¡Viva México jijos de la jijurria!

Igual que al pedir una torta cubana con todo, o unos tacos al pastor con todo, me quedo con México con todo, sin remilgos… igualito que cuando va uno a comer a la calle.
-¿Cómo le sirvo sus huaraches güerita?
-Como debe de ser: con todo…
-¿Cilantro y cebolla?
-Si
-¿Le pongo nopalitos?
-Claro…
-¿Salsa roja o salsa verde?
-Verde por favor…

Así también a mi país lo acepto con sus narcos y sus anti-narcos, con sus burócratas y con sus empresarios exitosos, con sus O-ENE-GÉS a favor de todo y de nada, con su Virgen de Guadalupe y con su Santa Muerte, con sus políticos corruptos y sus líderes honestos, con sus ciclistas y sus tamemes, con sus niños fresas regiomontanos y sus politólogos reaccionarios michoacanos, sus trovas yucatecas y sus bandas tex-mex, con sus críticos… y con sus historiadores que también exhiben los progresos que hemos tenido como país desde que se comenzó a gestar esta núbil cultura, acrisolada y contradictoria, que somos los mexicanos.
-Disculpe joven… ¿cómo viene el crocante de cerdo en salsa esmeralda y espejo Mexiqe?
-Es básicamente la piel del cerdo frita en su propia grasa, y preparada con una salsa a base de tomatillo, cebolla y chiles serranos – muy sabrosa – servido sobre discos de maíz curado y molido en nixtamal…
-Aaahhh eso me suena como a tacos de chicharrón en salsa verde…
-Es muy parecido, pero aquí en Fusión-arte culinario, lo servimos con guarnición de arroz de sushi y ajonjolí, que le da ese toque oriental tan delicado… es cocina de autor, señorita…
-Ok… pues tráigamelo con todo lo que venga…
-Muy bien, ¿le sirvo otro suspiro de membrillo?
-No, fíjese que la espumita esta me supo a curado de guayaba… y no me gusta el pulque. Mejor tráigame un tequilita…
Y como la comida, sea fusión, sea criolla, prehispánica, avant garde, o como se prepare, al final los mexicanos somos parte un mismo asunto que nos hace permanecer aquí, o regresar en cuanto se puede si vivimos fuera. Es lo que nos hace cantar los coros de las canciones de José Alfredo Jiménez aunque aseguremos que los mariachis no nos gustan, o bailar al ritmo del Noa-noa aunque afirmemos que Juan Gabriel es para la raza, que sudemos y nos fatiguemos a medio bailecito del Caballo Dorado… o de plano nos acomodemos nuestras borracheras cantando La Negra Tomasa con los Caifanes… al final del día, la naturaleza nos gana tanto a yuppies, como a pensadores izquierdosos, y mochilas del Opus.

Comparativo culinario
Palmas Bistró
-Oiga ¿y cómo viene la Baguette Metropolitana?
-Es un pan de baquette relleno de pechuga de pavo, lechuga, aguacate, queso manchego, y jitomate.
-¿No lleva mayonesa?
-Claro, si quieres también le ponemos mostaza de Dijón y cebolla francesa…
-¿Cebolla francesa?
-Si, es la normal pero macerada en vinagre…
-¡Ah! Pues tráigame la metropolitana…
-¿Cómo la quieres?
-¡Con todo!

