De los libros desagradables, que también los hay

Y no es que me las dé de muy sácale-punta, ni de muy ya-vas-que-chutas, pero hay que saber reconocer y expresar molestia cuando un texto la causa, y sobre todo cuando el texto se vende, y gran difusión se le da.

Me refiero al libro de don Francisco Martín Moreno Arrebatos Carnales rojo, que trae las biografías versión tabloide amarillo de Porfirio Díaz, José Vasconcelos, Maximiliano y Carlota, Francisco Villa, Sor Juana Inés de la Cruz, y José María Morelos. Lo compré para dar descanso a la neurona después de dos meses de arduo aprendizaje en mi nuevo empleo, que está enfocado a construcción. Necesitaba encontrar una lectura fácil, ligera, y enganchadora; es decir, una lectura de esparcimiento, por eso cuando vi en un anaquel las tres partes de la colección, decidí comprar la primera a sabiendas de que estaba yo adquiriendo un libro más sensacionalista que serio. Nunca pensé que fuera a ser un libro que me molestara tanto.

¿Que Porfirio Díaz tuvo varias novias y esposas, y una de ellas fue su sobrina? Ya era del dominio público. ¿Que José Vasconcelos fue bien mujeriego y jijo del máiz? Tampoco fue sorpresa ¿Que Maximiliano era bien depravadote? Eso no lo sabía, y si así fue francamente me da lo mismo ¿Que si Maximiliano y Carlota ya no tenían vida marital cuando llegaron a México? ¿Que si mi general Villa era bien acelerado y violador, qué si Morelos, aun siendo cura, tuvo amante, chamacos, además de otras novias?… También ya consta en otras fuentes… ¡¿YYY?!?

Al mismo tiempo que se relatan las presuntas cuitas sexosas —cuidando especialmente el describir cuerpos, sensaciones, olores, y actos al más puro estilo de don Irving Wallace, sólo que éste último siempre cuidó que sus novelas fueran leídas como novelas, no como textos históricos, y explotó la franca combinación de intriga-sexo con mucho éxito— de estos personajes, don Francisco entrama una versión de la historia que, por lo menos a mí, me suena muy particular, muy personal, pues. Y no está mal, afortunadamente vivimos en un país y en un tiempo en el que podemos expresarnos libremente, y las publicaciones salen de las prensas a las librerías sin mayor sofoco, y la gente puede acudir a éstas y comprar el libro que más llame su atención. Lo que está mal, es que las cosas se presenten como si fueran la VERDADERA-HISTORIA-DE-MÉXICO-Y-NO-PENDEJADAS. Y lo que está peor es que mucha gente se traga esta versión personal como una cosa seria, porque así está presentado, y así se ha promocionado. Sólo baste leer el subtítulo de la obra: “Las pasiones que consumieron a los protagonistas de la historia de México”, cuando debería decir algo que aclare que es una hipótesis o interpretación del autor sobre las vidas personales de los personajes.

En fin, opino que si los personajes históricos llegaron a ser eso, personajes históricos, fue por lo que hicieron fuera de la recámara. Evidentemente, en el transcurso de la vida intensa de un sujeto aguerrido (léase también “sujeta aguerrida”) se cometerán aciertos y yerros, y naturalmente mucha influencia tienen las hormonas en esta la acción. Sólo que para mí es más interesante conocer los efectos de las decisiones, y tratar de leer y recitar la obra de Sor Juana, que saber si le gustaban las chavas pechugonas, o más bien planas (no he leído la versión Martinezca de la vida de Sor Juana todavía), y me causa más curiosidad conocer su impresión sobre la vida mundana del siglo XVII que sus “arrebatos carnales” que, por supuesto, deben haber inspirado gran parte de su obra, eso se entiende.

Otra cosa: hace tiempo leí una crítica a alguno de los libros de don Francisco, en la que el lector molesto afirmaba que el problema con él es que relata y juzga las acciones pasadas desde una perspectiva actual, con los valores del siglo XX-XXI. Cuando comencé a leer este libro recordé ésta afirmación, y a medida de que iba yo avanzando en mi lectura, me convencí de que coincido por completo con esta opinión, que ya no recuerdo ni dónde ni de quién es, pero que en mi humilde condición de bruja aficionada a la lectura y a la historia, creo que es muy acertada.

En fin, todo es cuestión de gustos. Para quien sea fan de don Francisco, sólo les pido que tomen sus textos como un punto de vista más, y que lean otras cosas de otros autores sobre el mismo tema para que puedan construir su propio criterio, y quedarse con lo que cada quién juzgue más importante acerca de la obra de tal o cual prócer.

Martín Moreno, Francisco. Arrebatos Carnales. México: Planeta, 2009.

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