Salón de Horripilancias, de Ana García Bergua: la fealdad de las brujas

horripilanciasA Claudia Pecas le encantan los animales. Al no poder tener una jirafa como mascota, se ha conformado con su gato siamés, Fumanchú. Todas las noches deja la puerta abierta para que su gato salga de paseo; sin embargo, lo que ella no sabe es que las brujas suelen robarse a los gatos para realizar sus conjuros. Desgraciadamente, Claudia vive justo al lado de una de esas brujas, su fea vecina, Nicosia. Durante su misión, que tiene como objetivo recuperar a su gato, Claudia termina secuestrada por Nicosia, la cual la obligará a trabajar en el singular Salón de Horripilancias, La Escupitina AzulAhora Claudia deberá encontrar la forma de regresar a su casa con la ayuda de un joven llamado Alacrán y su gato Fumanchú.

Siempre me he sentido atraído por las historias que incluyen un elemento sobrenatural en ellas. Incluso a mi edad, los libros que tienen un elemento fantástico en ellos no sólo me parecen muy entretenidos sino que también me parecen un tipo de literatura muy completo. Esas historias que tienen brujas malvadas maldiciendo a cualquier persona a diestra y siniestra, volando en escobas a través de las ciudades y viviendo en una dimensión diferente a la nuestra, además de tener enseñanzas importantes entre sus líneas, obligan al lector a estimular su imaginación creando esos mundos que parecen imposibles para cualquier adulto. Por eso es importante que existan libros como Salón de Horripilancias de Ana García Bergua, los cuales sirven como un primer acercamiento para los niños y niñas que comienzan a sentir curiosidad por la lectura.

Escribir un libro para un público infantil me parece una de las tareas más complicadas para un autor. El autor tiene que construir una historia sencilla, pero sin caer en lo simplón; además, tiene que ser llamativo y original en su propuesta y finalmente, su libro debe tener esa característica que haga que sus lectores quieran descubrir más y más de los personajes que les estás presentando. Claro, a todo esto hay que agregarle el visto bueno de los padres, quienes en la actualidad son el filtro más exigente que existe. Afortunadamente, Salón de Horripilancias cumple con todo lo anterior. Éste trata con un escenario conocido, pero logra crear su propia versión al respecto: las brujas tienen un sentido de la belleza inverso al que estamos acostumbrados y para mantenerlo tienen salones de horripilancias (en nuestro mundo los conocemos como salones de belleza), a donde se dirigen para ser terriblemente feas.

Dicho escenario es presentado a través de ilustraciones de Juan Carlos Cuevas Cegueda que son adecuadas a lo que estamos leyendo. El uso de colores brillantes para representar aspectos de nuestro mundo y colores oscuros (cafés, verdes y negros en su mayoría), para representar a las brujas, refuerza la idea de que las brujas habitan en un mundo diferente al nuestro, con sus propias reglas e ideologías. El trazo de los dibujos contiene irregularidades que representan el caos y la fealdad de las brujas, características contrarias a la limpieza del trazo presente en personajes como Claudia y su gato Fumanchú. Quizá la mejor ilustración la encontremos a la mitad del libro, donde vemos a una Nicosia en todo su terrible esplendor y que nos recuerda porqué le tememos tanto a estas criaturas con narices puntiagudas. Finalmente, cabe mencionar que la parte visual está repartida entre diversas partes del libro, ilustrando momentos, características, objetos y personajes que son importantes para el desarrollo de la historia, nunca eclipsando a la narrativa, pero sí ayudando a complementarla.

Pienso en Salón de Horripilancias como el libro perfecto que puedes leer a los niños y niñas antes de ir a dormir. Sutilmente, la historia tiene un mensaje que es importante inculcarles desde pequeños: la belleza es subjetiva. En su aspecto narrativo y visual, mantiene una calidad impecable que también puede ser interesante para los adultos que se acerquen a él. Es divertido, sencillo y terrorífico, pero no tanto como para tener pesadillas. Éste es el primer libro de Ana García Bergua para un público infantil y espero que no sea el último.

(Salón de Horripilancias de Ana García Bergua con ilustraciones de Juan Carlos Cuevas Cegueda, es una publicación de Textofilia Ediciones que puedes encontrar en las principales librerías).

About James

Cinéfilo. Lector. Estudiante de Comunicación Visual.