Lo que el cine se llevó

¿Qué es mejor? ¿La película o el libro? Todos hemos preguntado lo anterior y sin temor a equivocarme siempre obtenemos la misma respuesta: El libro es mil veces mejor…

Entonces ya sabemos lo que sucede después: vemos la película y desgraciadamente no cumple con nuestras expectativas porque cortaron partes que nos gustaban del libro, eliminaron personajes o cambiaron el final. Y es ahí, cuando a pesar de la calidad de la cinta, decimos que una película es mala porque no se parece a la obra original.

Una de las tareas más difíciles para los directores y guionistas de cualquier adaptación que se haga en el cine es complacer a los seguidores de la historia y a la vez crear una producción que sea atractiva tanto para el público que no conoce la historia como para el estudio, que es el encargado de financiar el filme.

Como público a veces somos bastante injustos cuando de adaptaciones se trata. El ejemplo más popular es Harry Potter. Desde que La Piedra Filosofal se estrenó allá por el 2001, los seguidores de la franquicia se quejaron por las múltiples omisiones que hacía el filme. Dichas reclamaciones continuaron aumentando conforme nuevas entregas eran trasladadas al cine. El problema se “resolvió” cuando se anunció que el último libro de la saga, Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, sería dividido en dos partes para tratar de incluir la mayor parte de lo que el texto original describía. Sin embargo, y a pesar de que ahora tenemos dos películas basadas en un mismo libro, la adaptación siguió siendo insuficiente para algunos. ¿Entonces qué hacer cuando una obra original (dígase libro, obra de teatro, videojuego o cómic) es adaptada al cine?

Debemos de entender que no todos los libros, videojuegos o cómics corren con la misma suerte. Harry Potter obtuvo ocho filmes de siete libros por el éxito de la saga y porque de alguna forma ya se recuperó todo lo que se invirtió en dicha serie. El cine también es un negocio y como cualquier negocio, lo importante son los resultados. Por ejemplo Crepúsculo, que contrario a Harry Potter no necesitaba dos filmes para un mismo libro, pero que consiguió porque las pasadas entregas probaron ser redituables en taquilla. Lo anterior también queda demostrado con series como Eragon o Percy Jackson las cuales, a pesar de estar compuestas por varios libros, únicamente uno de ellos se llevó a la pantalla grande por no ser franquicias exitosas en cuanto a ingresos se refiere. Otro ejemplo podría ser Las Crónicas de Narnia, cuyas cintas no siguen el orden cronológico de los libros y que tienen su propia línea de tiempo adecuada a la visión del estudio que las produce.

Más importante que aceptar que no siempre veremos en pantalla lo que queremos, lo esencial cuando se ve una adaptación es entender que el cine, los libros, los videojuegos, la televisión y el teatro son medios distintos. En el cine es una película, en el libro es tu imaginación; uno es visual mientras que el otro es una combinación entre lo escrito y tu cerebro. Tampoco es que el cine sea menos que la literatura, pero como público de ambos debemos darle a cada uno su espacio. Los dos conectan de diferentes maneras con el espectador y por lo mismo no pueden ser disfrutados y tratados de la misma manera.

Lo relevante cuando se hace una adaptación es la esencia. Si Los hombres que no amaban a las mujeres de Stieg Larsson es una novela donde el suspenso está presente durante toda la historia, la película debe permanecer fiel a ese suspenso y no a los personajes o a las situaciones. Lo que uno debería buscar de ambas versiones es la sensación de peligro y duda que provocó la obra original. El director únicamente debe preocuparse por la naturaleza de la historia y por hacer sentir al espectador de la misma manera que cuando leyó el libro… “el fin justifica los medios”.

Así que la próxima vez que vayan a ver una película que tenga una contraparte impresa o visual, háganse un favor y respeten cada versión y visión por igual. Si logran separar una de la otra créanme que disfrutarán el resultado de ambas a su respectiva manera.

About James

Cinéfilo. Lector. Estudiante de Comunicación Visual.