La patria y la palabra (I)

Uno de los conceptos que liga con una fuerza tremenda la identidad de las personas, la inclusión en determinado grupo y que fortalece el vínculo social es el lenguaje.

 

La lengua, parafraseando a Pessoa, es una patria, y como tal puede cohesionar a los individuos en grupos con características sociales, étnicas y culturales que les definen y los hacen únicos.

 

Es el caso de los vascoparlantes cuya lengua, el euskera, ha sobrevivido desde la prehistoria con apenas pequeñas mezclas y préstamos idiomáticos del latín, español y francés. Es una lengua sorprendente, que ya en la época romana se le conocía como lingua navarrorum y que, por su mismo aislamiento, ha estado al borde de la desaparición.

 

Es tan importante que una de las acepciones del territorio histórico reclamado por los vascos (Euskal Herria) significa ‘país de los que hablan vasco’. El último ataque frontal contra esta lengua se dio durante la dictadura de Francisco Franco, quien prohibió el uso de otras lenguas como el catalán y el gallego, por considerarlas armas separatistas.

 

Sin embargo, las expresiones en vasco o hacia el vasco no pararon, a pesar de la represión. Poetas como Lauaxeta, Orixe y Xabier Lizardi, en euskera, y Gabriel Celaya, en español, dedicaron muchos de sus versos a la defensa de su idioma. Mención aparte merece Gabriel Aresti, poeta al que está dedicado este post.

 

Este poeta nació en Bilbao, en una época en la cual hablar euskera era mal visto socialmente, ya que denotaba raíces humildes. Aprendió de forma autodidacta durante el franquismo la lengua que defendió hasta su muerte, en 1975. Contemporáneo de Blas de Otero, Aresti se inclinó por la poesía social y el simbolismo, influido por los escritos de Bertholt Brecht y por las esculturas de Jorge de Oteiza.

 

La piedra, la familia y la lengua como forma de vínculo entre la tierra y quienes la habitan. Como Gabriel Celaya, Aresti creía que la poesía podría ser un arma para la transformación social. Sus libros Harri eta herri (Piedra y pueblo) y Euskal harria (Piedra vasca) son considerados pilares de la creación en esta lengua.

Muchos de sus poemas han sido retomados por agrupaciones de folk como Oskorri, y cantantes como Imanol o Mikel Laboa. Desgraciadamente es muy difícil encontrar libros de este escritor en el país, pero se pueden pedir a través de internet en varios portales. Les dejo acá una muestra de su poesía.

 

Nire aitaren etxea defendituko dut.
Otsoen kontra, sikatearen kontra,
lukurreiaren kontra, justiziaren kontra,
defenditu eginen dut
nire aitaren etxea.
Galduko ditut aziendak,
soloak, pinudiak;
galduko ditut korrituak,
errenteak, interesak,
baina nire aitaren etxea defendituko dut.
Harmak kenduko dizkidate,
eta eskuarekin defendituko dut
nire aitaren etxea;
eskuak ebakiko dizkidate,
eta besoarekin defendituko dut
nire aitaren etxea;
besorik gabe, sorbaldik gabe,
bularrik gabe utziko naute,
eta arimarekin defendituko dut
nire aitaren etxea.
Ni hilen naiz,
nire arima galduko da,
nire askazia galduko da,
baina nire aitaren etxeak
iraunen du zutik.

*

Defenderé la casa de mi padre.
Contra los lobos, contra la sequía,
contra la usura, contra la justicia,
defenderé la casa
de mi padre.
Perderé los ganados,
los huertos, los pinares;
perderé los intereses,
las rentas, los dividendos,
pero defenderé la casa de mi padre.
Me quitarán las armas
y con las manos defenderé
la casa de mi padre;
me cortarán las manos
y con los brazos defenderé
la casa de mi padre;
me dejarán sin brazos,
sin hombros y sin pecho,
y con el alma defenderé
la casa de mi padre.
Me moriré, se perderá mi alma,
se perderá mi prole,
pero la casa de mi padre
seguirá en pie.

About Ikurrin Beltza

Cuando nació ya tenía 13 siglos de edad. Habla el lenguaje de las piedras, es la última seña de una raza cautiva; la oscuridad del cine y la calma de los silencios son su estandarte y su medio. Visita http://laberintosonoro.wordpress.com