El cine en los tiempos del cólera

Seré el abogado del diablo por un momento. ¿Cuál fue la última película que vieron y que en verdad disfrutaron? ¿Cuándo fue la última vez que se emocionaron por un estreno en las salas de cine de nuestro país?

La última vez que a mí me sucedió fue hace un mes con Scream 4 de Wes Craven. Al día de hoy aún sigo checando noticias sobre la película y espero impacientemente por el anuncio de la secuela. Sobra decir que el póster, el soundtrack y el score (son dos cosas diferentes) también ya son míos. Seguramente ustedes se preguntarán, ¿Scream 4? Sí, es una cinta que, de acuerdo con los “críticos de cine”, ha caído en clichés y que tampoco ofrece nada nuevo. Su taquilla tampoco fue la esperada y dentro de la franquicia se ubica como la entrada menos redituable. Y sin importar todo lo anterior, sigo recordando el día de la premiere y lo emocionado que estaba por ver dicho filme en una sala de cine (considerando que los tres anteriores los vi en VHS hace diez años).

Ahora me gustaría hacerles la misma pregunta a todos los “críticos de cine” que existen hoy en día. Esas personas que enaltecen una película que nadie entiende, pero que técnicamente es infalible y cuya duración va más allá de las dos horas. Esas historias que pueden ser aclamadas por miles de festivales y que a pesar de su “perfección” poca gente las ve. Y dentro de ese selecto grupo de gente que llega a conocerlas hay incluso uno más pequeño que las entiende. Sí, hablo de esas películas “de arte” que pululan por lugares como la Cineteca Nacional y que muchas personas idolatran por el simple hecho de querer sentirse inteligentes o diferentes.

Y no digo que el “cine de arte” sea malo. Una de las cosas más bellas que tiene el séptimo arte es la variedad de historias por contar. Tampoco dudo que algunas personas en verdad se emocionen con ese tipo de cine, pero lo que sí me molesta es que discriminen una película por el simple hecho de ser comercial. Me remito a los hechos: ¿ustedes creen que existiría la industria del cine que conocemos hoy en día si no fuera por películas comerciales como Star Wars? ¿Acaso Lars Von Trier sería tan conocido si Steven Spielberg no hubiera nacido? ¿O películas como Dancer in the Dark serían tan veneradas si Indiana Jones no hubiera sido un hit en taquilla? Lo quieran aceptar o no, el cine “comercial”, Hollywood y todos esos efectos especiales en filmes como Piratas del Caribe son la razón por las que otras ramificaciones del cine existen; razones por las que existe una Cineteca Nacional o por las que hay miles de producciones independientes que nadie ve, pero que todos premian.

En momentos de crisis como la que vive actualmente el mundo del entretenimiento con sus incansables secuelas, reboots e historias adaptadas es necesario preguntarse, ¿qué es el cine? ¿Es un medio para comunicar ideas? ¿Un espacio para la reflexión? ¿Arte? ¿Diversión? En lo personal, creo que el cine es un mundo al que siempre se puede recurrir cuando es necesario alejarse de la realidad. Es un lugar en el que puedes ser y formar parte de todo: desde aquel superhéroe que salva al mundo hasta el psicópata que es inmortal y tiene ocho películas en su haber; donde hay historias verídicas que todo el mundo conoce gracias a que fueron adaptadas a la pantalla grande hasta historias simples y sin ningún otro propósito que hacer reír al público; desde cintas que tienen una producción increíble y que recrean épocas, personajes y espacios inimaginables en la realidad hasta filmes que reflejan de una manera artística a la sociedad y nos invitan a reflexionar sobre la condición humana. El cine es todo lo anterior y más.

Así que a partir de hoy estaré en este espacio para mostrarles la belleza del lado oscuro de la fuerza; para emitir una opinión diferente en cuanto a blockbusters se refiere, pero sobre todo para seguir disfrutando de algo que no importa qué edad, posición económica, preferencia sexual o creencia tengas, sigue vigente hoy en día y continuará siendo sinónimo de entretenimiento: el cine.

About James

Cinéfilo. Lector. Estudiante de Comunicación Visual.