DEL ALCOHOL Y OTROS DEMONIOS… 1RA PARTE

Desde pequeña fui muy cercana a la nota roja, mi abuelo solía leer “La prensa” que como ya saben, es un periódico harto amarillista. Tengo varios cuentos sacados de esas páginas, fotografías, un par de ensayos ; hace un par de años, las circunstancias me alejaron abruptamente de la nota roja, y ahora, por razones aún por esclarecer me acerqué de nuevo…

La situación se ha tornado mucho más violenta y caótica que antes, y el alcohol juega un papel sumamente importante en esto. Para nadie es un secreto que la violencia hacia la mujer ha crecido enormemente en los últimos años, y según las encuestas (y la nota roja), en fin de semana el abuso sube sustancialmente, asi como los choques, las riñas callejeras, los atropellamientos, es más, hasta borracheras familiares donde todo estaba en aparente orden, terminan en asesinato entre consanguíneos.
El ambiente nocturno en el que pululo me acerca a situaciones cómicas, difíciles, riesgosas y hasta grotescas, y también algunas historias personales, que, si me permiten, les iré contando en las entregas de este artículo.

Hace algún tiempo conocí a unos chicos, recién entrados a los veinte, que eran clientes asiduos del bar. Uno de ellos entró a trabajar con nosotros y resultó ser un buen amigo, de esos que casi no hago, pero termino haciendo. Uno de sus amigos que es re borrachote pasó un viernes a invitarlo a una fiesta, recuerdo que lo vi salir y le dije a mi amigo- no mames que así va a manejar!- El plan era que mi amigo lo alcanzara en la fiesta, pero recuerdo que esa noche tuvimos un chingo de chamba y al terminar, nos quedamos platicando hasta que el cansancio nos hizo pedir cama. Al otro día llegué y le pregunté si había ido a la fiesta –No wey, y mi amigo esta en el MP-, -¿donde orinó?- Le pregunté riendo. – Venia sobre tlalpan en la camioneta, el manejaba hecho la madre, tanto, que apenas rozó la banqueta y la camioneta se volcó, murieron otros dos de mis amigos y el quedó inconsciente, pero no por el golpe, sino de la peda que traía, se enteró de lo que había pasado cuando despertó en el MP- Madres. No sabía que hacer, no solo murieron dos de sus amigos, su mejor amigo estaba enfilado a la cárcel y no había nada que pudiera hacer. Lo abracé, no dije nada. Así pues un chico de 22 años, músico, con una vida amable, esta en este momento el el Reclusorio Oriente, esperando que le sea dictada la sentencia por doble homicidio. Su familia paga por seguridad, para que coma no tan mal, para que no se lo madreen tan seguido, el armó una banda ahí dentro con la que toca de vez en cuando, y se muere por salir de ahí, y por dejar de sentir el dolor y la culpa por la muerte de sus amigos, pero eso no será pronto. Y todo por una peda… oí decir a mi amigo con un suspiro.
La noticia fue publicada en dos periódicos de nota roja.

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