Su Ju

Antes de dejarles mi nuevo texto hay un par de cosas que debo decirles.

Primero quiero extender una disculpa por haberme tomado una licencia tan larga. Mi depósito de maná literario estaba en números rojos y hasta ahora que tomo un curso de relato rock con el genial Arturo Flores me vuelven a llegar las ideas. Siempre hay que estar aprendiendo.

En segundo lugar, bueno, este texto habla sobre un fenómeno musical de reciente aparición (por lo menos para mí): la música pop coreana. Hay algo de investigación de campo y virtual relacionada con este trabajo, pero no me habría animado a escribirlo, y sobre todo no lo habría podido hacer con la documentación adecuada, sin la ayuda de mis amigas Laura y Pamela.

Espero que les guste. No es nada parecido a lo que normalmente escribo.

Bueno, los dejo.

Su Ju

Para Pam y Lau.

Por: Amílcar Amaya López

Young Mi tomó el metro en la estación Universidad. Corrió desde los torniquetes de la entrada, saltó escalones de tres en tres porque había escuchado llegar el tren y no quería esperar al otro. Jadeando, ocupó uno de los asientos que están al final del último vagón ¡Qué buena suerte! Estaba desocupado. Se dejó caer en la butaca de plástico duro lanzando un suspiro, extendió las piernas y las cruzó a la altura de los tobillos. Era hora de autistearle un rato, sacó el iPhone y los audífonos del fondo de su mochila, la blanca con pegatinas de gatos, para escuchar música. Estuvo sobando la pantalla del aparato hasta que se decidió por “Sexy, free & single”, de Super Junior, una de sus bandas preferidas.

Young Mi no era el verdadero nombre de la chica, pero así se daba a conocer en el sitio de facebook frecuentado por fanáticos de la banda. En la vida real se llamaba Yelena Armenta y se dirigía a la proyección de un concierto de Super Junior en el cine Palacio Chino, a pocos minutos de metro Hidalgo. Esto era lo más cercano a un masivo relacionado al que asistiría por el momento, pero Yelena tenía la esperanza de que pronto se cumpliera su sueño de verlos en vivo, al menos ese. “Sexy, free & single” dio paso a “Face”, de Nu’est, cuando el convoy dejaba la estación Viveros. El evento empezaba en cuarenta minutos, no había tanta prisa, pero sin chacoteo previo no hay show que valga.

La música se interrumpió a la altura de Hospital General, cuando Suni le habló por teléfono. Tenía una voz aguda y hablaba tan rápido que cuesta lo suyo entenderle si no se le conoce de tiempo. Le preguntó a Young si ya llegaba, si iban a comprar palomitas, si llevaba el disco que le iba a prestar. A todo contestó que sí, palomitas, chocolates, refresco, dulces y todo. Young quiso saber si ya había llegado toda la banda: Noon Jung, Kim Heechul, Yesung Kim y Lee Hyuk. Sólo Kim, dijo Suni. Tampoco usaban sus nombres reales entre ellos. Por decirlo de algún modo, sus nombres originales eran ficticios.

Platicaron cinco minutos más. Young cortó al ver que ya había llegado a Hidalgo y las puertas estaban a punto de cerrarse. Mientras salía apresurada, el larguísimo cable rosa de sus audífonos se enganchó en la bolsa de una anciana, tirando de ellos y desconectándolos. Si no hubiera tenido bien sujeto el celular lo perdía, pero los chícharos en sus orejas se desprendieron dolorosamente. Las puertas se cerraron tras ella y los audífonos cayeron al suelo del tren. Nadie se dio cuenta y viajaron hasta la terminal Indios Verdes, donde un chico los recogió y se los regaló a su hermana. El rosa no era su color.

Young Mi estaba furiosa, y furiosa salió del metro. Caminó rápido hasta el cine empujando a quién se le atravesara. El enojo se fue atenuando, sin desaparecer del todo. No le resultó difícil encontrar el cabello blanco platinado de Suni. Su cara redonda, de piel clara y labios gruesos, fue apareciendo poco a poco entre los hombros y espaldas de otros. Era una chica bajita y delgada. En ese momento terminaba de limpiar escrupulosamente sus lentes y se los puso, reconociendo a Mi un segundo después. Una gran sonrisa se dibujó en su rostro y corrió hacia ella gritando para saludarla. Young habría hecho lo mismo de no estar enojada, pero sí esbozó una sonrisa de buenas proporciones, recibiendo a su amiga.

—Te compré tu boleto, mira —anunció Suni agitando con la mano derecha dos boletos, muy cerca del rostro de Young.

—Yo invito las palomitas y todo lo demás —dijo Mi con una sonrisa cada vez más sincera.

