Paul Auster. Diario de invierno

 

Hay quien dice que, cuando se nos acaban las fantasías, es bueno dar una mirada a la realidad. Y es que la realidad tiene elementos más que interesantes a la hora de contar historias, como lo demuestra el más reciente libro de Paul Auster, escritor norteamericano responsable de una de las más importantes series novelísticas contemporáneas, la llamada Trilogía de Nueva York.

 

Y es que este libro responde a una tradición seguida por muchos escritores, los cuales caen en la tentación autobiográfica con mayor o menor suerte. Desde Marcel Proust con Por el camino de Swann hasta Pablo Neruda con su Confieso que he vivido, los escritores suelen abrir las puertas de sus vidas para asegurarnos que hay un humano allí dentro.

 

Estructuralmente, la novela nos recuerda un poco a La Tregua, de Mario Benedetti, sobre todo en el aspecto de contar episodios, aparentemente inconexos, de su vida. Narraciones que van desde su ancianidad a la infancia, desde la juventud a la madurez, sin aparente orden, tal y como aparecen en la memoria, conforman las viñetas de este tomo.

 

Escenas que marcaron la vida de Auster, como uno de varios accidentes en donde tuvo golpes en la cabeza, raspones; choques de auto e incluso sus primeras experiencias sexuales, se incluyen en la obra, en la que se extraña su estilo fluido y la narrativa discreta de obras como El país de las últimas cosas.

 

Será porque, al hablar de nosotros mismos, nos sentimos exaltados y dueños de nuestra historia; sin embargo, no es la primera vez que esto le acontece a Auster. En su novela corta A salto de mata. Crónica de un fracaso precoz (también autobiográfica), se nota la laxitud y un poco el desgano disfrazado con técnica al contar pasajes de su propia vida.

 

Como sea, Diario de invierno es una obra inteligente y divertida para los fanáticos de este talentoso escritor pero, de ninguna manera, es un libro indispensable en su trayectoria.

 

Diario de invierno.

Paul Auster

192 pp

$ 220.

About Ikurrin Beltza

Cuando nació ya tenía 13 siglos de edad. Habla el lenguaje de las piedras, es la última seña de una raza cautiva; la oscuridad del cine y la calma de los silencios son su estandarte y su medio. Visita http://laberintosonoro.wordpress.com