Helena San: compromiso y autocrítica

Era día del padre y afuera caía una fuerte tormenta. Raúl Ojanguren, director de Film Club Café, había estado preocupado porque en esa fecha, a pesar de haber abierto todos los años, jamás se había parado un alma en el lugar. Sin embargo, las adversidades no impidieron que el regreso de Helena San Trío a este querido cineclub de Ciudad Satélite fuera todo un éxito. Al contrario, el maridaje del café con la lluvia, la intimidad del lugar y la melancolía que emanaba de la música, creó una atmósfera inolvidable para todos los que tuvimos la fortuna de asistir.

Pocas horas antes del concierto, tuvimos la oportunidad de charlar con Helena San. Esta talentosa cantante ha participado en diversos proyectos musicales, tanto en su natal Guadalajara, como en la Ciudad de México, y desde 2010 dirige la oficina de management, producción y booking que representa a artistas como Jaramar o Los Dorados. Actualmente, además de trabajar junto a Nicolás Santella y Juan José López en Helena San Trío, está preparando un proyecto solista que, asegura, será muy distinto a todo lo que había hecho antes. Así, en esta conversación, le pedimos que nos compartiera sus experiencias y expectativas relacionadas con estos dos proyectos.

La Fábrica de Mitos (FM): ¿Cómo se dio este regreso a Film Club Café?

Helena San (HS): Siempre hemos estado muy cerca, somos como una familia en realidad. Yo trabajo mucho con ellos y muchos músicos que vienen a tocar aquí son conocidos. Entonces, vengo muy seguido y todo el tiempo me estoy escribiendo con Raúl y con Claudia. La primera vez que toqué con el trío fue aquí, en octubre, y pues sí es un lugar muy especial para nosotros. Y me dijo Raúl: “Oye, vengan a tocar otra vez”, y nosotros encantados.

FM: La primera vez que se presentaron aquí eran un dueto y ya en octubre regresaron como un trío. ¿Qué dificultades tuvieron para integrar el piano y hacer este cambio?

HS: Pues sí fue complicado. Originalmente fue dueto porque sucedió así, casualmente. Estaba yo tocando con alguien más y de repente el bajista ya no pudo ir. Entonces me quedé a dueto y… me gustó ese formato. Ya más adelante, invité a Juanjo a tocar en una chamba que tenía yo todas las semanas y empezamos a desarrollar repertorio especial para el dueto, cosas que nos gustaban mucho a los dos y que nos salían bien. Después empezamos a tocar bastante seguido y se convirtió en una especie de proyecto como para darle seguimiento y fue cuando tocamos aquí un par de veces. Y después a mí se me empezó a antojar darle un poco de variedad al sonido. Sí es interesante hacerlo a dueto y se pueden hacer un montón de cosas. Las propias limitaciones de los pocos instrumentos que hay, nos obligan a buscar distintos sonidos y buscar qué más podemos hacer con esto poquito que tenemos. Pero aún así se me antojaba meter a alguien más, a un tercer elemento… Y yo soy fan del piano, me encanta el sonido y me lo imaginaba como muy bien con la guitarra, aunque es algo poco común, es raro ver que haya un piano y una guitarra sin una base rítmica de bajo o batería. Y yo decía: “Ah pues está padre, hay que hacerlo”. Claro que seguro es poco común porque es bastante difícil, eso no lo pensé… Yo pensé en Nico porque me fascina como toca, y pues sí le interesó la idea. Empezamos a ensayar, nos juntamos a tocar, y bueno, cuando lo grabamos, la conexión entre los tres sonaba increíble. Los dos tocan maravillosamente. Pero sí es complicado, sí hay que tener claro el papel que cada quien está desempeñando en el proyecto y ponernos de acuerdo de “a ver tú vas a hacer esto, entonces yo tengo que hacer esto”, para no cruzarnos y no estorbarnos. Sí ha sido un poco complicado…

FM: ¿Cómo fue que se integró Nico?

HS: Yo lo invité, le dije: “Mira, tengo este proyecto de dueto con Juan, estamos desarrollando un repertorio, nos gustaría integrar un piano y me encanta como tocas; yo quiero que lo escuches, a ver si te interesa”. Y me dijo: “sí, claro que sí”. Yo tenía una fecha aquí ya planeada, entonces de entrada fue: “Tenemos una tocada como en dos meses en Film Club, ¿qué onda?, ¿jalas?” y me dijo que sí y pues ya, empezamos a armarlo.

FM: Antes tocaban piezas de otros y conforme fue pasando el tiempo, integraron canciones tuyas…

HS: Sí, como tocábamos en foritos, en cafés… empezamos tocando casi puros stardards de jazz, pues es la música que se suele tocar en ese tipo de lugares. Digo, sí cantaba temas tradicionales del jazz, pero siempre me ha interesado integrar algunas cosas que no son tan comunes, no las típicas, como que de repente me da flojera eso. Entonces, empecé a meter otras cosas como más de blues y de soul, que no son tan conocidas, y de repente metía una canción mía, así de “ah, pues se me ocurre que esta puede quedar bien”, hasta que ya me empezó a interesar mucho más arreglar canciones mías que yo tenía guardadas desde hace mucho para ese formato en particular. Y sobre todo, ahora con el trío, ya que tenemos como un proyecto como más formal, hay que meter repertorio original. Tiene más chiste, ¿no? Entonces me puse a buscar entre las cosas que tenía, a ver qué canciones podían funcionar y ya fue cuando metimos más.

