Octubre: hay un cielo que baja y es el cielo, de Nadia Escalante

octubrePodría describir la voz lírica de este poemario (no quisiera arriesgarme a decir, de Nadia Escalante”) como sibilina. Una voz que habla bajo y promete un secreto, que lo comunica de forma enigmática en una clave tan personal que deja un resabio de duda. Octubre. Hay un cielo que baja y es el cielo es un poemario dividido en siete secciones cuyo misterio no conseguí descifrar completamente (o esa ha sido mi experiencia de lectura). Me preguntaba por qué el título, por qué las secciones, por qué esas imágenes, por qué la convivencia tan próxima de palabras oscuras con otras coloquiales, de figuras retóricas con frases hechas. Nunca conseguí responderlo, ¿son estos elementos la visión de octubre que tiene la poeta? Tampoco hay recursos de cohesión que permitan afirmarlo, a excepción de la repetición del título de dos poemas que es, precisamente, “Octubre”, y de ciertos elementos: el cielo, el agua, las nubes, las montañas, la ausencia, la presencia de un otro ambiguo que a veces se lee como el amado. La cuestión con estos elementos aparentemente anafóricos es que no tienen una consistencia semántica tal que permita entenderlos como recurrentes. Me queda la impresión de que el poemario no ofrece una visión de conjunto tan estable que permita descifrarse y, por separado, a cada texto le falta contundencia para distinguirse. Por otra parte, las imágenes y elementos a los que acude no están convocados con la fuerza suficiente, dan la impresión de ser referentes que uno tendría que llenar de sentido pero no tiene cómo, pues parecen formar una clave personal, sibilina -insisto-. Destacan en el libro “Puerta que mira al mar”, “Cielo entre montañas” y “Víspera de todos los santos”.

Octubre. Hay un cielo que baja y es el cielo, de Nadia Escalante Andrade, es una publicación de Textofilia.

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Lectora.