Que ardor…

Dedicado a las personas que no son afiliados a ningún partido, no se enrolan en movimientos o manifestaciones a favor de un personaje o ideología, pero que leen, preguntan, y tienen sus ideas. Espero que no la estén pasando como yo, que vivo con el Jesús en la boca, en la quinta pregunta, perdida en un bosque obscuro. Y hoy, además de todo esto, muy ardida.
Me explico.
Hace tiempo que asisto a unas tertulias muy singulares, hoy en esta tertulia se exhibió una peli sobre Madero y la Revolución, para comentarla, discutirla y escuchar las acotaciones de una célebre historiadora. El plan suena chingón, si no fuera porque en este grupo ya me están afiliando a un movimiento en el que no me interesa militar. Siempre he sido moderada, sin embargo pude haberme convencido de participar, si no fuera por los acontecimientos pasados, presentes, y me temo que futuros, con los que cargo en mi haber ideológico.
Crecí en el seno de una familia Priista. Cuando tuve conciencia y capacidad de elección por propio convencimiento, mis inquietudes políticas se inclinaron hacia la izquierda, y así siguen. Fui y sigo siendo super Fan del Ingeniero Heberto Castillo, del Inge Cuauhtémoc Cárdenas, de su jefecito (de Tata Lázaro soy SUPER FAN), entiendo a Benito Juárez como un hombre de su tiempo, y circunstancia… es decir, tengo más identificación con los personajes izquierdosos que con los derechientos (sólo me ha arrobado el ser el Don Carlos Castillo Peraza, ínclito yucateco), o los centraloides; y por entendido está que mis inquietudes no sólo reposan sobre los personajes, sino con la ideología que defienden y la congruencia en el discurso y los resultados de sus mandatos o ejercicios (no sus proyectos).
Todo iba bien para mí hasta que salió a relucir el “Presidente legítimo”… por el Peje yo voté cuando se aventó para la gubernatura de mi pueblo (D.F.), ganó y no me arrepiento de haber participado con mi voto. Cuando se aventó por la sillota también voté por él, y no me arrepiento pues, consiente de la abrochada que don Felipe Calderón nos dio (y nos sigue dando), y del bajo y sucio proceder del presidente más inaudito, rocambolesco, ridículo y despreciable que hemos tenido – desde mi personal punto de vista – que es Vicente Fox, yo también me indigné, y entendí perfectamente la toma de Reforma como un mal necesario para dejar claro el sentir de muchos mexicanos que nos sentimos insultados. No participé. Sí lo defendí.
Cuando contemplé la “toma de posesión” del Peje, y entendí que él se consideraba “légítimo” de a de veras, y le pusieron su “banda presidencial” marca ACME de parte de la señora Rosario Ibarra – quien a mi parecer, su única gracia es haber buscado un hijo desaparecido que jugó con fuego y se quemó, de ahí agarró vuelo, se prendió de un huesito, y ya no lo deja – fue cuando valió madres mi percepción de mi, hasta entonces, gallo de oro. Y me quedé colgada de la brocha.
De ahí se precipitaron los acontecimientos, y hoy, me preocupa mucho tener otro presidente panucho, o un presidente dinosaurio. Cuando leo las novedades que ocurren en las que Peña Nieto ha tenido que ver (o que uno malicia que le convienen y ¡oh sorpresa! suceden), no puedo dejar de evocar la peli “El Quinto Elemento”, en la que a partir de un pedazo de animal extinto, se reconstruye un ser que resulta ser la invencible Milla Jovovich. Aquí estamos atestiguando el nacimiento de un dinosaurio que creímos extinto, y al que tanto Fox como Felipe ayudaron con mucha enjundia a cebar, alimentar, y dejar crecer.
Mientras todo esto pasa, en la izquierda todos están peleados con todos. Cuando comenté en la tertulia última que, si no nos uníamos en torno a un plan y un candidato nos iba a cargar la tía de las muchachas, los comentarios no existieron (es decir, no existió mi comentario), las miradas fueron condescendientes, y siguió la plática como si nadie ni nada hubiera distraído la atención.
Fue entonces que pensé: ya valió esto.
Como dirían los abuelos: están viendo la procesión y no se hincan. Por un lado el PAN más agotado y desvirtuado que nunca, por el otro el PRI sólido desde ahora en su estrategia para el 2012, y el tercero… ¿quién será? ¿el PRD? ¿MORENA?, ¿acaso los dos partidos y que le hagan como quieran?
Esto me tiene preocupada.

Y emulando a Doña Florinda, enfoco mi rostro a la cámara y me pregunto: ¡Oh!… y ahora ¿quién podrá ayudarnos?
Dudo mucho que llegue el Chapulín Colorado…

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