¿Yo, hambrienta de bestsellers?

Desde hace ya varios años, las series de libros para niños y jóvenes han marcado generaciones. Después de todo, ¿quién no ha oído hablar de Harry Potter o Crepúsculo, e incluso de las menos conocidas Crónicas de Spiderwick o Una Series de Eventos Desafortunados? Estos “bestsellers” rompen récords en ventas, se hacen películas sobre ellos, niños y niñas se disfrazan como los personajes y sueñan con tener una varita mágica o un vampiro que brilla.

 

Personalmente, sí crecí con algunas de estas series. Esperar con emoción a que saliera el siguiente libro y pasar tanto tiempo identificándome con los personajes fueron partes importantes de mi infancia. Y ya llevaba yo mucho rato, no exagero si digo años, sin encontrarme con una serie similar que me llamara la atención hasta que me topé con The Hunger Games (Los Juegos del Hambre), el primero de una trilogía de libros de Suzanne Collins, una escritora estadounidense. Honestamente, lo compré en un aeropuerto y lo leí en mi vuelo, sin esperar mucho del libro más que puro entretenimiento por unas horas. Ahora debo decir que me dejó una agradable sorpresa.

La razón principal por la que me gustó es algo rara, pero muy simple: está ligeramente basada en el mito griego de Teseo y el Minotauro (para que esto tenga sentido: estoy obsesionada con mitología griega desde los siete años). Según éste, el hijo del rey Minos de Creta fue asesinado por los atenienses por envidia ya que ganó la mayoría de los Juegos Olímpicos celebrados en esa ciudad. Para evitar una guerra entre Atenas y Creta, el rey ateniense Egeo hizo un trato con Minos: cada siete años, se mandaría a siete jombres y mujeres jovenes como tributo a Creta para ser devorados por el Minotauro.

The Hunger Games toma esta idea de mantener vivo el miedo y la opresión en una población usando tributos. La historia se desarrolla en una sociedad futurística llamada Panem, localizada donde anteriormente estaba Estados Unidos, que fue destruido por efectos de cambio climático y, posiblemente, armas nucleares. Originalmente, Panem estaba dividido en 13 distritos y una ciudad llamada Capitolio, que controlaba a todos. El distrito 13 inició una rebelión contra en gobierno, que finalmente fue detenida.  Sin embargo, como recuerdo a los demás distritos de aquellos “Días Oscuros” de revolución, cada año se escoge al azar a un chico y una chica de cada distrito, de 12 a 18 años, para que participen en los “Juegos del Hambre”, donde combaten entre sí a muerte hasta que queda sólo un sobreviviente. Esta es la forma en la que el régimen les recuerda a todos que ellos son los controladores de quien vive y quien muere en Panem, y su poder no debe ser subestimado.

El mundo de este libro me parece muy interesante. Es cierto que hay muchos libros que crean distopias y hablan de gobiernos autoritarios pero éste, gracias a la idea de los “Juegos del Hambre”, se distingue de los demás. Aquí no hay realmente un Gran Hermano ni cámaras por doquier (aunque los habitantes si deben cuidarse de no hablar mal del Capitolio abiertamente). Es este evento anual, por sobre todas las demás reglas o castigos, lo que los mantiene oprimidos y sin esperanza de cambio, en especial después de 74 años de vivir siempre lo mismo.

Hay que aceptar que la construcción de los personajes es bastante simple y algo alejada de la realidad, en mi opinión. Hubo momentos en que la excesiva bondad y sacrificio de algunos me dejaba pensando: “Nadie actúa así. La verdad es que somos demasiado egoístas”. Los dos protagonistas del libro, Katniss Everdeen y Peeta Mellark (los tributos del distrito 12), en ocasiones son muy idealizados, particularmente Peeta, como el hombre perfectamente desinteresado y dispuesto a sacrificar todo.

Fuera de lo anterior, la historia me dejó sorprendida en varias ocasiones. Sentí que en cada capítulo pasaba algo que no me esperaba, y esa sensaciones de hambre por llegar al final es algo de lo que más aprecio en un libro. Y es por eso que lo recomiendo tanto.

Confieso: si hay alguien que critica bestsellers, soy yo. Me considero una enemiga acérrima de Crepúsculo, entre muchos otros, pero por The Hunger Games si hago una excepción.

About Eleanor Rigby

Beatlémana de corazón, cafeinómana por gusto y necesidad, periodista en gestación, lectora ávida. Chilanga de nacimiento, actualmente vive en medio de los maizales. Tiene terror a los caballos. Viajera dispuesta en cualquier momento y situación. Distraída, impulsiva, emotiva y apasionada.