El amor sólo puede verse en retrospectiva

Lo Anterior. Cristina Rivera Garza. México: Tusquets. 2012.

Después de leer La Castañeda, Lo Anterior viene a ser una salto enorme en mi concepción de Cristina Rivera Garza, la primera, es una gran obra, profundamente documentada pero que se queda en el nivel de la descripción, mientras que el título que me atañe es una novela de amor, y sin embargo diferente. Cuatro hombres: uno en el desierto, otro en un restaurante, uno más en la terraza y el último frente a una mujer que ha venido del espacio; todos con una historia de amor que contar.

Si no la conocen Rivera Garza es una escritora tamaulipeca que vive en Estados Unidos, es doctora en historia latinoamericana y actualmente profesora de creación literaria en la Universidad de California en San Diego. Ganadora del Premio Nacional de Novela José Rubén Romero 1997, el Premio Sor Juana Inés de la Cruz 2001 y 2009, Premio Nacional de Cuento Juan Vicente Melo 2001 y el Premio Internacional Anna Seghers 2005.

Este libro editado en 2004 en la colección “Andanzas” y actualmente reeditado en la colección “Fábula” como versión de bolsillo; mezcla con maestría las cuatro historias, y el producto es tan homogéneo que se debe poner mucha atención para saber quién escribe y quién escucha, pues lo único con que se cuenta es la ubicación del personaje. El título de la novela se carga de sentido cuando se afirma que el amor sólo puede verse en retrospectiva, pues precisamente lo que la autora quiere narrar es lo anterior al amor, lo que hace que aquel suceda y que sólo recordándolo se puede estar seguro que es o fue realmente amor.

Todo inicia con una fotografía, una mujer vaga por el desierto retratando instantes, hasta que en su campo de visión aparece la mano de un hombre, quiere huir y no se atreve, se acerca, se asegura que esté vivo y lo lleva a casa. Su pareja, un médico recrimina su acción, mientras el hombre se recupera se irán intercalando las demás historias. En el restaurante una mujer escribe todo lo que el hombre dice, en la terraza el hombre mudo solo escucha a una mujer, mientras otro hombre o mujer, los observa. El hombre enamorado cree que su amada, a la que recogió en la carretera, viene de otro planeta.

Cristina Rivera Garza destaca por su afición a incluir en el desarrollo de sus textos referencias a otros textos, baste como ejemplo Verde Shangai, en donde entrelaza su historia con el conocido poema de Alejandra Pizarnik “El árbol de Diana”; y en esta ocasión es más que evidente, pues ella misma cita fragmentos de otras obras en otros idiomas, que complementan el discurso, por ejemplo textos filosóficos o históricos que han tratado el tema del amor.

En especial llama mi atención la aparición del poema “Sleep is the Only Durable Narrative” de Elizabeth Robinson, en el cual se invita al lector a intercambiar los personajes y situaciones del poema por los del texto. También se encuentra la presencia de las artes gráficas con dos cuadros, uno de Degas “L´homme et le Pantin o Henri Michel-Levy” y otro de Juan Muñoz. “Ventriloquist looping at a double interior”. Ambos dan prioridad a la figura humana, ya sea aislada o en grupo, lo cual invita a mirarla desde varios ángulos y crear historias entre los personajes.

La sensación que brinda la lectura es un espiral interminable, cada historia contiene a la demás y todas en conjunto forman una sola; a lo largo de la novela se repiten en diferentes voces las mismas frases, palabras e imágenes. Esta circularidad es muy evidente en el último capítulo, donde se recurre al inicio una y otra vez, desde perspectivas diferentes. El artificio es esencial, el lenguaje desbanca al realismo y se concentra en el goce estético; este aparente desorden y confusión, no es más que un mecanismo para que cada uno vaya contando su propia historia.

Por su construcción, la narración se asemeja a un filme, ya que está lleno de cortes y cambios de focalización, por lo que la voz narrativa sería la cámara. Y eso nos explicaría las tomas tan “cercanas” de los movimientos de los personajes. Esta parte visual se intensifica con la descripción detallada, que servirá para afirmar la materialidad del mundo representado y el complicado trabajo de producción textual por el que pasó la autora.

Por último resta decir que Lo Anterior, tiene marcados rasgos de la nueva novela latinoamericana, como la narración en fragmentos y la simultaneidad, las múltiples perspectivas, la diferenciación tipográfica, trama sin orden cronológico y la participación del lector. Todo esto nos lleva a valorar a Lo Anterior como una de las grandes novelas contemporáneas, dónde la temática se sacrifica por la perfección estética. Es una nueva mirada a las historias de amor, es una nueva mirada al mundo, en el que todo depende del ángulo desde donde se mire.

Si les interesa profundizar en este tipo de literatura donde la parte tipográfica es igualmente importante que la historia te recomiendo también, Farabeuf y El Hipogeo Secreto de Salvador Elizondo, Morirás Lejos de José Emilio Pacheco,  Juego de Cartas de Max Aub o Rayuela de Julio Cortazar.

Por último resta decir que Cristina Rivera Garza está llamada a ser una de las mejores representantes de las letras mexicanas y nos recuerda que a pesar de la situación tan conocida en el norte de este país, la producción cultural lucha por mantenerse.

About soyAire

Yo: literata, mi alter ego: fotógrafa. Veamos en que punto las dos se juntan y el universo explota.