Aroma de santidad

Este fin de semana se vio algo sorprendente por extraño: por primera vez en varios siglos, una persona accedió al panteón particular católico de beatos -un paso antes de la santidad- en sólo seis años, cuando han existido candidatos a este título que han debido esperar por siglos sin que su ‘causa’ haya sido aprobada.

 

La historia de esta persona, un sacerdote católico nacido en Polonia, es, lo menos, polémica. Contra la neutralidad política que recomienda la iglesia, este ministro atacaba constantemente el socialismo, condenándolo.

 

Una anécdota lo retrata a la perfección: se cuenta que el obispo de San Salvador, monseñor Ovando y Valle, alguna vez lo llamó para que se pronunciase en contra del exterminio que se estaba llevando a cabo en esa nación centroamericana, que incluía secuestros, violación y asesinato sistemático de mujeres y niños. La reacción de este candidato a santo fue colgar el teléfono.

 

También fue conocido por sus críticas a sus hermanos de religión: uno de sus blancos favoritos fue la Compañía de Jesús la cual, a través de la práctica de la Teología de la Liberación, alfabetizó, alimentó e instruyó en diversos oficios a la gente más pobre de América Latina y África.  Él consideraba esta doctrina marxista y, desde luego, condenable ante los ojos de Dios, por lo que incluso expulsó a uno de los más importantes representantes de esta orden, el Arzobispo de Bilbao, del Vaticano.

 

Pero no todo es malo en este hombre, que visitó cinco veces el país. Fue un prodigio de perdón con Marcial Maciel, sacerdote mexicano líder de los Legionarios de Cristo, orden dueña de las escuelas más caras del Vaticano y una de las que más dinero aporta a la curia romana. El beato pedía la bendición constantemente a Maciel, a quien protegió hasta su muerte de los cientos de acusaciones de abuso sexual que perseguirían al cura mexicano también hasta que falleció.

 

Fue un sacerdote de récord: elevó a los altares más santos que los nombrados en los 400 años anteriores y también viajó a más países que ningún otro papa. Se rodeó de grandes hombres, como Augusto Pinochet o Vicente Fox, durante sus múltiples visitas. Además, será el santo con menos milagros comprobados: sólo dos personas han manifestado haber recibido su favor, y una de ellas fue descartada en un principio por la propia Comisión para las Causas de los Santos, aunque luego reculó y la volvió a admitir.

 

Incluso después de muerto, este domingo pasado, pudo convocar a grandes prohombres, como el presidente de uno de los países más violentos del mundo, Felipe Calderón, para presenciar su beatificación. Magnánimo entre los poderosos, implacable con los que enseñaban doctrinas alternas: así era Karol Wojtyla, sacerdote polaco que, de no pasar algo extraño, será, dentro de poco, un santo más en el panteón católico.

About Ikurrin Beltza

Cuando nació ya tenía 13 siglos de edad. Habla el lenguaje de las piedras, es la última seña de una raza cautiva; la oscuridad del cine y la calma de los silencios son su estandarte y su medio. Visita http://laberintosonoro.wordpress.com