Me llaman Loba: un folletín mexicano

lobaDicen que lo más difícil de escribir una novela es saber cuándo está terminada, es decir, cuándo se ha corregido lo suficiente como para considerar que tiene su forma definitiva. Lamentablemente, Micaela Sánchez Lópezmalo no pudo ser partícipe de este momento, pues falleció antes de poder terminar su novela Me llaman Loba, publicada en una primera versión por sus hijos y la editorial Morgana. Digo que esto es lamentable porque no sabemos realmente si la novela que tenemos en nuestras manos es como su creadora hubiera deseado que fuera. Lo que sí es claro es que su publicación es producto de la admiración y amor de sus hijos y colegas, como la escritora Beatriz Rivas.

Me llaman Loba ofrece un diseño interesante y la sinopsis presentada en la cuarta de forros promete una historia profunda y cruda, equiparando a la protagonista con Madame Bovary y Ana Karenina. Entre dichos personajes existen pocas semejanzas: la más evidente es que se trata de figuras femeninas que no cumplen con las expectativas de su contexto social, en gran medida por no sentirse cómodas dentro del matrimonio y su rutina; la segunda semejanza radica en que todas son personajes folletinescos, aunque con una salvedad: las figuras creadas por Flaubert y Tolstoi lo son por el tipo de publicación en el que aparecieron, mientras que la heroína de la novela que nos ocupa lo es por la forma en la que está representada, que sigue en casi todo las fórmulas temáticas, argumentales y estilísticas de las novelas publicadas en revistas como Vanidades. Es posible que esto fuera un recurso deliberado de la autora, pues en la obra se menciona este tipo de relatos como la (única) lectura realizada por la Loba.

Podemos decir, pues, que Me llaman Loba es una novela centrada casi exclusivamente en el ámbito de lo femenino, desde la perspectiva de un personaje rebelde y, posteriormente, de la de otros personajes de su entorno, como sus hijos. No es una obra sobre la emancipación en toda regla, porque la Loba parece más bien una esclava de sus apetitos, aunque tampoco termina de ser una obra didáctica que nos prevenga sobre los peligros del adulterio, como ocurre en la literatura rosa. Ésta es la principal debilidad del libro:se queda siempre en medio de algo, o pasa de largo junto a las oportunidades de darle profundidad a los personajes, sacrificándolas en aras de ofrecer un argumento rico en peripecias, que terminan atentando (en la mayoría de los casos) en contra de la verosimilitud de la historia.

En su descargo, podemos decir que el libro avanza rápidamente, puesto que las reflexiones son muy breves y las acciones constantes, pero a veces están relatadas con tanta velocidad que tampoco generan un suspenso real (al final del libro se explica que el texto era conocido por los integrantes de un taller, en el que la autora leía los episodios en cada sesión; probablemente la pausa entre un capítulo y otro creaba la expectación, misma que nos llega a nosotros diluida, al recibir todos los episodios en un solo tomo). Eso sí: la lectura no ofrece ninguna dificultad, y dados los referentes a la provincia y la Ciudad de México, puede generar una agradable proximidad con los lectores (¿las lectoras?) de nuestro país. Ojalá el personaje, la historia y la prosa de Me llaman Loba hubieran tenido la oportunidad de madurar en las manos de su autora; quede su intención de observar los ámbitos de lo femenino en México, y el amoroso homenaje que, con la publicación de su obra, le rinden familiares y amigos.

 

Me llaman Loba, de Micaela Sánchez Lópezmalo, publicado por Editorial Morgana, se encuentra disponible en las principales librerías del país.

 

About Nora De la Cruz

Lectora.