 Tortas El Viandante
-Señor ¿qué trae la torta de pechuga de pavo?
-Aaah… mire güera, la de pechuguita se la preparo con su jitomate, su aguacate, su cebollita, sus frijolitos en una tapa y mayonesa en la otra… le puedo poner quesillo o manchego…
-¿Chiles?
-Puedo ponerle su chilito verde, o chipocle… ¿se la voy preparando?
-Si me hace favor… con manchego.
-¿Se la hago con todo?
-¡Con todo!
Y lo más curioso de todo, es que ricos y pobres, júniors y raza, cuando estamos en el extranjero nos brota la mexicanidad con todo el patrioterismo chafa que nos dé el físico… Igual que los gays, podemos ser declarados, o de clóset…
-¿Y cómo dices que se come la pupusa?
-En primer lugar, no la agarres como taco. Ustedes los mexicanos todo se lo quieren comer como tacos…
-¿Entonces cómo me como mi pupusa?
-Primero le pones el encurtidito…
-¿Es esta colesita que está aquí?
-Si, ahora le acomodas todo para que no se te caiga y la levantas así…
-¡Ah! Como si fuera tlacoyo…
-Si, más o menos… pero en vez de levantar un tlacoyo, levantas la pupusa, y la muerdes así…
-MMmmmm… buena la pupusa… ¿no tendrás un chilito? Como que le vendría bien al famoso encurtidito que le rebanaran unos chiles jalapeños, así quedaría a toda madre…
-¡Las pupusas van sin chile!
-Pues bien le podrían habilitar unos jalapeños al encurtidito…
-Si quieres chiles, la señora de allá acaba de sacar unos en un frasco, a lo mejor te convida…
-No creo, es una naca de clóset, sólo así puede una mujer guardar un frasco de chiles en una bolsa Louis Vuitton… Porque esa bolsa no parece Luis Huitrón… es de a deveras. Mejor me como mi pupusa como viene, que es como debe de ser.
Hoy celebramos el día de la Independencia, y leí con molestia harta, que se ha publicado un libro, que ya leeré, en la que los autores hacen “un ejercicio de autocrítica acerca de la situación del país”. Por lo poco que he leído en la entrevista, para variar estos “jóvenes historiadores” de cuarenta y dos años – como que el apelativo “jóvenes” ya no aplica – se basan en la percepción de éste país como un lugar inhóspito, salvaje, y pantanoso en el que la gente de bien como ellos – aypobrecitos – no encuentra nada más que obstáculos para poder triunfar. El artículo lo encontré en un número de la revista Contenido que me regalaron en la gasolinería. Francamente me preocupa el tono que está agarrando tanta gente como críticos del país y sus instituciones. Pienso que nosotros debemos participar más y criticar menos, y antes de todo ilustrarnos para, entonces sí, hablar con las crines del equino en la diestra, es decir, los pelos del burro en la mano. Evidentemente si la gente nos quedamos con la versión oficial de historia de México y Universal que nos dan en la escuela básica, pues estamos poco informados.
De ahí mi opinión sobre los historiadores y su responsabilidad, que efectivamente debe ser divulgar la historia de nuestro país para que la gente la entienda, la aprenda, y se conozca. Mas la historia de los países y de los pueblos no solo está construida con triunfos y héroes epónimos, también la conforman fracasos y eventos difíciles que llevan a buscar cambios. Así es que les pido a estos historiadores que den un paso pa´tras, y contemplen la historia de este país y la difundan como es, no solo de triunfos, pero tampoco sólo de fracasos y pérdidas.
-¿Segura que quieres comer aquí, ma?
-Si mijita, no puedes conocer París si no comes en un kiosko de la esquina… ya verás qué ricas crepas nos prepara el señor.
-Oye ma… pero qué dijo el señor, no entiendo ni madres…
-Tú dile que güí a todo y verás qué rica crepa te hace, así como le hago yo… observa y aprende, hija mía ¡GÜÍ, GÜI!… esteeee… ¡Güí también, señor!.. Ay… Mersí. Ahora vas tú…
-Esteee… si-güí, o sea igual que ella… Güi… güí… Ay si ¡digo güi! Porfa.. ¡Uy! Sibuplé… Güi-güí – Oye ma, ¿cómo se dice “con todo” en francés para no batallar?
-¡Ay mija! Si ya quedó, mira, el señor te está dando tu crepa… ¡Mmmm! Está bien rica ¿no?
-Ijoles sí… Mmmm… está de pelos…. Mmmm… ¿No crees que le vendrían bien unas gotas de Tabasco? Mmmm… ¿Tendrá el señor?
-No se te vaya a ocurrir pedirle eso o ponerle salsa Catsup, Rosita María, que es capaz de matarnos el bigotón… ya ves cómo son de delicados los franceses… Ahorita que se voltee le ponemos, traigo una en mi bolsa…
-¡Ésa es mi jefa!!
¡Viva México!

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La Bruja se construye con arquitectura e historia, se deconstruye con cigarro y tequila, y escribe lo que sucede mientras se reinventa.