Nuevamente en el Foro

Ana y BárbaraPor segunda ocasión esta bruja cubre un evento más en el Foro del Tejedor, y en esta ocasión El café de los cuentistas reunió a las escritoras Ana Clavel y Bárbara Jacobs para compartir la lectura de sus obras. Ana acudió a las compilaciones Yo es otr@ y Almohada para diez, además de recomendar la lectura de Un hombre a la medida y Las violetas son flores del deseo; Bárbara, por su parte, a sus colecciones Vidas en vilo, Un justo acuerdo, y un relato inédito.
Mientras Ana buscaba su selección entre un nutrido fajo de papeles que se revolvían en su cartapacio, preocupada por el poco tiempo con el que —a su juicio— contaban ambas, Bárbara con sus ojos abiertos como platos cuestionábase, y lanzaba la pregunta al aire: ¿nos dará tiempo de leer a cada quien tres cuentos, y contestar al final las preguntas del público? La dinámica organizadora del evento aseguró que el tiempo no era motivo de preocupación, tranquilizando los ánimos de las lectoras y del respetable —es decir, nosotros el público— y así arrancó la dinámica alternado lecturas una y otra.
Ana Clavel inició con “Boceto para después del paraíso”, siguió con temas pilosos en “Inocencias hitlerianas”, nos desconcertó con las tres cartas de Luis en “Hoyo negro”, y elevó la tónica a lo surreal con “Mujeres ubicuas”. Bárbara nos asombró con su humor negro en “Un justo acuerdo”, nos enterneció con “En la azotea desnuda”, nos hizo sonreír nerviosos con “Atar casos sueltos” para rematar con “La providencia de Dios”, éste último aún sin publicar.
Finalmente el respetable —reitero para que no existan dudas: nosotros el público— quemamos nuestros cinco cartuchos de preguntas, a las que ambas contestaron contrastando sus propios estilos, elaborada y subjetiva Ana, sencilla y terrenal Bárbara —quien haciendo gala de la sabiduría de lo obvio y natural, aseguró contundente que el cuento como género tiene un gran pasado y promete un largo futuro, contestando el cuestionamiento sobre la vigencia del cuento hoy en día—. Y precisamente este juego de personalidades que el destino pendular reunió el martes de cuentistas, consiguió que la atmósfera oscilara entre las profundas vicisitudes del erotismo, y la grácil sencillez de la cotidianeidad, dejando una sensación de satisfacción como cuando se ha disfrutado de una buena cena, no escasa ni abundante, justo lo que se necesita para estar bien.
Todo hubiera sido perfecto, si al salir de la cafebrería no hubiera encontrado mi escoba bombardeada con detritus, cortesía de las amables aves que habitan los árboles de la colonia Roma.
Clavel, Ana. Almohada para diez. Mauricio Montiel, comp. México: Ediciones Cal y Arena. 2011.
Jacobs, Bárbara. Vidas en vilo. México: Colofón. 2011.

About La Bruja

La Bruja se construye con arquitectura e historia, se deconstruye con cigarro y tequila, y escribe lo que sucede mientras se reinventa.