Jaramar: diálogo en tres tiempos (I)

El concierto

Se dice que se nace en el escenario cada vez, con cada función, en cada personaje. El pasado 30 de septiembre, Jaramar Soto, cantante de dignísima trayectoria, volvió a nacer en las tablas del Teatro de la Ciudad, con la presentación de su nuevo disco –el número once en su carrera-: Fiestas Privadas.

Podría afirmar, casi sin temor a equivocarme, que la mayoría de los que presenciamos este espectáculo asistimos ya convencidos por la voz y el sonido que Jaramar ha ido esculpiendo a lo largo de los años. Pocas carreras ofrecen una personalidad tan definida y, a la vez, tantos matices. Sabíamos, entonces, lo que íbamos a buscar esa noche: el color de una voz única, conmovedora, conocida. Ancestral. Preveíamos, al menos yo, a una mujer descalza, plantada, rodeada de sonidos peculiares e instrumentaciones impecables, haciendo un repertorio añejo y, a veces, incluso misterioso. Lo que no esperábamos, al menos yo, era ver a Jaramar renacer, recrearse, desde lo antiguo: a las nueve de la noche se apagaron las luces y comenzó una celebración de lo privado en la que uno podía sentirse, más que espectador, cómplice o espía. Una banda renovada abrió con un tema instrumental y, al terminar, todavía entre los ecos de los primeros aplausos, apareció la protagonista de la noche con un vestido rojo, unos tacones negros, un sonido logradísimo y canciones propias. Comenzó el viaje.

 

El programa de la noche estuvo centrado en la nueva producción, lo cual fue un gran acierto, pues el sonido que imprimieron los músicos a este repertorio se magnificó en la interpretación en directo. La compositora lo tenía muy claro: “la selección de repertorio fue ‘quiero tocar todo lo más que se pueda de Fiestas Privadas con unos toques de otros discos’, [sobre todo de] mi disco nueve y de mi disco diez, una sefardí que hace mucho que no canto, que yo quería retomar para ver cómo suena con mi grupo ahora; una de poesía de mujeres, de Nadie creerá el incendio, y una que es española antigua […] recuperada por García Lorca”. A pesar de tratarse de canciones que corresponden a momentos distintos en su carrera y a conjuntos muy distintos entre sí, el concierto nunca perdió la unidad; además, los temas nuevos sorprendieron con un sonido contemporáneo y personal sin antecedentes en la carrera de Jaramar. Cada tema de Fiestas Privadas era una combinación de madurez y novedad que enriquecieron el concierto. Fue notoria también la influencia que ha tenido en la cantante su visitación al jazz y su familiaridad con otras artes, como la pintura y la escultura. Los temas que componían el concierto eran matices, trazos muy definidos, pero también estaban dotados de gran intuición. Es evidente que Jaramar estaba simplemente haciendo lo que lleva años haciendo y dejándose llevar: “a estas alturas soy muy intuitiva, soy menos racional y me dejo llevar mucho más por la intuición […] sí soy yo quien decide y quien planea de alguna manera lo colores del escenario, aunque tengo colaboradores […]  tienen mucha libertad, mi proyecto es un proyecto que da mucho espacio en libertad. Yo quiero que mis músicos brillen, que se note lo buenos que son, que tengan un espacio de expresión, que la música sea suya también…”

Durante casi dos horas, los iniciados hace tiempo en esta propuesta musical y los recién llegados a estas “fiestas” fueron seducidos y sorprendidos por lo nuevo, pero también por la modernización de lo que ya conocían. Para los seguidores fieles, las versiones de “En el jardín de la reina” y “Flor de azalea” fueron un auténtico regalo. Y es que si usted no ha escuchado a Jaramar, se está perdiendo de algo sumamente valioso, pero aun si ya la ha escuchado, si no ha oído como suena últimamente –en disco y en directo-, hágalo. Se va a sorprender.

 

(Jaramar se presentará en octubre y noviembre en Jalisco, Quintana Roo y la Ciudad de México. Para mayores informes acerca de sus conciertos y su discografía, visite www.jaramar.com.mx. Las fotos que ilustran esta nota fueron tomadas de su página oficial de Facebook.)

 

 

About Nora De la Cruz

Lectora.