¿Qué hay en un nombre?

¿Porqué nos llamamos como nos llamamos? es una pregunta que tod@s nos hemos hecho alguna vez, algunos quizá, indagando más allá, como la lengua de origen de nuestro nombre o hasta su significado. Otros, al estar en nuestra lengua, no tienen mayor dificultad, como Blanca, Rosa, Angélica, Pacífico, Esperanza, Milagros, Consuelo, etcétera.

En algunos pueblos, (como el lakota), era común no nombrar al niño de ninguna forma hasta éste demostrara alguna cualidad (Tatanka Iyotake o Toro Sentado, Pocahontas, Sacajawea, etc.)

Algunos no se complican la vida y sin más, les ponen el nombre del papá (así, si no son sus hijos, de menos son sus tocayos), la cosa se complica si ya hay más personas en la casa con el mismo nombre, problema que los ingleses remediaron con el Senior y el Junior, para saber a quién se refieren y en México, simplemente, por ejemplo, Don Mario y Mario hijo (o chico).

Durante mucho tiempo en nuestro país fue costumbre llamar al recién nacido por el santoral, era común encomendar, si era niña, a la virgen María más alguna advocación (Guadalupe, Covadonga, Inés), de modo que tenían tres, cuatro o más nombres, en el caso del niño, a tal o cual santo, como protección espiritual (algo parecido al bautizo católico) y de ahí tenemos a l@s Refugios, Trinidades.  Candelari@s, los Primitivos, y al caso del niño que llamaron Rev Mex  por haber nacido el 20 de noviembre o de la chica Usnavy.

Gracias a Dios,  esta costumbre pasó de moda (pero sólo para dar lugar a otra igual o peor), y la televisión tuvo algo que ver: con las telenovelas, una pléyade de Alondras, Thalías, Rubíes invadió las escuelas. A otros más les ponen nombre de las culturas que aquí vieron la luz, nombre de origen maya, náhuatl, entre otros.

También están los padres que buscan que sus hijos reflejen alguna cualidad cuando sean mayores : el valor, el honor, en el caso de los niños, la bondad, la decencia, que supuestamente es propia de las mujeres.También están los nombres de héroes célebres por la historia, la mitología o la literatura: Alejandro, Arturo, Ariadna, Héctor, Sigfrido. No olvidemos los nombres bíblicos: Aarón, Raquel, Rebeca, Noemí, Jonás, Josué, Hazael, Caleb, Sealtiel, Tamara, Priscila.

También tenemos a los papás que les ponen a sus hijos nombres extranjerizantes (sobre todo, en inglés) y de ahí salen los cacofónicos Kevin Sánchez, Jennifer López, Brian Pérez, etc. Otros más adoptan la variante en otra lengua : Maggie en lugar de Margarita, Becca en lugar de Rebeca, Nicole en lugar de Nicolasa, Justin en ligar de Justina, Zack en lugar de Zacarías.Y al revés, otros son un latinismo de otro idioma; René, del francés “renacido”, o Renato.

Finalmente, tenemos a aquellos padres, que quieren transmitir alguna cultura o cualidad en virtud de alguna doctrina oriental, son los nombres exóticos:  Uma, Maya, Padme, Scheherezada, Fátima, Iskra, Muhammad, Abdallah, Sakura, etc.

Agradezco a l@s amig@s que me prestaron sus nombres para escribir el presente post..

¿Y tú, cómo te llamas, porqué te llamaron así? ¿Te gusta tu nombre?

A Dulce la llamaron así para ver si se le componía ese carácter tan feo que tenía desde chiquita, pero ni así.

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