Lila Downs en Monterrey

Texto: Eduardo Castro

Fotos: Mayra Acosta

¡Esto es magia! Exclamó una niña durante uno de los 2 conciertos que Lila Downs dio las noches del 3 y 4 de diciembre en Monterrey.

Y es que bastaron algunos segundos después de escuchar las primeras notas musicales para saber que sería una noche inolvidable, que uniría a gente de todas las edades en el disfrute de ritmos, luces, aplausos y una energía que no dejó de fluir en el Auditorio San Pedro.

Minutos pasadas las 8:00 de la noche entró la banda al escenario, despertando entre los asistentes una lluvia de aplausos y exclamaciones de gusto, inmediatamente después la Sra. Downs cantó las primeras letras de “Mezcalito” intensificando los gritos de euforia, mismos que alternaban con los intensos silencios en los que el público cedía para escuchar todas y cada una de las canciones del repertorio.

Los ritmos fueron diversos, lo mismo que las emociones, como es costumbre en los conciertos de Lila Downs: acentos norteños, de guitarra andina, banda, sones jarochos y huastecos, ritmos de bachata, vallenato y hasta de jazz se dejaron sentir, uno a la vez y a veces mezclados, mismos que retaban a los asistentes a levantarse, cantar y bailar. Sólo esta vez la artista dejó a un lado las canciones en idioma inglés que también integran su trayectoria, pero no hicieron falta pues la gente recibió con gran gusto las piezas que forman el último álbum de la Sra Downs “Pecados y milagros” que se contiene solamente temas en idioma español y un Son Huasteco en lengua Nahuatl.

“Mezcalito” “Zapata se queda” “Vámonos” “Tu cárcel” “Cucurrucucu paloma” “La reina del inframundo” “Fallaste corazón” “Pecadora” “Dios nunca muere” “Solamente un día” “Cruz de olvido” “Xochipitzahua” y “Palomo del comalito” fueron las canciones de su nuevo material, mientras que “La Iguana” “La Martiniana” “La cumbia del mole” “El corrido de Tacha” “La Llorona” y la infaltable “Paloma negra” fueron los éxitos que complementaron la noche, esta última desatando una ovación generalizada y lágrimas en algunos de los asistentes.

“La Misteriosa” la banda que fielmente acompaña a Lila Downs fue un elemento indispensable para el deleite de la noche, ya que brindaron al público la oportunidad no sólo de escuchar y sentir la música, sino además de verla, esto debido a que cada uno de los maestros y músicos imprime en su rostro el gusto y disfrute de hacer lo que hacen sobre el escenario, mostrando no sólo profesionalismo y destreza, sino una muy genuina satisfacción de darle a la gente un espectáculo mejor del que esperaban.

Jóvenes, adolescentes, niños, adultos y adultos mayores fueron el heterogéneo quórum que disfrutó de la presentación que Lila Downs dio a los Regios, que en el marco de la recién iniciada temporada navideña, se sintió como un verdadero regalo. ¿El saldo final? Sonrisas y rostros de satisfacción a las afueras del recinto, rostros que parecían estar en sincronía, rostros de gente que parecía más unida que nunca. ¡Esto es magia! Exclamó una niña y tenía razón. Aquello era magia, la magia que sólo la buena música puede provocar.

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