pasado y –en algunos casos– incluso el futuro. A este “retorno” le siguió la “ida”, y este grupo de ensayos comparten la idea de escritura como un viaje y poetización de la experiencia migratoria. Esta poetización, de hecho, unifica la experimentación tanto del desplazamiento espacial como de la dislocación y producción escriturarias. La tercera parte del libro está dedicada a textos que exploran el proceso de dislocamiento y la imaginación creativa a partir de una lectura entre múltiples espacios. Aquí, es tanto la lengua como la experiencia personal que por medio de desplazamientos continuos se insertan en las ranuras de nuevas geopolíticas culturales: desde la lengua de la infancia a la nueva lengua en que se mueve el dislocado, esto se traduce en una búsqueda por preservar una lengua vinculada al lugar del pertenencia aunque se intente, a su vez, darle un sentido nuevo a la lengua y cultura que los alberga.

Foto0198-Para la objetividad de dichos estudios, ¿quién debería de llevarlos a cabo y por qué?

-“El proceso de dislocación y producción escrituraria es un fenómeno creciente, que define a su vez la voz de toda una generación emergente. Esta generación escapa a categorías de edad o nación, como ya dije, y se establece como una genealogía literaria que comparte una experiencia cultural en común, como lo es la del desarraigo, y donde la lengua deja a su vez de funcionar como un índice de categorización. Esta generación está a su vez viva, y puede abordarse desde diferentes instancias, es decir, desde lo institucional por medio de los estudios literarios y culturales provenientes de ámbitos académicos, como así también desde una búsqueda más espontánea como puede ser la de los lectores no especializados. Cuando presentamos las Poéticas de los dislocamientos en la librearía Brazos Bookstore, en Houston, algo que me llamó la atención fue que, además de que la librería se llenara completamente, habían personas que no estaban afiliadas a ninguna institución académica y que se me acercaban a decir que se sentían identificadas con lo que se había dicho ya que ellos también se encontraban “dislocados”. En este sentido, creo que había una urgencia, prácticamente, por darle legitimidad a las poéticas de los dislocamientos: y esto, nótese, sin cursiva; porque me refiero, más bien, a estas “poéticas” que representan todas estas voces y experiencias de dislocación.”

-¿Cuál cree qué es el mayor problema que presenta las obras escritas en el extranjero?

-“En principio, hay dos problemas que se pueden identificar de manera clara: el primero se relaciona con las formas de publicación. En América Latina muchas veces para publicar debes conocer personalmente a los editores, y si no los conoces, vas y te presentas en una inauguración de arte, una exposición o recepción, en la librería, en el café, en la presentación de un libro, en la universidad. La forma de inserción y circulación es muy diferente a la de, por ejemplo, Estados Unidos, donde debes mandar una propuesta formal a los editores y luego de una evaluación entre tres y seis meses, te contestan. En América Latina, si no estás ahí, si no tienes un amigo que te recomienda, posiblemente cuando les envíes un correo electrónico no te contesten. Pero ojo, porque no lo digo como una crítica, son formas culturales diferentes, con sus lados positivos y negativos. Porque lo cierto es que en América Latina, cuando te publican, nadie te va a decir que saques o pongas esto o aquello, o cambies el lenguaje, o acortes el texto, del mismo modo en que lo hacen en Estados Unidos, donde todo es muy “profesional” pero, a su vez, hay poco espacio para la innovación y experimentación escriturarias (a menos, claro está, que no te importe ser catalogado como “poeta”). Sin embargo, para quien está lejos de estos circuitos la inserción es más difícil. El segundo problema es tu público. ¿Le importan a los lectores de Bogotá una historia sobre dos personajes que viven en Jackson Heights y cuya experiencia no es ya del todo colombiana sino que refiere a la condición del emigrado, sus dificultades para insertarse en una sociedad que no lo admite del todo y quienes, por otra parte, luego ya de muchos años han asimilado muchas de sus costumbres? Esto es algo que planteé inicialmente cuando invité a los seis escritores para el simposio: si la condición de migrar se caracteriza por la fluctuación del estar y el no-estar a la vez, el pertenecer y el no-pertenecer, la pregunta que surge, entonces, ¿para quién se escribe? ¿quién nos lee? ¿cuál es nuestro público? ¿dónde publicamos? ¿en qué lengua escribir?”

-Usted menciona en la Introducción que esta colección de ensayos Foto0194es un texto-umbral del proyecto serie (dis)locados, ¿qué podemos esperar de las siguientes colecciones?

-“Con Rose Mary Salum hemos elaborado una lista de escritores hispanoamericanos que residen en Estados Unidos con el objeto de publicar a un promedio de dos por año a escritores cuya escritura atraviese esta experiencia de dislocación y desplazamiento. Nuestro objetivo último es, como refiero en la Introducción, crear un archivo viviente de una de las producciones literarias más importantes hispanoamericanas actuales”.

-¿Qué es lo que más le gustó de las reflexiones que se llevaron a cabo?

-“El trabajo de lectura y edición de todos estos trabajos fue absolutamente fantástico, en todos los sentidos, pero lo que más me gustó fue comprobar cómo cada escritor interpelaba la cuestión de la imaginación creativa y el desplazamiento y migración desde instancias tan disímiles, no solo en lo conceptual, sino desde marcos representativos y referencias literarias que variaban y se complementaban recíprocamente, creando un espacio de discusión y reflexión en torno a la condición de emigración y la producción escrituraria y estableciendo a su vez las bases para la gestación de unas poéticas tan específicas como lo son éstas”.

-¿Qué espera en la aceptación de la obra?

-“Espero, por una parte, que se pueda conocer más sobre la producción de escritores latinoamericanos que residen en Estados Unidos. Por otro lado, crear una conciencia respecto al hecho de que hay una generación de escritores que está produciendo sus obras aquí, y que todos estos escritos conforman el génesis de una poética de los dislocamientos. Una genealogía literaria que, a diferencia de las tradiciones que se remontan a la fundación de los estados nacionales, se encuentra en el futuro. Se trata de una genealogía de escritores en plena gestación”.

Le agradezco, nuevamente, el haber respondido el cuestionario. Esperamos saber más sobre el proyecto.

-“Muchas gracias a usted por la entrevista”.

Gisela Heffes

About Nocihualpitzin

Caminante de paso lento que busca el por qué de todas las cosas. Estudió Literatura y escribe, pero también lee y dibuja. Colecciona libros y hojas. Persistente.