David Miklos y El abrazo de Cthulhu: “Alguien que diga que no escribe a partir de la autobiografía está mintiendo”

Relatos de suicidios, la vida de pareja y Lovecraft son algunos de los temas que David Miklos trata en su más reciente libro, El abrazo de Cthulhu. Tuvimos la oportunidad de platicar con el autor, quien nos comentó, entre otras cosas, acerca de la estructura que decidió utilizar para su obra, el proceso que lo llevó a escribirla, por qué es un libro cercano a su infancia y su opinión acerca del bloqueo de escritor.

Fábrica de Mitos: El abrazo de Cthulhu es un trabajo muy completo y por lo tanto, complejo. ¿Cómo llegaste a escribir este libro?

David Miklos: A lo largo de los últimos diez años escribí varios textos que tenían mucho que ver entre sí -como escritor uno visita los mismos temas una y otra vez-, junté todo el material que no había publicado en forma de libro, lo leyó un buen amigo lector y me dijo que estaba bien pero que había cosas que sobraban. Lo anterior coincidió con la invitación de Textofilia a publicar un libro con ellos y ya con esos dos elementos, noté que había varios textos que guardaban una relación estrecha entre sí. Quité lo que no servía y volví a escribir todo para darle la misma voz, el mismo tono, la misma consistencia. Entonces me di cuenta que había cuatro relatos principales que podía dividir y entre estos fragmentos, poner algunos “intermedios”. Supe que quería empezar el libro con un relato y terminar con el mismo relato -que es el que le da el título al libro, El abrazo de Cthulhu-, y hacer que todo caminara por ahí. Todo fue de manera subrepticia; lo fui escribiendo durante diez años y de pronto me di cuenta que había algo ahí. Finalmente lo reescribí, lo cual fue un proceso bastante ameno. Sabía muy bien a dónde quería llegar y cómo quería construir el libro.

miklos-cthulhu2FM: La estructura fue algo que me llamó mucho la atención, ¿cómo fue el proceso de selección de los relatos y por qué contarlos a partir de una narrativa híbrida?

DM: Quería tener una historia convencional -por así decirlo- que es El abrazo de Cthulhu, el cual es sobre una pareja, se conocen, se van a vivir juntos y qué pasa después; una narración natural, con su clímax y todo. Pero tenía otro relato que le hacía el espejo; el de una pareja que tiene hijas, la historia de una familia más consolidada, pero con un elemento de suspenso. Y bueno, puse esos dos relatos juntos. Luego están los metarrelatos: cómo se hace la escritura, qué lee uno, cómo se forma como escritor y demás; esas son las contrapartes más ensayísticas, “La otra almohada de Lovecraft” y “Pájaros muertos”. Esos iban a ser los cuatro vectores que se comunicaban con otras dos historias, el suicidio de Francesca Woodman y el de [Mark] Rothko. Luego, al centro, una historia de infancia, que es el eje sobre el que gira todo, y en los extremos algunas historias que tienen que ver con la vida de pareja y con cierta fragmentación de personalidad, el pequeño prólogo “Ha sido” y la parte de “Desaparecido, que es donde desemboca un personaje. Así fue.

FM: El primer capítulo, el detonador de todos los relatos, lo acabas con un recuerdo que te lleva a tu infancia. ¿Qué papel juega tu infancia en el libro?

DM: Como te decía, la infancia es la semilla, es quintaesencia. En esa infancia es donde yo, o el narrador, lee a Lovecraft y tiene ese primer encuentro con un autor y una obra más completa; es donde supongo que comienza a construirse una voz. En ese sentido, la infancia es fundamental. De hecho es un libro sobre mi devenir en escritor. Escribí otro libro de relatos parecido, no tan fragmentado, se llama La vida triestina y habla del punto de llegada de una voz, de cómo se construye el escritor presente, el que publica un primer libro a los treinta y cinco años, pero con El abrazo de Cthulhu fui más atrás, a rastrear la fuente, de dónde viene esa voz y por qué.

FM: Uno de los temas que tratas constantemente es el miedo, ¿cuál es la relación entre escribir y vencer tus miedos?

