Érase una vez un blockbuster

El verano para cualquier cinéfilo significa algo más que dos meses de vacaciones: temporada de blockbusters. Para los que no estén familiarizados con la palabra y piensen que me refiero a la cadena de tiendas que renta películas, les explico que blockbuster es un término utilizado para describir una producción fílmica exitosa.

Antes también se utilizó para describir a puestas en escena y libros, pero con el tiempo el séptimo arte quedó más identificado con la expresión. Años después, el vocablo se volvió algo más que un indicio de una taquilla lucrativa: se convirtió en sinónimo de un fenómeno dentro de la industria del cine. Jaws (1975) de Steven Spielberg fue una de las primeras películas que le adjudicó al término el significado de un evento cultural importante y entretenimiento asegurado. Cuando digo “evento” tomen en cuenta todo lo que significa esa palabra: meses de publicidad alrededor del filme y una gran expectativa por parte de la audiencia.

Cualquier persona sabe que en verano tienen lugar los estrenos más importantes del año. Son cintas que si bien no son las mejores, son las más esperadas y las que tienen la mayor capacidad de dejar al público sin habla, ya sea por la cantidad de efectos especiales que usan, las secuencias de acción donde toda una ciudad es el campo de batalla o porque las historias logran atraer a personas de todas las edades.

No miento cuando digo que al ver los promocionales de dichas cintas siento un escalofrío. Los blockbusters provocanque cualquiera vuelva a su infancia por un momento. Son los placeres culpables que todos disfrutamos y esperamos impacientemente. Y cuando por fin llegan al cine, aunque no lo aceptemos, somos los primeros en su estreno.

Este año por ejemplo, tenemos el inicio de la historia de los superhéroes que le dieron vida al género: X-Men: First Class; la continuación de dos películas animadas que fueron del agrado de todos: Cars 2 y Kung Fu Panda 2. La tercera parte y supuesta promesa de una digna conclusión a la franquicia de Transformers y la preparación a The Avengers (2012): Capitán América y Thor. Tampoco podemos olvidar al pirata que regresa una vez más navegando en aguas misteriosas y a lo que parece ser una combinación entre E.T. (1982) y Cloverfield (2008): Super 8. Y por supuesto, el evento fílmico del año: la conclusión de Harry Potter, una de las pocas sagas que logra siete entregas siendo cada una superior a la anterior y manteniendo una taquilla fructífera en cada una de ellas. ¿Emocionados?

Aunque algunos digan que los blockbusters no tienen el mismo significado o generan la misma expectativa que antes, lo cierto es que mientras el cine exista, el verano será la época donde los estrenos más esperados verán la luz del día y la temporada donde las salas de cine estarán más llenas que nunca.

About James

Cinéfilo. Lector. Estudiante de Comunicación Visual.