La historia de Amandititita vs. Disquerototota

Si alguien escribe sobre mitos urbanos, ésa es precisamente Amandititita: en su repertorio desfilan la Mataviejitas, los personajes de la vida cotidiana y las celebrities región 4 que fabrica nuestra televisión. Aunque sus letras remiten a algunos de los creadores que ella misma reconoce como sus influencias directas – Jaime López, Silvio Rodríguez, La Maldita, el escritor Guillermo Fadanelli y Rockdrigo-, no sólo por el uso del lenguaje coloquial, sino por la crítica manifiesta a ciertos modos sociales, era curioso notar que sus canciones eran tomadas como una broma más que como una burla. De alguna manera, cuando yo escuchaba a la gente referirse a las rolas de Amandititita, me daba la impresión de que se reían de un chiste que realmente no estaban entendiendo.

amandititita1 Volví a pensar en ello cuando la veía promocionar su tono de celular, y cuando la vi asistir a ciertos programas de Televisa, donde era, el mejor de los casos, entrevistada torpemente  (en el peor, simplemente ignorada). Por un momento no supe cómo interpretar las cosas, ¿sería posible que Amanditita fuera un producto más de la televisora y, a la vez, cantara burlonamente que no podía serlo? ¿O sería tal vez que hay compromisos que no se pueden eludir una vez que uno le ha vendido su alma a una transnacional? Esta disyuntiva no podía perdurar demasiado, como explica la propia compositora: “fue muy desafortunado para mí la mercadotenia que me dieron, me lastimó verme entre la mierda y ahora estoy tratando de remediarlo , por lo que estoy en una fuerte demanda con SONY”.

Mi pregunta era, ¿qué es realmente la anarcumbia? ¿Una forma de entretenimiento, una crítica? ¿Ambas? La propia reina me explica cuáles eran sus verdaderas intenciones: “la música es un pretexto, lo que importa son las letras;  me gusta que sea cumbia y próximamente será regional mexicano, porque [quienes lo escuchan] son las personas que necesitan reírse, que tienen una vida muy jodida y a ellos les compongo; a mí no me importa estar en el Vive Latino, no quiero que me quieran los intelectuales: quiero que me quieran los subordinados porque son los que necesitan letras distintas que hablan [de algo] más [que] del amor o el desamor”. De ello no me queda duda, de hecho, me encantaría ir a una fiesta de barrio en la que se bailara al ritmo de aquél sentido verso de “odio a mi jefe y matarlo yo quisiera”.

Pero, ¿se puede tener una propuesta irreverente y, al mismo tiempo, integrarse a la cultura de masas? “Mi música es comercial” –explica Amandititita-  “tiene un tinte social oculto, pero hay canciones comerciales con este pretexto entro y hablo de cosas importantes;  yo quiero sonar en la radio, y al mismo tiempo componer libremente, ¿será un sueño?” En este punto pienso en un caso quizá semejante: Botellita de Jerez,  que comenzó desafiando los límites de lo que se consideraba rock pero en un punto no pudo evitar caer en las garras de Luis de Llano. Recuerdo haber oído de Amandititita en programas de chismes, y recuerdo un video de su diario electrónico en el que decide cortar por lo sano con la televisora que hasta ese momento le había dado pantalla: Televisa. Cuando le pregunto acerca de su experiencia con los medios, recuerda cómo llegó a ese punto en su carrera:  “mira, a mí me mandaban y yo llegaba hasta ahí para hablar de mi música, pero en varias ocasiones sólo querían chistes y burla, entonces era terrible para mí. Yo me la pase muy mal y muy triste”.

Sin embargo, una ruptura de este tipo no es tan simple. El pasado viernes -¿o ya era sábado?- la situación estalló con un nuevo video de Amandititita en su canal personal de YouTube, en el que denunciaba las irregularidades de las que fue víctima en su todavía disquera. Además de carecer de apoyo para promocionar su material, existían contratos desfavorables para la cantante, que declaraba estar dispuesta a renunciar a su carrera musical, con tal de que la compañía le otorgara su carta de retiro. La compositora se manifestó que defenderá la libertad de expresión y, por supuesto, su propia integridad como artista y persona. Eso fue el inicio de la desigual lucha entre Amandititita y una disquerototota.

¿Cuál fue la raíz del conflicto? Según la anarcumbiera intelectual (como la califica Wikipedia), “que hago lo que me da la gana, compongo lo que quiero, con los músicos que quier, que no permito que nadie que no sea mi amigo y que yo admire me diga lo que tengo que hacer, no me dejo manejar y eso les resulta insoportable”. Cuando le pregunto qué hubiera esperado de su compañía disquera, responde: “una relación mas profesional, un manager que realmente se interesara en mí, menos comisiones y mas apoyo”. ¿Era mucho pedir? Posiblemente, sobre todo cuando pensamos que la industria del espectáculo en México se define por ganancias. ¿Una propuesta nueva reportaba tanto dinero como los artistas fabricados de siempre? Difícil saberlo, o imposible, mientras las disqueras y televisoras no apuesten por lo primero.

Aun así, Amanditita sabe que cuenta con el apoyo de otros medios: “[es] una lucha, pero yo cuento el apoyo de los periódicos Reforma El Universal y en New York Times han publicado notas buenas de mi trabajo; el Internet me ayuda y realmente los medios no son el problema, [sino] la manera en la que te manejas ante ellos”.

Lo que se avecina para la reina de la Anarcumbia no será fácil: al parecer, ya comienza el proceso legal y su separación de la graaaan transnacional es inminente, con todo lo que ello implica. A pesar de todo, ella se muestra optimista ante el futuro: “me veo feliz, es lo único que veo: haciendo canciones cuentos , dibujos… libremente, en medios de comunicación inteligentes; lo único que necesito es el apoyo de mis fans, que me sigan el twitter y en mi diario electrónico y ellos estarán conmigo en mi camino, viviendo el día a día”.

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Lectora.