Jaramar. Diálogo en tres tiempos (III)

El encuentro

La cita fue en Reforma, por la tarde, en un cafecito de esos que han plagado todas las ciudades del mundo. Jaramar y su equipo llegaron puntuales -¡antes que yo!- con gran disposición y amabilidad. No sé si a ustedes les ocurra, pero a mí me pasó: no podía separar a Jaramar de la idea de las canciones antiguas y la voz colocada, terrena y sacra a la vez.

Por: Diana Carolina González

No se me ocurrió que sería una mujer menudita y sonriente. La entrevista comienza: hay que hablar del disco nuevo, que se promociona actualmente, pero no puedo dejar pasar la oportunidad de hacerle las preguntas que tuve siempre en mi cabeza mientras escuchaba sus discos, que me han acompañado por más de una década, en las buenas y en las malas, en México y fuera de él. La entrevista era la intención de difundir lo nuevo de una artista independiente y digna, pero también era la oportunidad de resolver mis propias dudas acerca de una mujer que por momentos he sentido cercana, aunque desconocida. Aquí, la tercera parte de mi diálogo con Jaramar, centrado en Jaramar misma, en la artista y la persona.

FM: […] eres escultora, eres pintora, ilustras, ahora escribes canciones, expresas…

J: Y soy una figura pública, además, que se para en el escenario, entonces eso es algo así como contradictorio…

FM: Entonces mi pregunta sería: ¿haces todas estas cosas porque cada una expresa algo diferente, o porque es un lugar diferente de ti, o porque tú tienes un gran mensaje o una gran cosa que expresas y todas éstas se complementan? ¿Por qué es que haces o por qué es que te llaman diferentes lenguajes, por así decirlo?

J: Por una parte porque vengo de una formación familiar multidisciplinaria, es como diríamos mi escuela. Mi madre fue bailarina, una bailarina brillante de la época de oro de la danza contemporánea. Yo crecí pensando que iba a ser bailarina cuando era chiquita, iba con mi mamá al teatro, a sus ensayos, la veía cómo se transformaba en el escenario… Y mi papá era museógrafo: gente de museos, rodeado de pintores… Era un ambiente medio extraño, no era el usual, no era la gente convencional, las escuelas en donde estuve eran donde iban los hijos de los amigos de mis papás y todo, ¿no? Pero en algún momento… Crecí viendo muchas disciplinas pero en algún momento mi papá […]  tenía como un objetivo en su vida abrirme opciones y señalarme caminos y empujarme, todo el tiempo empujarme para que me fuera por ahí y “vete a vivir fuera de México”, y me fui a vivir porque él me aventó, y “quédate en Guadalajara lejos de la familia para que te encuentres a ti misma”, y todas esas cosas vienen de mi papá. Él en algún momento me dijo que en esta época de la gran especialización había que ser como el hombre renacentista: un hombre universal que tiene una cultura amplia, que conoce distintas cosas, que conoce y tiene curiosidad por cosas muy diversas. Yo primero creía que iba a ser pintora y que iba a ser bailarina, luego ya dejé de ser bailarina… Iba a ser bailarina, estudié, empecé la carrera de danza en Bellas Artes y todo, pero me di cuenta que no, que yo tenía que cantar, pero… Y estudié diseño. Entonces, la danza se convirtió en la música y el diseño se convirtió en la pintura, porque la cuestión de las imágenes y los colores era muy mío, era algo necesario, es como una necesidad. Pero fíjate que durante muchos años la música era lo que hacía con otros,  y la pintura era elsitio donde me encontraba a mí misma y me buscaba y me reinventaba y ahora en Fiestas Privadas [su disco más reciente] esos dos caminos se encuentran por primera vez.

FM: Tienes once discos y sin embargo se te sigue catalogando como una artista incatalogable, ¿cuál de tus once discos elegirías si alguien te pidiera dar tu carta de presentación? ¿Cuál sería el más representativo de “el sonido Jaramar”?

J: (Lo piensa unos momentos.) Híjole. Yo creo que Diluvio.

