Metropolis en la metrópoli

El pasado miércoles 17 de agosto se proyectó en el Auditorio Nacional, como clausura de la Décima Semana de Cine Alemán, el filme Metrópolis de Fritz Lang. México se convirtió en el tercer país latinoamericano (los primeros fueron Brasil y Argentina) donde se proyecta la última versión restaurada de esta obra, declarada por la UNESCO parte de la Memoria del Mundo.

Esta última versión, que incluye el pietaje descubierto en el Museo del Cine de Argentina en 2008, fue musicalizada por la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México bajo la dirección del maestro José Luis Castillo, con la partitura original que Gottfried Huppertz escribió específicamente para el filme en 1927.

Desde que la tarde empezó a caer, la gente comenzó a reunirse en la explanada del Auditorio Nacional. El público era ecléctico, no faltaban los personajes del mundillo cultural, pero también había estudiantes, matrimonios y oficinistas. Aunque dos días antes se informó que los boletos estaban agotados, la gente llegaba con la esperanza de que más boletos fueran liberados de última hora. Y como en todo evento, no faltaron los revendedores alrededor del recinto.

La proyección inició alrededor de las 20:40 horas y duró alrededor de dos horas cuarenta minutos. El entusiasmo del público se notaba en los aplausos que ofreció al final de cada una de las tres partes en las que el filme se divide: Preludio, Interludio y Furia. La acústica era excelente, aunque algunas personas del segundo piso tuvieron problemas para apreciar los supertítulos de la pequeña pantalla colocada en la parte superior del escenario.

La calidad de las imágenes era muy buena y era fácil detectar las escenas añadidas en la última restauración, incluso a aquellos que no habían tenido oportunidad de ver el filme previamente: los fotogramas agregados tenían menor calidad, pues la copia encontrada en Argentina era de 16 mm, a diferencia de los 35 mm de la versión que se había venido exhibiendo. Aún así el interés no era ver una película en alta definición, sino apreciar una versión mas cercana a la obra original, recortada después de su primera función en 1927.

El único problema de la exhibición fue la mala organización del acceso a la función. Los organizadores no tuvieron en cuenta que la pantalla estaría colocada en la orilla del escenario, por lo cual, la zona de balcón tenía un pésima vista de la función. De modo que cerraron esa sección y acomodaron a la gente de balcón en otras secciones. Fue notoria la molestia de los asistentes al perder sus lugares asignados, sobretodo en aquellos que iban en grupos y fueron separados. Esa fue también la causa de que los boletos estuvieran agotados, al cerrar la sección de balcón tuvieron que parar las ventas en las secciones restantes, para acomodar a la gente de la sección cerrada.

Sin embargo al final, después del privilegio de ver la última versión restaurada de esta megaproducción, con la música escrita originalmente para ella, y bajo la soberbia dirección de José Luis Castillo, el público se fue emocionado y satisfecho.

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About Roque

Melómano, bibliómano y medio cinéfilo. No posee conocimientos sobre alquimia, pero tiene la capacidad de transformar el oxígeno en dióxido de carbono.