El cuerpo en que nací

Cuando lees un libro inspirado en la vida real (y más cuando es una autobiografía), es difícil ser objetivo. Todo es a la inversa; los personajes crean al autor, el contexto y la trama son impuestos y el desenlace no siempre tiene que ser inteligente, justo o digno de la historia. Estamos hablando de la vida real y ni siquiera los escritores pueden decidir sobre ella.

Guadalupe Nettel inicia su relato describiendo el problema visual que tiene desde nacimiento. Los detalles son un poco complicados para cualquiera que no estudie medicina, pero la autora se encarga de hacerle saber al lector que su problema era algo importante en aquel entonces. Una enfermedad que la iba a marcar toda su vida, desde que su madre inicia un molesto tratamiento hasta que descubre que el padecimiento es irreversible, y que desde que está al tanto de ella, reconoce que las consecuencias van más allá de poder perder la visibilidad del ojo. Estas consecuencias incluyen tener un trato diferente por parte de sus compañeros y de su familia.

La constante discriminación lleva a la autora a alejarse del mundo de ellos, para construir uno propio. Uno donde inventa historias donde sus compañeros tienen desenlaces trágicos y que termina convirtiéndose en la característica que llevó a definir sus primeros años como escritora.

Ella también nos cuenta sobre los constantes viajes que hacía a Europa y las diferencias entre ese continente y el nuestro; la difícil relación entre sus padres; el cambio tan drástico que se da en cuanto a la manera de pensar alrededor del mundo entre su niñez y adolescencia y finalmente sobre la resolución de un problema que nunca fue.

El viaje de aceptación por el que nos lleva Nettel es verdaderamente un testamento para todos aquellos que han pasado por una situación similar. La historia provoca emociones tan distintas, que es difícil creer que es una autobiografía. Las descripción de las situaciones nunca se siente cansada y a pesar de que el libro está divido en pocos capítulos, la vida de la autora realmente se siente como una cuidada historia de ficción. Uno podría imaginar que los pocos diálogos y capítulos del libro, así como la falta de distintas perspectivas en la historia, darían a ésta un ritmo lento o momentos aburridos; sin embargo, la voz narradora de Nettel te atrapa desde el inicio y es imposible dejarla de leer una vez que entras en su vida.

Disfruté el hecho de que la autora no tuviera límites a la hora de describir su relación con otras personas. Es verdaderamente su punto de vista sin censura alguna, por lo que la mayor parte de las veces, las reflexiones sobre su entorno tienen un humor muy negro. Incluso es admirable la forma en cómo deja al descubierto sus sentimientos cuando su madre le ponía apodos como “Cucaracha”. No puedo evitar preguntarme qué pensó su familia de todas sus declaraciones…

No obstante, creo que Nettel omite partes que pudieron ser de interés del lector. Sobre todo hacia el final cuando la trama se intercala con el presente, la resolución de tantos años de conflicto se siente un poco forzada, pero no por eso menos satisfactoria. De nuevo, es una autobiografía y por ende es difícil juzgar la parte técnica. Lo que sí podría ser señalado es que las reflexiones que hace sobre su enfermedad comienzan a desaparecer conforme va creciendo y éstas se tornan en juicios individuales sobre su situación en general que no aportan mucho al tema central del libro.

Como sucede con la mayoría de las autobiografías terminas preguntándote, ¿qué paso después? Esperemos que lo responda en un futuro no muy lejano ya que no nos dice nada del mundo que inicia cuando le comunican que su problema visual ya es irrelevante, ¿cómo la afectó dicha declaración? No creo en las secuelas innecesarias, pero Nettel necesita escribir la continuación de sus memorias.

En un mundo tan segregado como el nuestro, Nettel tuvo que vivir una soledad aún más extrema por su padecimiento, un calvario que terminó de la forma más inesperada. El cuerpo en que nací es un viaje de aceptación que va desde la niñez de la autora hasta su adolescencia. Es la construcción, tanto física como psicológica, de una mujer que encontró gracias a su defecto, su mayor virtud y la realización de que el cuerpo en el que llegamos, es diferente al que tenemos en el presente.

Alguna vez leí que si vas a escribir una autobiografía más vale que tengas algo que decir. Guadalupe Nettel sin duda tiene algo interesante que contar. Para todos aquellos que como yo, no conocían la obra de Nettel, El cuerpo en que nací es un buen inicio que sirve como antecedente de una de las escritoras en nuestro idioma más accesibles que haya tenido la oportunidad de leer.

(El cuerpo en que nací de Guadalupe Nettel es parte de Editorial Anagrama)

About James

Cinéfilo. Lector. Estudiante de Comunicación Visual.