¿Quién puso el POP?

popcorncultureclubanimatedEs extraño: de manera consciente o inconsciente construimos nuestra personalidad y en función del ella seleccionamos los signos que la representan. O los que queremos que la representen, que es lo mismo que al revés.

Lo anterior lo digo porque hay algo que nosotros relacionamos mucho con la manera en la que otros nos ven -y la manera en la que queremos que nos vean-: la música. No digan que no, en algún momento de nuestras vidas todos hemos tenido alguna filia inexplicable, un placer culpable y un pecado que esconder. ¿Esconder? Pues sí. Antes muertos que confesar que en el Ipod traemos la rola de Luismi de la noche, la playa, la lluvia y la malacopa.

Me llama la atención que los géneros musicales tienen ciertos estigmas. Si escuchas cumbias eres naco, si escuchas banda eres narco, si escuchas reguetón nunca brillarás en sociedad. Ah, pero eso sí: cualquiera de los que señalan a estos bárbaros del ritmo, a estos prófugos del distorsionador, es perfectamente capaz de ir a una fiesta, perder la cadenita y ponerse a bailar. Y voy a escribir en mi diario, auuuuuuuuuuu…

Pero hay un género que está peleado con casi cualquier cosa. Aunque está relacionado con un cierto estatus socioeconómico, con un tipo de personalidad o con una edad específica, he sido testigo de la discriminación que sufren sus seguidores. He sido testigo de que hasta en las prepas nice, señoras y señores, los adolescentes tienen pena de admitir que son poperos de corazón. Los mayores -y más altos- acusan a los demás; en tono de burla señalan a un inocente que se esconde entre los otros: “Miss, miss, a Fulanito le gusta RBD”. Los otros se ríen y yo compadezco a la víctima.

Sin embargo, eso es mucha hipocresía. Yo confieso abiertamente y sin tapujos -bajo mipopseudónimo, claro- que yo, sí, YO ESCUCHO POP. ¿Eso es malo? ¿Ofende a Dios? ¿Me condena a una eternidad en el infierno? No necesariamente, veamos por qué.

El pop es un género musical como cualquier otro. Menospreciado por los rockeros, diseccionado por los jazzistas, agredido por los blueseros (pero engendrado por todos ellos), ha sido uno de los más prolíficos, versátiles y resistentes. La persistencia del pop se debe, desde mi punto de vista, a dos razones fundamentales. La primera es que combina las bases rítimicas negras con las temáticas de la canción sentimental blanca: la herencia del rock y del blues queda descafeinada y adaptada a la expresión del crooner. ¿Lo mejor de dos mundos? Quizá no, pero sí lo más audible.

Quien menosprecia el pop lo hace porque tiene de él una imagen timbiricha y comercial, pero anula inmediatamente uno de los fenómenos musicales, culturales y mercadológicos más importantes de nuestra era, heredero de gran tradición y generador de cambios sustanciales en otros géneros. Es famosa la anécdota de Bruce Springsteen que, talentoso e independiente, no alcanzaba el reconocimiento hasta que su productor le dijo que compusiera algo que se pareciera a lo que sonaba en el radio. El Jefe relata que lo único que hizo fue sintonizar su radio, escuchar “Thriller”, de Michael Jackson, y luego componer “Born in the USA”, rola que lo catapultaría a la fama y modificaría la historia del rock norteamericano.

Entonces, ¿qué es el pop? ¿Hay buen pop? ¿Cuál es la frontera que lo separa de otros géneros? ¿Cuál es el diagnóstico del pop en español? De eso y más hablaremos en una serie de posts que se inaugura hoy, oh lectores.

About Nora De la Cruz

Lectora.