DM: No sé si escribo para vencer miedos o para tener ciertos encuentros conmigo mismo, para conocerme a mí mismo como acto filosófico. Es un libro en el que está presente el horror amorfo, como las criaturas primigenias de Lovecraft; lo amorfo del devenir cotidiano, de la vida doméstica, de la paternidad, todo eso que encubre lo más evidente de una vida que también tiene su dosis de horror. Por eso el epígrafe de “abrazar a los monstruos para mantenerlos en su letargo, para contenerlos, para que no salgan al mundo y lo destruyan todo. Es un libro sobre la escritura y sobre cómo conviertes la realidad en ficción, que quizá esa es la manera de vencer el miedo que mencionas.

FM: Tu libro es también un homenaje a Lovecraft, ¿qué papel jugó este autor en tu infancia y en tu trabajo como escritor?

DM: En mi infancia fue fundamental. Lovecraft fue el primer autor al que leí de forma más congruente. En mi escritura no se qué tanto, la verdad lo que yo escribo es una narrativa muy distinta en términos formales. Nunca he intentado un relato lovecraftiano per se, aunque tengo por ahí un borrador de novela lovecraftiano que algún día tal vez pueda llegar a escribir. Ciertamente fue Lovecraft el que inoculó la semilla de la lectura y la escritura. No funciona una sin la otra.

FM: En tu timeline de twitter (@dmiklos), una seguidora te comenta que le habían preguntado si te conocía; ella contestaba que sí porque había leído tus libros. Leyendo El abrazo de Cthulhu, ¿qué tanto podemos conocer a David Miklos?

DM: Pueden conocer sobre todo al David Miklos lector y escritor. Se puede conocer el proceso de una escritura y de una forma de vivir, supongo que eso es lo que se puede conocer. Hay muchos eventos en el libro que podrían parecer reales y no lo son, y otros que no parecen reales y sí lo son. Sí hay mucho de mí ahí. Pero incluso en los libros de ficción más pura, que no son deliberadamente comerciales o que se concentran en un tema de ocasión, el autor deja mucho de lo que es, ya sea de manera evidente o en clave. Alguien que diga que no escribe a partir de la autobiografía está mintiendo, escribir y hacer ficción es un acto de mentir en el mejor de los sentidos.

FM: Se lee por muchas razones; una de las principales razones es porque la lectura sirve como vía de escape. Tú tratas en tu libro con estos límites de la realidad y la ficción, ¿crees peligroso que se tome un libro como vía de escape?

DM: Al revés. Creo que es un refugio. Leer es apagar el mundo, es encender otra cosa, es fugarse y es muy necesario fugarse de la realidad. Es bueno, sobre todo porque genera conocimiento, te obliga a hacerte muchas preguntas y a imaginar, a ver lo que está escrito de una manera muy singular tuya.

FM: Existe una nota al pie de página en uno de los relatos de tu libro en la que mencionas que cuando tu escritura se quedó estancada fuiste a una cafetería por el Parque Hundido. Además de este método, ¿qué otras formas tienes para vencer el bloqueo de escritor?

DM: Es muy raro, porque suena muy tonto, pero el bloqueo de escritor solo existe cuando no estás escribiendo. La única manera de vencerlo es sentarte a escribir, es lo mas difícil de todo el proceso. Ya te sentaste, lograste abrir el cuaderno o encender la computadora, en el momento en que empieza a fluir, estás del otro lado. Pero sentarse a escribir es lo mas difícil. Y el bloqueo me parece una especie de mito extraño porque en el momento en que en serio te obligas a escribir, aunque sea transcribir algo, sientes una maquinaria. Claro, no hay forma más fácil que dejar de escribir que abandonando un proyecto a medias. Regresar a un proyecto es lo más complicado que hay. Es más fácil empezar de cero otra cosa que regresar a un proyecto que dejaste.  Los proyectos son celosos en ese sentido.

FM: Hablando de proyectos, ¿qué viene después de El abrazo de Cthulhu?

DM: Publico en agosto una novela nueva en Tusquets, se llama No tendrás rostro y es la primera parte de una nueva trilogía. Ahora estoy escribiendo las otras dos partes, según yo ya acabé una en su fase borrador y tengo la otra ya avanzando. También tengo otra narración parecida a El abrazo de Cthulhu; híbrida, de un corte deliberadamente más autobiográfico.

FM: Finalmente, para terminar por favor aclara algo a los lectores de Fábrica de Mitos, ¿cómo se pronuncia Cthulhu?

DM: Desde niño siempre ha sido Cthulhu (ktuloo).

About James

Cinéfilo. Lector. Estudiante de Comunicación Visual.