Días nublados y un poco de sol en el cielo azul que se fue

Hace algunos años escribí esto.

Era una chica que creía tener una mente brillante, tan lucida, en esos días en que el cielo amanece completamente azul. Pero todo puede cambiar de un momento a otro. Una mañana simplemente desperté y pensé en que no necesitaba decir o decirme grandes complejidades. Irónicamente siempre preferí los días nublados en que la lluvia te despierta de tanta humedad y frio aunque en mi mente seguían existiendo esos días azules y en mis sentimientos los días nublados.

Una de las cosas que no soporto en exceso en esta vida es precisamente el silencio, así que siempre me ha gustado emocionarme con la música -no con toda la música, claro- Siempre he sido de las que se obsesionan con un solo disco, igual que cuando te emocionas con alguien y te dura por varios meses. Me encantaba, y un me sigue gustando, escuchar todos los días I got seven days to live my life or seven ways to die una y otra vez, sin importar quien estuviera o está a mi alrededor, poco importa si no les gusta la repetición…

Los recuerdos vienen uno a uno, ahora que estoy casi en la tercera década, dos pasos más y estaré en la cuarta, probablemente no antes de una terrorífica crisis que es clásico que a muchos les dé…pero ahora pienso que eso no es importante…pienso que de los pocos recuerdos de infancia estaban Alice Cooper retorciéndose y el Camaleón. ¿Qué demonios es un camaleón? Me preguntaba. Tenia 7 años y no entendía nada de nada y en la tele un tipo arrastrándose por el escenario con el rostro maquillado y cantaba Ziggy played guitar, jamming good with weird and gilly…, en fin, de pronto los cortes informativos de ECO hacía que mis hermanos cambiaran y cambiaran a los canales. Dos o tres de la mañana trasmitiendo el concierto Pulse de Pink Floyd…

Ahora que doy saltos hacia atrás en mi mente, pienso que no soy la chica brillante que creía, menos lo son los recuerdos que son sumamente borrosos. ¡Diablos! Qué difícil es recordar todas esas pequeñas cosas que para cualquier niño de esa edad le hacía abrir los ojos tan grandes que brillaban más que un charco en pleno sol de verano. La verdad es que gustaría contar tantas cosas pero las lagunas son grandes, demasiado. Pero lo que sí sé, es que después de muchos muchos años y esos programas de televisión, esos noticiarios, la primer video BETA que tuvimos en casa, el pac-man que se comía mis vidas mientras todos jugábamos con el ATARI, lo único que tengo son recuerdos sumamente lejanos y muchos silencios que no podré llenar; no a menos que no sea con música, la música que no recuerdo y los vacíos que espero siempre llenar con más música. Debo aceptar que es una especie de avidez que no podré saciar nunca y la verdad es que creo que es mejor así, es mejor, pienso. Después de todo, eso de etiquetar es como quitarle el sabor y el gusto de llenar esos vacíos en mi mente y privarme de seguir disfrutando ese cielo azul cuando algo de luz recorre mi mente y el quitarme de extasiarme de cada momento nublado que me hace huir del frio y la humedad de los ya es imperceptible en mi memoria.

El 8 de enero se cumplirán 60 años en que Bowie cayó a la tierra y no sé si sea un día especial pero para mí significa uno de aquellos destellos de lucidez de una infancia que dudo recordar nítidamente. Confieso que después de mucho tiempo hace algunos años tuve un reencuentro con este genio andrógino polimorfo Duque Blanco.

Outside me volvió a la vida, repitiéndome una y otra vez there is not hell mientras tomaba unas cervezas frente al monitor de mi PC en la soledad del cyberspacio.

El Reality Tour resultó ser uno de los mejores conciertos a los que he asistido, no así en vivo porque no llegó a México, pero sí con la oportunidad de verlo en pantalla grande y sentir las venas de mis brazos temblar al mismo tiempo que no podía evitar sonreír y abrir los ojos cada vez más diciéndome ¡Woooow!!! Alrededor de tres horas y media que te hacen transcurrir por su emblemática trayectoria.

Pero como el tiempo sigue corriendo y este nunca se detiene habría de avecinarse algo de confusión cuando Bowie suspendió algunas presentaciones de su tour por algunas complicaciones de salud…

El momento nos llega a todos y finalmente después de tiempo de no saber nada de él a no ser por la nostalgia regresó a la pantalla grande en el 2007. The Prestige nos presenta a un Bowie renovado al lado del genial director Christopher Nolan y los actores Christian Bale y Hugh Jackman en su rivalidad por ser el mejor mago del mundo. Claro que así lo veo, aunque ya sé que fue una breve participación.

Hace poco, el 25 de diciembre del 2006, murió James Brown el Padrino del Soul (recordarán su participación en el Sountrack de Rocky IV) y fue llorado por Bowie, Jagger y otros. ¿Quién diría que el buen Brown sería una gran influencia para muchos grandes? La verdad es que el mundo esta más unido de lo que imaginamos. Fame, its not your brain, its just the flame…That burns your change to keep you insane…Fame….cantaba Bowie como homenaje al genio de Sex Machine.

Sea lo que sea no le quita a Bowie ser admirado por muchos, admirar a otros, ser la inspiración de otros, el amor de otros más y para mi, parte de una memoria que se asemeja a un cristal ahumado.

Enero 2007.

About Tornado Intempestivo

He trabajado en una aeronave en el fondo del mar, por lo que también sé lo que es vender pescados a la orilla de un río. A veces soy la modelo perfecta que se mira en el espejo diciendo -obviamente al espejo- que la convención de la memoria es un espejo lleno de pasta de dientes. También he escrito mis más grandes líneas en el cielo usando a la luna como pretexto para no dormir y beber vino toda la noche –de cualquier modo la luna es una pelota llena de vino, sólo hay que exprimirla tantito-. Por cierto, no me dedico a los hongos, pero he dedicado gran parte de mi vida a ellos; por ello me considero experta, que no es lo mismo que profesional. He sido desde jala-cables, barrendera, lava loza, hasta amaestradora de leones y de otros animales y parásitos. Desde ojera hasta sordera, y de silencio a alta voz. De adorno hasta gran productora de adornos. También he sido una mujer cosmopolita, pero lo que más me gusta de esto es el cosmos. Aún escribo, camino, sueño y respiro mi vida; por eso, los próximos años me dedicaré a caminar entre la orilla del abismo y la gran pradera, en donde juegan otros, se divierten y asolean, mientras escribo sobre la industria de las pornostars y los playboys.