Manual del buen Grinch

Si usted querido amigo es un deprimido estacional, es decir aquellos que modifican sus de ritmos vitales a partir de la reducción de horas de luz y de la llegada del frío que trastorna el equilibrio de serotonina y melatonina o tal vez de plano odie los japijolidais y se pase todo el maratón Guadalupe–Reyes criticando el consumismo y todo este embrollo de regalos, abrazos y cenas fastuosas en medio de una crisis mundial agobiante de la cual apenas y podemos vislumbrar un horizonte gris en el que la cuesta de enero durará por lo menos doce meses más.

Yutubeando puede usted fingir dolor de panza y encerrarse en sus aposentos a cenar macariamente su porción respectiva de guajolote, no se preocupe en absoluto, la red de redes nos ofrece en menú algunas recomendaciones sonoras para evitar doblegarse frente a los melcochos y ñoñazos especiales televisivos de la natividad cristiana.

Podría decidirse quizás por apagar su teléfono celular, mantenerse alejado de la tentación del mensajero instantáneo y así evitar contacto con otros entes anti-navideños que puedan distraer sus intenciones de destruir (por lo menos en su cabeza) una fiesta empalagosa, de la cual muchos ignoran la ascendencia pagana de la misma, dedicada antiguamente al Dios Saturno.

Piense y reconfórtese mi querido y melancólico amigo pues ya tan sólo faltan dos años para el 2012 y quizás las profecías mayas resulten ciertas y entonces porfin el principio del fin se ocurra porfin.

Quizás prefiera lamentar profundamente las miles de muertes a consecuencia de diferencias étnicas, ideológicas, culturales y por supuesto, religiosas durante toda la historia de la humanidad.

Estas crisis han dividido naciones enteras sumiéndolas en la violencia, en cruentas guerras separatistas en donde los más descerebrados abusos de lesa humanidad se ocurren, desde el sur de México a Irlanda, del País Vasco a La República de Bosnia y Herzegovina pasando por Israel.

Sin embargo, si su gusto deriva mas en una onda cinéfila, podría darse el lujo de una escapadita a la sala y sortear a los familiares chismosos que insisten en visitarlo en su habitación durante su convalecencia, justifique su soledad con el argumento de fuertes padecimientos estomacales que dejan un tufo levemente enrarecido dentro de su cuarto, de esa manera también tendrá algo que decir cuando le pregunten el porqué de su enorme vaso térmico con ensalada de manzana y pasitas.

De esa forma, matará dos pájaros de un sólo tiro pues tendrá botanita suficiente para gozar de un verdadero clásico de esta temporada “El día de la Bestia” de Alex de la Iglesia, donde un trío de fervorosos anti-reyes magos planean asesinar al hijo de Satanás que nacerá durante la noche Buena en Madrid.

“El gran negocio va a comenzar, el gran negocio va a comenzar, el precio por la nubes, están todos como locos a comprar, todo sea porque es navidad y hay que aparentar ¡anda ya”!… Cantan La Soziedad Alkoholica en Feliz Falsedad, un himno punkarroso que seguramente provocaría prurito intenso en la palma de pies a Lennon si nos “atreviéramos” a compararla líricamente con su respectivo canto navideño que a decir de los que saben, tenia mas intenciones comerciales que Belinda y su eroti-video.

Sea como sea querido lector, este pretende ser un pequeño manual aplicable a cualquier fecha del año en que su humor no sea el más simpáticamente sociable, puede modificarlo a su antojo, tal vez pueda enriquecerlo buscando la bonita nota en un océano e notas grises producto del devenir mundial que esta patasparriba, un devenir social donde los caprichos del mercado enrrutan de cada uno de nostros, en donde no hay nada que creer al fin, todas las propuestas otrora propositivas se convierten lenta y dialécticamente en un producto descafeinado, empaquetado monísimamente, domesticado y listo para usarse.

About Koyote Lagañas

Licántropo rabioso, onanista impúdico y vouyerista, nihilista introspectivo, hiperquinetico distimico, sobreviviente lunático de cráteres espirituales… Aullador afónico color morado, carnívoro onírico selenita.