El niño que vivió

La franquicia no había terminado cuando, en el 2007, el último libro de Harry Potter fue publicado. Las películas alargaron un final que nadie quería, pero era inevitable. Con el estreno en cines de Harry Potter y las Reliquias de la Muerte Parte 2, la saga del joven mago llega a su fin.

Es difícil pensar en una historia tan exitosa como lo es Harry Potter. Una serie que ha vendido más de 450 millones de copias alrededor del mundo y que ha sido traducida a 67 idiomas. Libros que se han vuelto realidad al tener miles de seguidores que, por más inverosímil que parezca, se disfrazan como sus personajes favoritos e incluso organizan torneos de Quidditch (el deporte de los magos) alrededor del mundo. Harry Potter es una historia que trascendió los libros para convertirse en todo un fenómeno que cautivó por igual a niños y adultos.

Cuando J. K. Rowling publicó Harry Potter y la Piedra Filosofal allá por 1997, nunca se imaginó lo que estaba creando. Catorce años más tarde, siete libros y ocho filmes son parte de un legado que pasará a la historia. Aún recuerdo cuando el primer libro llegó a México, era curioso que en la escuela en vez de salir a recreo, varios compañeros prefirieran leer. En mi caso, Harry Potter fue uno de los primeros libros que me acercó a la lectura y por ello estaré eternamente agradecido.

Para aquellos que han leído los libros entenderán cuando digo que son especiales. Todos nos sentimos muggles (personas no mágicas) cuando los leímos por primera vez porque no pudimos evitar pensar que en algún lugar del planeta, en verdad existía Hogwarts. Conozco a varias personas que a los once años, incluyéndome, esperaron impacientemente su carta de admisión al Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Como era de esperarse, dicha correspondencia nunca llegó y por ende, tuvimos que aferrarnos aún más a los libros.

Los que no los han leído se preguntarán: ¿Qué los vuelve tan atractivos? Y es que incluso a mí, que soy seguidor de la franquicia, me sorprende encontrar personas que en el estreno de la última cinta hayan ido con sus escobas (uno de los muchos transportes para los magos) o vestidos con los colores de su casa predilecta (en Hogwarts, los alumnos se dividen en casas: Ravenclaw, Hufflepuff, Gryffindor y Slytherin), incluso algunos con sus máscaras de mortífago (seguidores de Lord Voldemort). Ningún libro había provocado tanto en tan poco tiempo y en tantas personas.

Hace una semana fue la alfombra roja de la última película y hubo sentimientos encontrados. Para empezar, en Londres todos los involucrados en las películas (dígase actores, directores, guionistas, productores) no dejaban de agradecer a Rowling por crear la historia… y darles trabajo durante casi diez años. Por otro lado, en la sala de cine, todos estábamos emocionados porque por fin veríamos la última película, pero tristes porque la mayoría de los presentes habíamos crecido con Harry y este evento marcaba no sólo su fin, sino también el de nuestra infancia.

No miento cuando digo que la adaptación de Harry Potter a la pantalla grande es de las pocas que tiene respeto por la versión original. J.K. Rowling siempre estuvo involucrada en el proceso dando consejos a los diferentes directores y actores implicados; entendiendo que a pesar de ser la misma historia, el cine y los libros eran diferentes lenguajes. Fue gracias a ella que la saga haya durado tanto manteniendo una calidad decente en todas sus adaptaciones, en especial con Harry Potter y las Reliquias de la Muerte Parte 2, donde los personajes se despiden con un final digno que los libros merecían.

Es cierto que las películas nunca opacarán a los libros, pero en este caso y a diferencia de muchas otras franquicias, van de la mano. Ambas versiones han ayudado a difundir el mundo de Harry Potter, haciendo que nuevos seguidores se sumen a sus filas con cada año que pasa y aún cuando el final esté a dos días de diferencia, cada vez que alguien lee los libros o ve las películas, ese mundo que estuvo con nosotros por tanto tiempo vuelve abrirnos sus puertas para recordarnos que esto no es un adiós, es un hasta luego.

Al final, las palabras de J.K. Rowling tienen sentido: Ya sea en los libros o en las películas, Hogwarts siempre estará ahí para recibirnos como en casa. ¡Hasta pronto Harry Potter!

About James

Cinéfilo. Lector. Estudiante de Comunicación Visual.