FM: ¿Qué diferencia hay entre la última vez que tocaron aquí y ahora?

HS: Mucha. Hemos estado ensayando muchísimo. Como te digo, es un trabajo bastante difícil. Toma mucho tiempo montar el repertorio y sentirnos cómodos con él. La primera vez que tocamos aquí, en realidad no teníamos tanto repertorio, fue superescogido. Toqué algunas cosas a dueto con Juan, otras a dueto con Nico y era poco lo que tocábamos a trío. Ahora hemos estado trabajando mucho más eso y creo que la diferencia, además de que hay más canciones mías hay temas que nunca hemos tocado para el público del Film Club, el sonido ya es distinto, ya se escucha mucho más conectado.

FM: En una entrevista para Código DF, decías que Helena San Trío es como un primer acercamiento a tu proyecto solista. ¿Por qué decides que sea solista y no como trío?

HS: Mmm… Es chistoso porque… en realidad, este trío surgió… de una manera poco fortuita, no fue muy planeado. El dueto no fue muy planeado, el trío ya un poco más, pero el trío surgió con la idea de seguir la línea que teníamos con el dueto, no de empezar un proyecto personal. En ningún momento he pretendido que el trío sea un proyecto como mío, en el que yo tome todas las decisiones. El trío es algo en lo que participamos todos de igual manera y yo respeto mucho las decisiones musicales de Nico y Juan. Pero yo tengo un montón de repertorio de mis canciones que compongo desde hace mucho tiempo, que nunca he logrado que encajen en ninguno de los proyectos musicales que he tenido. Cada vez he ido acumulando más composiciones mías que necesitan como su propio espacio donde existir. Además, a mí me interesa explorar todos los lenguajes, salirme un poco del género del jazz, que es donde he estado últimamente, porque la música que estoy haciendo no tiene nada que ver. Entonces, por eso decidí hacer… no precisamente un proyecto solista, porque no es así de “no, yo ya no quiero compartir la luminaria con nadie, yo quiero estar ahí sola”… No, no se trata de eso. De hecho no voy a ser yo, le voy a poner un nombre al proyecto porque me choca así… mi nombre… no, no quiero que sea así. Pero sí necesito empezar a crear este universo propio para todas las canciones que tengo y que tengan coherencia. Es bastante distinto a lo que estamos haciendo con el trío. Es un rollo más experimental, con una alineación muy diferente.

FM: En este proyecto que será completamente diferente, ¿vas a incluir las canciones que has compuesto en español o seguirán siendo sólo en inglés?

HS: Mmm… Mira, no lo sé, justo estoy ahorita en esa disyuntiva. Estoy trabajando con Gerry Rosado de Intolerancia, él es mi productor. Estamos empezando a limpiar un poco la lista de canciones. Estamos decidiendo cuáles van a entrar, cuáles no… Yo le dije: “Escoge, yo ya estoy demasiado viciada escuchando las mismas canciones durante muchos años, algunas muy recientes, otras muy viejas, que ya no sé cuáles suceden en el miso universo y cuáles de plano ya están muy fuera”. Entonces, hay unas en español, otras en inglés, hay de muchas épocas de mi vida… Vamos a decidir entre los dos cuáles se quedan y cuáles se van. Es chistoso porque hace muchos años yo escribía solamente en español, pero últimamente, por una necesidad de explorar un lenguaje, una fonética y cosas distintas, empecé a escribir en inglés. No es que tenga ninguna preferencia, simplemente a veces me funciona de una manera y a veces de otra. Entonces, no sé todavía, pero sí sé que va a ser diferente y sé que va a ser una aventura muy emocionante.

FM: ¿Y qué le recomendarías a alguien que quiera iniciar en esto?

HS: Emm… Es muy importante la perseverancia y es muy importante ser realista y tener mucha claridad, porque es muy fácil tener la fantasía de que “es que yo quiero ser famoso y es que lo que necesito es un manager y una disquera y sacar mi disco y firmar un contrato” y eso en la realidad no sucede. Lo que yo he aprendido es que hay que abrirse camino uno mismo y entender cuáles son los las distintas herramientas de las que un artista puede echar mano para ir creando su propia carrera y hacerse de un nombre, que no es nada más hacer música padre y ya. No, hay que hacer un montón de cosas y mucho trabajo y la mayoría de las veces un manager no resuelve todo. Entonces, sí hay que estar muy empapado de lo que está sucediendo. Hay eventos como la Feria Internacional de la Música que sucedió ahora en Guadalajara, que tiene precisamente una sección dedicada a la formación de artistas. Se trata de enseñarles todo este asunto de derechos de autor, de cómo hacer la autogestión, cómo buscar fechas, cómo utilizar las redes sociales… un montón de cosas que muchos artistas como que no tienen mucha idea y que son bien importantes. Entonces, sí hay que estar buscando todo el tiempo cómo funcionan las carreras de otros artistas, y estarse empapando de eso. Porque digo, lo primero es hacer buena música y estar comprometido con la música y estudiar… de la manera que sea, digo, no es necesario estar en una escuela formal, pero además hay que estar comprometido, ser muy autocrítico y estar interesado en echarle ganas y en armar la carrera uno mismo.

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Joven entusiasta de los libros y las palabras.