El alto

Para Heica.

Había quedado tumbado en la calle como cualquier vagabundo o caminante pasado de copas, con la orilla de la banqueta incrustada centímetros arriba de la región lumbar y con un gesto de que el dolor que eso pudiera estar causando lo tenía sin cuidado.

Una agitación repentina indicó que ya se despretaba y, sin abrir los ojos, se levantó del suelo gimiendo por el esfuerzo. Trató de dominar su equilibrio una vez; falló y cayó al suelo aparatosamente. Intentó levantarse de nuevo y en esta ocasión lo logró, durante unos minutos se tambaleó peligrosamente hasta que consiguió quedarse parado donde estaba,

Cuando recuperó la conciencia, si en el estado en que se encontraba aquello era posible, se acordó de que aún tenía los ojos cerrados y al fin levantó los párpados. No veía nada. Bueno, veía casi todo homogéneamente blanco, como si la luz del exterior fuera filtrada a través de una lámina lechosa y opaca permitiéndole distinguir sólo las siluetas de edificios y personas que andaban rápidamente a su alrededor.

Le dio hambre. Su muy maltratado estómago se quejaba emitiendo un estentóreo y viscoso sonido, ante eso, la única parte totalmente funcional de su cerebro le dio la orden de buscar sustento. No tuvo que avanzar mucho, la primera víctima pasó muy cerca de él confundiéndolo con un inofensivo indigente, apartándose apenas lo suficiente para no rozarlo ni con un colgante de la ropa. Estaba desprevenida ante un ataque de cualquier clase y al zombie no le costó ningún trabajo reducirla para asestar el primer mordisco. El gran problema de este nuevo miembro de la horda fue que, como en vida era un hombre alto, la estatura promedio de casi todas sus presas dejaba el cerebro al alcance de sus dientes. Era lo primero que se comía y es sabido por todos que sin un cerebro en buen estado no hay zombie.

 

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About Biólogo Zombie

Zombie que se metió a estudiar Biología en la Facultad de Ciencias de la UNAM. Avorazado lector y escritor con tiempo de sobra pero apenas en busca del talento. Aficionado al cine en general aunque los filmes de terror, y de zombies en especial, siempre tendrán un lugar importante en su podrido corazón.