—Te coopero —sentenció Suni alzando la mano que tenía los boletos, señalando a Young Mi con el índice mientras rebuscaba con la izquierda en la bolsita que le colgaba de un hombro.

—No te preocupes. Para la otra.

Al poco tiempo fueron llegando las demás, con sus respectivos invitados. Young Mi no conocía a muchos de ellos, pero con ver a Yeong, un muchacho alto y delgado, de pelo lacio y carácter irritante, bastó para que el enojo por los audífonos perdidos regresara. Se dispuso a plantar discusión con Yeong pues, aunque ambos adoraban a Super Junior, Young estaba convencida de que Leeteuk era el miembro más guapo de la banda; Yeong vivía convencido de que ese título era para Donghae, y estaba decidido a hacer que todas pensaran igual que él. La animadversión mutua iba más allá del pop, usado siempre como gatillo de insultos e improperios más personales.

Al momento de saludarse, esos dos apenas se tocaron los dedos, ni siquiera se acercaron para fingir un beso en la mejilla.

—¿Cómo le va a tu querido Leeteuk en el ejército, linda? ¿No le han rajado su asquerosa cara todavía?

Hacía poco, Leeteuk entraba el servicio militar obligatorio. En Corea eso toma dos años.

—No lo sé, pero al menos será un líder dónde tu amado Donghae estaría en el suelo, llorando.

Siempre era lo mismo. Si no hubiera alguien ahí para separarlos probablemente llegarían a los golpes. En esa ocasión, Suni, a la que ambos contendientes le sacaban por lo menos una cabeza, intervino con una de sus grandes y encantadoras sonrisas. Sólo dijo:

—La función empieza en cinco minutos, mis queridos ELF.

—Aquí veo a la única no Ever Lasting Friend —aseguró Yeong. Y se dio la vuelta.

Con la discusión se perdieron cuando los otros miembros de la célula fandómica adquirieron sus boletos. Suni y Young Mi caminaron hacia la fila frente a la sala. Los boletos venían numerados y no tendrían problemas buscando asiento. Sorprendentemente, había mucho público para el concierto. Young vio el gentío con esperanza; a más fans que se sumaran al ejército, las probabilidades de que los SuJu’s (diminutivo de Super Junior) vinieran a México aumentaban.

Mi se acordó de que iba a comprar la botana. Salió de la hilera y fue a la abarrotada dulcería. Cuando regresó la gente ya avanzaba y esperó a entrar al final. El concierto llevaba unos pocos minutos de iniciado y con los ojos muy abiertos buscó la manita de Suni, señalando sus lugares. Al fin la vio y subió unas tres o cuatro hileras, se las arregló para llegar a su asiento sin pisar a nadie y se dejó caer con su segundo suspiro del día. Le dio sus cosas a Suni, acomodó las suyas y se retrepó en la silla. Sonreía ligeramente, lista para levantarse a bailar y cantar los tramos que se supiera…

—¡Qué chico taaaaan guapo, ese Donghae!¡Me caso! —gritó una inspirada y odiada voz a su derecha.

No supo cómo ni por qué maldita coincidencia terminó sentada junto a Yeong. El día sólo había ido de malo a peor ¡¡¿¿Por qué??!! Decidió tragarse su coraje y disfrutar el concierto pese a todo lo malo que le había pasado ese día. En la pantalla sus héroes giraban al ritmo de “From U”. Young Mi se imaginaba lo bello que sería ver a Leeteuk llevando la voz cantante, literal, en esa gran pantalla. Cualquiera, de haberla visto en la oscuridad, juraría que le brillaron los ojitos.

Una sobrecarga eléctrica provocó un apagón generalizado en la zona Centro de la ciudad, que se extendió del primer cuadro hasta más allá del Monumento a la Revolución. Varios transformadores explotaron y miles de personas se quedaron sin luz durante horas. El saldo fue de una persona muerta, aplastada por un transformador que saltó de su sitio, varios árboles incendiados y crisis nerviosas por la falta de luz y, obvio, internet. Dos jóvenes en el conjunto de cines Palacio Chino fueron detenidos por haber protagonizado una apocalíptica pelea. El tuit con fotografía enviado por @rseadicho, después retuiteado 158 veces, mostraba a un chico y una chica ensarzados en tremenda batalla mientras varios empleados del cine intentaban separarlos, sin resultados.

 

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About Biólogo Zombie

Zombie que se metió a estudiar Biología en la Facultad de Ciencias de la UNAM. Avorazado lector y escritor con tiempo de sobra pero apenas en busca del talento. Aficionado al cine en general aunque los filmes de terror, y de zombies en especial, siempre tendrán un lugar importante en su podrido corazón.