Cine, mucho cine

El sábado fui al cine. No es noticia, siempre voy al cine con o sin una buena razón*. Esta vez fui, respetando mi horario que siempre es antes de las 12, porque no tenía nada mejor que hacer y porque me vi libre para ver lo que yo quisiera después de algún tiempo. Por esta razón entré a ver Gimme the power.

Gimme the power es un documental cuya premisa es el paralelismo entre el poder en México y la música, más específicamente el rock. Hay muchos personajes interesantes en ese documental, que culmina con Molotov, que es considerado el último grupo de rock con sabor transgresor que ha tenido México por todos los participantes de la película. No es un documental profundísimo, tampoco encuentran el hilo negro, eso está muy difícil a estas alturas del partido, pero sí es un documental entretenido con muchos datos curiosos que yo no conocía y se entrevista a varios protagonistas de la música, la noticia, un sociólogo, un historiador y a uno que otro cándido productor que se puso blanco ante la pregunta ¿usted es el carnal de las estrellas? Además de un par de curiosidades de la banda que yo desconocía, por ejemplo, entendí perfectamente porqué Molotov no participó en el concierto #Yosoy132; más allá de que aseguraron que no habían las condiciones de producción necesarias, yo creo que hubo otra razón. En fin que si uno quiere entretenerse, es un buen documental para justo ese propósito.

Luego de esto, se me hizo fácil entrar a ver Colosio: el asesinato. Y me dije, pues a ver qué me cuentan; como había oído buenas críticas me pareció que era una apuesta más o menos segura. Lo peor que me podía pasar era que me contaran una historia que yo ya me sabía, con una producción de pena. Pues no. No es que me contaran una historia que no sabía, si desde el 94 se especula quién podría tener interés en la desaparición del candidato del PRI y todos sabemos que todos en la más alta cúpula del poder lo querían muerto. Pues es una película buena: tiene un buen guion, tiene un reparto que cumple – como se obvie a Kate del Castillo, estamos del otro lado – y la historia está bien hilada. Si uno va con alguien que recuerde a los actores de ese tiempo, pues mejor, porque solo Aburto, Diana Laura, Colosio y el presidente, tienen nombre y apellido, todos los demás, en palabras del coescritor Miguel Necoechea, son producto de la ficción y por esa razón no tienen el nombre, que si buscamos un poquito, encontramos. Total que es una película que vale la pena y si son de aquellos que recuerdan poco el incidente y sus consecuencias inmediatas – las de largo plazo, todavía las estamos padeciendo – vale la pena verla, repito, con alguien que pueda identificar a los personajes; como un chico que fue con su papá y se notaba como le estaba explicando detalles que no están en la cinta.

Buenas películas, buen sábado.

*yo siempre me acuesto con mis buenas razones

Ginísima Persona

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Bordeando la misantropía, pero amiga cariñosa... la mayor parte del tiempo