Somos nuestra memoria.

Las palabras perdidas.Victoria Dana. México: Textofilia. 2012.

¿Qué pasaría si un día todos nuestros recuerdos comenzaran a desaparecer? ¿También nos diluiríamos como sujetos? Las palabras que perdemos es imposible recuperarlas, así como es imposible recuperar el tiempo, el sueño, la salud, la vida. Blanca Hernández ha perdido todo, desde el término adecuado para referir una cosa, hasta su identidad. Todo comenzó con leves olvidos, confusiones, hasta terminar en una ciudad desconocida, rodeada de perfectos extraños. Llegaron los doctores y Blanca no mejora, un mal diagnóstico seguramente, la están tratando para una enfermedad que no es la suya, ¿Alzheimer?, imposible, es una enfermedad de la senectud, ¿entonces?

Las palabras perdidas es la más reciente creación de Victoria Dana, escritora mexicana licenciada en Comunicación Social por la Universidad Anáhuac, una historia sobre una enfermedad aún desconocida, que, de acuerdo con la autora, pretende señalar a los jóvenes estudiantes de medicina, una de las patologías que aún no se han estudiado.

El síndrome de Pick, es una enfermedad neurodegenerativa que aqueja a Blanca, una exitosa abogada cuyos padres llegaron a México huyendo de la Guerra Civil Española, tras una terrible infancia, logra alcanzar la estabilidad en su vida al casarse con el dueño de una famosa firma de abogados, sin embargo, el destino la alcanza y enferma, sin posibilidades de recuperarse.

Victoria Dana, pretende no sólo describir la enfermedad, sino retratar el infierno que viven los familiares del paciente y que no pase desapercibida la condición de que el enfermo aún siente, y es igualmente difícil para él acoplarse a una nueva rutina donde nunca más podrá ser autosuficiente.

Basada en un hecho real, la novela plantea una situación circular, donde desde las primeras páginas inferimos cuál será el desenlace, no obstante, la inclusión de palabras y definiciones del diccionario, conducen la historia hacia otras más lejanas que nos dejan conocer la infancia de Blanca.

Ambientada en la Ciudad de México, Las palabras perdidas nos muestra a través de la protagonista, una ciudad completamente desconocida, nos hace partícipes de la confusión y la duda, sentimiento que se acrecienta con la sintaxis y el desarrollo narrativo.

Recomendable para aquel que no guste de las tramas complicadas y los sobresaltos, es una lectura muy fácil y rápida, entretenida e informativa que nos lleva a reflexionar sobre la brevedad de las cosas y el carpe diem.

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Yo: literata, mi alter ego: fotógrafa. Veamos en que punto las dos se juntan y el universo explota.