Ezra Pound (1885-1972) Imaginando que existió

Hay quien dice que inventó la poesía del siglo XX, puede sonar aventurado , mas no se aleja de la realidad, Ezra Pound, estadounidense, traductor , poeta, crítico, editor, fascista y “mentalmente incapacitado”, el que comía tulipanes rojos en cenas snobs, el que se enjauló un mes, el que vivió doce años en el manicomio por orden de su gobierno, el obrero del milagro, el que tardó cincuenta años en terminar la que sería su obra maestra: Cantares.

Mentor literario de T.S. Elliot y James Joyce, impulsor del joven Hemingway , hombre sabio, genio incontrolable, viajero empedernido, bígamo enamorado. Hombre desconocido en la Feria Internacional del Libro del a Ciudad de México, recorrí todos los stands, cada uno, hable con los encargados de varias editoriales quienes me contaron de la ya conocida mala situación editorial, lo que me pareció aterrador es que no tuvieran la mínima idea de la existencia del personaje del que les hablaba, recuerdo que el hombre que me atendió en el apartado del Fondo de Cultura Económica, se rió de mí y me dijo: ¿no habrás anotado mal el nombre? Me acerqué a escribirlo en su computadora para comprobar que en realidad no tenían un solo ejemplar del autor. De hecho debo decir con tristeza que no he encontrado una sola persona en el mundo que lo conozca, me maravillo y propago su talento y su ingenio, y espero de verdad haber entrado en la cabecita de alguien y que trate de buscar su obra. Aunque el propósito inicial de este texto era anecdotizar aquella tarde en que un editor llegó a buscarle al manicomio para publicarle, Ezra lo recibe y acuerdan que entregaría periódicamente sus textos, algún tiempo después el editor lo busca para platicar con él acerca de la publicación, Ezra no lo recibe, años después cuando le preguntan el motivo para rehusarse a tal visita , contestó que el editor era el que se encargaba de la edición, él en esa ocasión era el escritor y escribir era todo lo que deseaba hacer, y cuando Ezra era editor, no molestaba a los escritores. Su talento, su independencia moral, su libre albedrío, su nulo interés por las posesiones materiales, su importancia literaria deberían impedirnos olvidar que existió el creador del imaginismo.

EL ENCUENTRO

Mientras ellos hablaban todo el tiempo de la nueva moral
ella me exploraba con sus ojos.
y cuando me levanté para marcharme
sus dedos fueron como el tejido
de una servilleta japonesa de papel.

Ezra Pound

Obrero invitado: Fatima

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