FM: ¿Por qué?

J: Porque es un disco que planeé durante años y se había quedado en el cajón. Era mi disco de la muerte. Es un disco que yo quería hacer a partir de que grabé el disco cinco, A flor de tierra que tiene “La Ixhuateca”, esa canción que dice: “yo andaba buscando la muerte cuando me encontré contigo / de ahí tengo el corazón en dos mitades partido”. Esa forma de hablar de… No necesariamente de la muerte física, sino del fin del amor, del olvido… ¡Del olvido! Nosotros existimos a partir de la memoria, en el momento en que se acabe eso ¡no existimos! De esta mezcla constante entre la vida, la muerte, el amor, todo esto, la memoria… Yo quería hacer un disco alrededor de todo esto y pasaron años y muchos discos para que lo pudiera hacer, hasta el diez. Y ese disco tenía que encerrar muchas cosas, entonces hay tres cantigas de amigo medievales, está “La Martiniana”, están las mías, hay canciones de la lírica española y con un sonido que es una búsqueda, el principio de una búsqueda más mía que se facilitó porque estaba yo trabajando con Gerry Rosado y él me facilitaba el camino. Entonces pues yo diría… Tal vez hay otro, que es Lenguas, que es el más maduro de mi primera serie de discos, el cuarto disco. Pues yo diría que esos dos.

FM: ¿Cómo te influyen otros artistas? ¿De qué te nutres para pintar, de qué sonidos te vas nutriendo o te van influyendo?

J: Por una parte leo mucho, se nota ahora que estoy haciendo canciones que siempre he leído mucho. Los libros y la ficción y el cine. Libros y cine son cosas muy presentes en mi vida desde hace muchos años. Y la música… ¿Qué oigo? Hay cantantes que para mí son claves, que me inspiran y que yo admiro y me emocionan, hay una serie, si quieres te digo algunos, algunas y algunos de los músicos que para mí han sido muy insipiradores a lo largo de los años, unos más recientes que otros… Elis Regina para mí es una de las cantantes más emocionantes, con un timing que yo no me canso de escuchar a Elis Regina… Déjame ver. Cassandra Wilson, Joni Mitchell, te voy a decir así, seguro se me van a olvidar muchos, Jacques Brel, Edith Piaf, Ofra Haza, la Negra Graciana, Toña la Negra o María Luisa Landín… Y hay grupos actuales que oí hasta el cansancio; ésas son cantantes, pero hay músicos y grupos mucho más actuales que Fiestas Privadas, la búsqueda del sonido fue a partir de estar oyendo a Los Lobos, Calecsico, Tom waits, John Sorn en todas sus vertientes, Beirut, que va a venir pronto… Pero eso son cosas como más recientes. Calecsico para mí es uno de los proyectos más increíbles. Noir Desir, que es un grupo francés de rock… Pues compositores más serios como Béla Bartók o Carlos Sánchez Gutiérrez, que era mi compañero del grupo “Escalón” y que ahora es un compositor de música contemporánea súper brillante y prestigiado y vive en Estados Unidos… Monserrat Figueras, y Hesperion XX, Jordi Savall… Es que son como muchas cosas… Radio Tarifa… Proyectos que me han influido.

FM: Ahora que mencionas que Carlos Sánchez vive en EU, ¿tú te sientes apreciada en México?

