Marchar es caminar juntos

Están anunciadas para la tarde del miércoles varias marchas en apoyo a Javier Sicilia, después de la muerte de su hijo, otra víctima de la guerra que no es guerra. De esto me he enterado en feisbuc y tuiter, entre expresiones de hartazgo, enojo e indignación.

Qué profundo sentimos los mexicanos la injusticia que se comete contra algunos. Sin embargo, no nos pesa todavía la que se comete contra todos, contra cualquiera. Me gustaría que existiera esa airada defensa de los derechos humanos ante cada violación cometida contra ellos. Y me gustaría, sobre todo, que ya nos hubiéramos dado cuenta de que marchar nunca ha servido de mucho.

Los mexicanos marchamos porque siempre nos ha gustado ser bulto, ser bola, porque siempre nos damos valor juntos. Marchar es caminar juntos. Nada más.

¿Quién está, en cambio, informándose sobre las formas en las que la nación puede realmente demandarle sus fallas a Calderón? ¿Quién está actuando diferente? Todos nos indignamos, todos nos enojamos, todos estamos hartos, pero nuestro activismo no va más allá de las redes sociales y las marchas. Claro, las marchas.

Marchar es caminar juntos. Cambiar sería actuar juntos. ¿Para qué caminar si no vamos a actuar? Día con día caminamos juntos por las calles, en el metro, en edificios y elevadores, ¿y eso nos une? No. Sin embargo, tampoco estamos dispuestos a lo otro: a generar iniciativas ciudadanas, a investigar, trabajar, a respetar la ley… A caminar sí. Pero lo que hace falta es lo otro. La cifra de muertos seguirá creciendo mientras sigamos andando por andar.

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Lectora.