El estreno después de mañana

La semana pasada, la distribuidora Sony Pictures México, anunció que Hanna (2011) de Joe Wright no sería estrenada en salas de cine del país, pero que pronto saldría a la venta en Blu-Ray y DVD. De lo anterior, me parecen interesantes dos aspectos.

El primero, es que a pesar de ser un filme con buenas críticas, una taquilla decente y un reparto conocido, Hanna nunca verá la luz de los proyectores en México; y el segundo, es el constante retraso en su lanzamiento que terminó por llevarla al formato doméstico. Originalmente, su estreno estaba previsto para abril, se cambió para verano y finalmente se agendó para septiembre.

Más allá de no ver Hanna en cines, este tipo de acciones por parte de las distribuidoras son negativas para la industria del cine. La piratería es la mayor beneficiaria, ya que termina ganando más adeptos en sus filas al tener la cinta no sólo desde antes de su estreno en México sino también a la par de su estreno en Estados Unidos (¡y con subtítulos!). Así que el cine no sólo pierde la audiencia que desde un principio compró la versión ilegal, ahora también pierde a los que se esperaron a verla en la pantalla grande. Si fuera un caso aislado, no representaría un gran problema, pero cuando sucede continuamente, el cine ya no tiene la oportunidad de recuperar espectadores.

Tan sólo en este año, esa misma distribuidora ha cancelado cuatro estrenos en México: Se dice de mí (Easy A), Peligrosa compañía (The Roommate), ¿Cómo saber si es amor? (How Do You Know?) y ahora Hanna (Hanna). Tomando en cuenta lo anterior, que son siete el número aproximado de distribuidoras en México y suponiendo que todas han cancelado el mismo número de películas, existe un total de veintiocho cintas cuyo lanzamiento en cines ha sido anulado en el 2011. Si consideramos que cada fin de semana hay de tres a cuatro estrenos en cartelera, ¡esto se traduce en ocho o nueve semanas sin ningún estreno en cines! ¡Aproximadamente dos meses! Lo cual a su vez representa que toda esa audiencia busque las cintas en formatos ilegales. No por nada en otros países empresas como Blockbuster están en quiebra o por qué el cine ha ido registrando menores ingresos a comparación de otros años internacionalmente. Lo que nos obliga a preguntarnos, ¿la gente no va al cine? O mejor dicho, ¿la gente no quiere ir al cine porque no hay nada que ver?

Fue peor durante el verano, donde un filme acaparaba doce de las catorce salas de un cine. La gente veía la película y automáticamente se quedaba sin opciones. Y si la cinta era para niños, entonces había sectores de la población que ni siquiera consideraban el séptimo arte como una opción de entretenimiento durante las vacaciones.

Ni siquiera mencionemos las ridículas fechas de estreno que llegan a nuestro país con meses, e incluso años, de retraso a comparación de otras regiones del mundo. Historias Cruzadas (The Help), por ejemplo, logró estar veinticinco días en el número uno de la taquilla de Estados Unidos y el libro en el que está basada cien semanas en la lista de los más vendidos del New York Times, pero nada de eso importa porque en México podremos verla únicamente hasta febrero del 2012 si es que Disney, su distribuidora aquí, no decide aplazar o cancelar la fecha. Me pregunto si las distribuidoras conocerán sitios como Amazon o Itunes donde ya puedes conseguir películas de manera más rápida.

La industria cinematográfica vive tiempos díficiles y las distribuidoras juegan un papel muy importante en esta situación. Si no hay fechas de estreno más adecuadas con menos retrasos, mayor promoción de las cintas, un lapso más grande de tiempo entre estreno en cines y lanzamiento en formatos caseros y mayor variedad, los cines perderán más espectadores y por la tanto, ingresos.

Si ir a una sala de cine en un futuro se vuelve irrelevante, que al menos no sea por la falta de historias en cartelera y únicamente tenga que ver con los avances tecnológicos que se van desarrollando.  Las computadoras, el DVD, Blu-Ray y las televisiones nunca podrán sustituir la experiencia de ir al cine. Lástima que, tanto espectadores como distribuidoras, quieran creer lo contrario.

About James

Cinéfilo. Lector. Estudiante de Comunicación Visual.