J: Mira, es algo tan difícil. Yo viví en Europa varios años; París para mí fue una ciudad muy, muy importante, siempre siento que tengo que regresar por lo menos de visita, que no puedo perder el contacto. Pero también hablando con gente en el mundo de la promoción musical en México, con personajes, funcionarios de la cultura que han estado cerca de mi trabajo, siempre hay como la coincidencia de “el universo para tu música no es México, es Europa, es el mundo…”. Para mí siempre era sorprendente, porque es otra cultura, es otra manera de apreciar, es otra manera de percibir las expresiones artísticas; era sorprendente cuando de gira en Europa -que hice varias giras que eran un tiempo de gira de andar de ciudad en ciudad y ser parte de la programación de la temporada de otoño de muchos espacios de conciertos de jazz y música del mundo y todo esto- donde nadie me conocía porque no estoy en la televisión ni me tocan en la radio, ¿no? En esos países eso es una cosa que siempre me sorprendió porque en México la gente -ni yo, nadie- no vamos a los conciertos si no sabemos quién es, si no has oído la música, si no los has oído en la radio, si no los ves en la tele vas y ves los videos para ver de qué se trata. Allá no, allá la gente llenaba los lugares donde yo tocaba y yo decía: “¿qué onda? ¿qué les da por comprar el boleto y venir y aplaudir y pararse al final si no tienen ninguna idea de quién soy?” Bueno, se arriesgan, porque es gente, son espacios con público cautivo que va y va toda la temporada a ver qué hay y si hay algo que le llama la atención va a descubrir. Nosotros no tenemos esa curiosidad de “vamos y descubrimos”, ¿no? Es muy… tenemos que toparnos con las cosas, no vamos y buscamos eso. Eso por una parte y por otra parte porque, tal vez es un error mío, pero en realidad no me doy por vencida en México y sigo aquí y trato de buscar espacios nuevos y acercar mi música a nuevos públicos.

FM: Pero a mí me parece, cuando he ido a conciertos de grupos que no son los más difundidos, que la gente que va, va realmente con una conmoción y una fidelidad también bárbara: que conoce tu carrera, que te ha seguido, que a lo mejor no va con la misma apertura que los públicos europeos, pero que sí van con una conexión diferente, ¿no?

J: Sí, hay un amor y una fe y una confianza y un cariño que yo agradezco, que mucha gente tiene con mi proyecto. Mira, tengo once discos, el camino no ha sido fácil, pero sí he tenido suerte porque he podido hacer once discos en los que he podido hacer exactamente lo que yo he querido hacer, he tenido compañías disqueras independientes que han creído absolutamente en mi trabajo y además durante mucho tiempo. O sea, seis discos, once años con Opción Sónica, que era la disquera más interesante en aquella época de los noventa, ahora con Intolerancia, que es el equivalente, es la disquera en este momento más interesante, y tener productores que creen en mi trabajo es realmente un privilegio, ¿no? Sé que en este mundo no es fácil, pero con todo y eso en muchos momentos he estado a punto de tirar la toalla, de decir ya me cansé, estoy cansada, estoy agotada, no tiene sentido etcétera, per luego algo sucede, alguien se acerca y me dice “gracias por lo que haces, no sabes cómo me ayuda en la vida la música que haces tú” y te dicen eso y dices: “claro que vale la pena seguir”.

FM: Es que es una labor difícil, es decir, tú no tienes un jefe que vas a tu oficina y que te dice “qué bien trabajas, gracias”, todos los días. Tú estás un poco arrojando botellas al mar y de vez en cuando a lo mejor alguien te responde. Supongo que no es tan fácil.

J: No es fácil y a veces hay mucha gente que responde. Y bueno, se necesita un grado alto de obsesión, de obsesividad, además de pasión por lo que haces… Yo sé que soy obsesiva, que soy disciplinada hasta cierto punto, sí. Tenaz. La gente que trabaja conmigo me dice que soy demasiado obsesiva, a veces, algunos de ellos, pero lo que sí es cierto es que la música, a estas alturas lo tengo muy claro, la música es el motor de mi vida, el arte y el trabajo creativo son el motor de mi vida… Soy mamá, tengo una casa, tengo una pareja, todo esto, pero todo eso lo puedo hacer mejor por lo que hago: soy mejor en todas las cosas gracias a lo que hago, ése es mi motor, es mi energía… La gente que quiero son mi brújula pero también la música es mi brújula, me hace no desviarme de un camino de compromiso, y siento que finalmente lo mejor que le puedo enseñar a mis hijos es que la vida hay que vivirla con pasión y con entrega y con un compromiso hacia sea lo que sea que haces, y que eso llena tu vida y la enriquece y te hace mejor.

