Por Betsy, con Betsy

Recuerdo, en más de una ocasión, escuchándola cantar o decir algo en entrevistas, haber pensado: “vaya, ella vive lo que yo, siente lo que yo”. Y es que el arte no es otra cosa que decir: somos todos los mismo. El arte es un recordatorio de nuestra naturaleza más profunda, donde todos somos imagen y semejanza de un Dios o de su ausencia.

Pero con Betsy es distinto. Ella ha transitado casi todo lo que me importa: el blues, los Beatles, el cuerpo, José Alfredo, la voluntad de decir -de cantar, en su caso-; pienso en todas las veces en que sus canciones fueron mis gritos de guerra y la siento cercana, comprensiva, pero no como una amiga. Cercana como una idea, quizá. O como un descubrimiento, cuando la vi en vivo, en un festival de eso que se organizan cada año en los municipios del área metropolitana, gratuitos, maravillosos. La ciudad estaba lejos pero el blues estaba ahí mismo. El asombro se me hizo con Betsy. Era martes también.

Por eso lo justo es que yo -y todos- la acompañemos ahora, porque está enferma y lo necesita. Para que siga cantando el blues y que él se lleve el dolor. ¿Quién dijo que todo está perdido?

 

 

About Nora De la Cruz

Lectora.