Extraños

Alvaro y paloma*

1
Miras la foto que has encontrado sobre la repisa donde has colgado tu abrigo a falta de perchero, no es común colgar algo sobre una repisa así como encontrar una foto empolvada. Plata sobre gelatina. Tiene un hombre con gafas parado entre dos ventanales con un cerro visible que alguna vez tus ojos vieron rumbo a un camino incierto, pasan los días, acomodas muebles, llenas poco a poco el librero, meticulosamente como tus años y manías. No puedes parar de mirar esa foto de hecho la reubicas, la pones justo en el estudio ese que tiene una ventana grande y un sillón. Observas y asechas Al hombre de la foto, decides luego escribir sobre él , sobre el misterio de sus ojos y el cerro que alguna vez viste, haces muchas deducciones y llegas a la más certera después de un gran análisis, un par de cigarros; esa foto vieja era del antiguo inquilino ese que pudo haber dejado parte de su pasado en una foto a blanco y negro como la que dejaste tu en algún otro lado, te inmutas luego no te importa más nada hasta que tu gato amarillo al que no has podido nombrar después de seis meses juntos maúlla para que le sirvas leche, es justo en ese momento en el que descubres que ese hombre, el de la foto es quien y acecha y te observa es como si estuvieras encerrada en ese marco negro y es quien de ti escribe.

2
Miras con atención la foto de esa mujer que tiene cara de duda sobre tus anteojos, la reconoces o recuerdas tal vez con familiaridad por que alguna vez estuviste en la cuidad, debiste haber traído hace un par de años no más de cuatro la foto ahora que la has sacado de una caja empolvada te parece objeto decorativo para ese espacio rojo.
Pasan los días y tomas detalle de la mujer miras impertinencia en sus ojos queriendo inventar un pasado presente mientas escribe su novela con un personaje central muy parecido a tu gesto.

A Gerardo:

Me llevo a caminar por corrientes de papel, se escondió luego en mis letras, me regalo gerberas y osaba por reír de mis corajes .Logro desnudar mi persona con un poema mal escrito de la noche gris, lo bese sin cobardía como nunca lo suave de sus labios me llevaron a sitios distintos, a veces bebíamos café y hablábamos de la vida, otra veces cuando nos veíamos por la tarde me enredaba con sus dedos haciendo música donde me tatué su nombre. Se reía de mí el amor y aun así no deje de atacar a Cupido. Me llevo a ver la luna mientras se perdía en lo obscuro de los pensamientos. Poco a poco se fue quedando a pesar del tiempo, del maltrato que nos juega el
Tiempo, antes de que se marchara le recrimine no entenderme y amorosamente espero varias lunas para perderse nuevamente, cuando regreso me llevo a caminar entre letras y no quise hacer mas caso del tiempo…se nos extinguía la vida. Abrí los ojos e inmóvil lo vi postrado en la cama, no respondió a mi voz, es tan bello dormido.

De pronto no te importa más la foto decides dejar por lo sano es una desconocida piensas mientras das un sorbo a tu mate, esa costumbre es nueva en ti y tratas de buscarle sentido a la foto, al cabo de unos días decides dejar tu vida espacio, sales y respiras ese cerrito como despidiéndote , ahora sabes que la mujer de la foto no es ficticia te lo dice tu sentido común, has decidido ir a buscarle a tu antiguo hogar ese edificio muy viejo cercano a l eje central donde te dejaste justo en una repisa cuando te mudaste a Xilitla dejando tu pasado y esa foto que te dejara ella, la otra, la innombrable, tu ex mujer y ruina, pero los ojos de lo desconocido pero los ojos que alguna vez has visto te están esperando

3
Abres tu caja de recuerdos hay fotos, cartas de interminables amores y postales, entre ellas una de San Lis Potosí, el cerro de Xilitla al fondo, esa imagen la has visto desde que llegaste al nuevo piso, has convivido con ella te acercas a la foto has decidido ponerla David al de la pared, a veces él y tu gato son capases de escuchar tu antología de reproches. Ves la similitud de los cerritos improvisas una maleta y decides ir a buscarle

Carmen Ochoa

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