FM: Tengo dos preguntas más que son pura curiosidad. La primera es: tú cantas todos estos repertorios tan antiguos y tan cuidados, pero, ¿qué tarareas, cuando cocinas, cuando estás en tu casa? ¿Qué canciones fuera de tu repertorio cantas?

J: Canto mucho más lo que canto en Caída Libre -mi proyecto de jazz- cuando estoy sola. Canto mucho en la regadera, será porque el baño siempre tiene una acústica… en el coche, cuando vengo manejando a veces pienso los demás han de decir esta loca qué va haciendo, voy ensayando, voy practicando y voy cantando…

FM: Y placeres culpables, ¿tienes?

J: Ah, ¡claro! No, pero ya perdí el recato y lo confieso. Hay una de Yuri… Es más, quería ir a un karaoke y convencí a amigos que tengo que ir a un karaoke para cantar esa de “Aire”, esa de “cuando baja”…

FM: Altísima además, no?

J: ¡Además tiene un rango! No es pero nada fácil de cantar, ¿eh? Entonces ya he ido dos veces a karaokes y la he cantado y he aprovechado. Es que es divertidísimo ir a karaokes. Además fui una vez, no… Fue chistosísimo. Bueno, primero fui, di un taller de voz -que nunca doy clases pero me convencieron y di un taller en Guadalajara y otro aquí- y con los chavos de aquí que eran todos cantantes de distintos géneros -desde ópera hasta hip hop, un par que eran jazzistas-, para cerrar el curso (que era una semana) fuimos a un karaoke. Ésa fue la primera vez en mi vida, todos los demás ya tenían experiencia en karaoke… Yo decía: “yo quiero cantar la de Yuri”, y ahí la cante. Y luego en Guadalajara convencí a unos amigos muy serios -un par de maestros universitarios, un analista político que vive aquí y estaba allá de vacaciones-. Fueron al karaoke y el economista profesor universitario y el analista político se subieron a cantar conmigo: eso sí era insólito. Pero canté “Eternamente bella” de Alejandra Guzmán, sí, claro… Me reí como loca esa noche… ¿Qué canto? Así, “Burbujas de amor”, pero la de Yuri era mi obsesión.

FM: ¿Qué compositor popular o qué compositor vivo tú crees o que lo admires, que digas yo quizá estoy haciendo lo mío o he hecho lo antiguo, pero que digas yo quizá a él lo grabaría?

J: Ay, bueno, contemporáneo, no conozco mucho… Bueno sí conozco, pero no mexicanos. Bueno, es que hay  grandes hacedores de canciones pero no son precisamente de los que dices tú, de los que salen en “el canal de las estrellas”, como Paul Simon o Paul McCartney, que son grandes melodistas, o Billy Joel, que son grandes compositores, grandes hacedores de canciones, o sea hacen canciones, cancionsazas así, ¿no? Sí hay muchas canciones que yo grabaría, las canciones de Edith Piaf, a Carol King…

FM: ¿Cole Porter no te gustaría?

J: Ah. bueno… Pero de eso sí canto con Caída libre: Gershwin, Cole Porter, Irving Berlin, o las de los musicales que son de los estándares de jazz. Es un gozo, para mí Caída Libre es un proyecto de puro disfrute donde puedo cantar canciones que… Hace poco me invitaron a cantar con una big band en un homenaje a Sinatra en Guadalajara, donde había varios cantantes. A mí me asignaron dos canciones y fue divertidísimo, una big band, canciones del repertorio de Sinatra…

FM: ¿Cuáles fueron?

J: “Moonriver” y (canta) east of the sun, west of the moon

FM: Grandes canciones…

J: Sí, muy padre. Y pronto voy a venir con Caída Libre a México. Y esta versión ahorita con los músicos (es un contrabajista y un guitarrista eléctrico) está… Jazzistas ellos dos. Es que mi voz es bien distinta cantando esas cosas…

FM: La última pregunta: ¿qué significa Jaramar?

J: Es huichol, significa “nuestra madre el mar”. La diosa del mar.

Por: Diana Carolina González

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