Tepito, Bravo el barrio

(Foto, Libro Tepito, Bravo el barrio)

El Salón los Angeles no sólo se vistió de manteles largos, también de tacones, lentejuelas, sombreros, zapatos bicolor, vestidos de satín,plumas, escotes, collares y tirantes…

Francisco Mata de la mano con Editorial Trilce, capturan en 60 fotografías a los diversos personajes que viven y sobreviven en uno de los barrios más duros y estereotipados de esta ciudad, sino es que del país, Tepito.

Comerciantes, estudiantes, boxeadores, bailarinas, artistas, payasos, pepenadores, indigentes, tatuadores… crónicas, anécdotas e historias de vida aderezan el arcoiris de hule que cubre calles, callejones, vecindades, templos y tiendas. Muestran sus rostros, dejando al margen los robos,la inseguridad, el narcomenudeo, la piratería y la nota roja; orgullosos de pertenecer a donde pertenecen.

La noche comenzó, el barrio estaba presente, El Sonido “La Changa”, estaba en sus terruños, sólo dando una prueba de lo que daría esa noche y con la responsabilidada de seducir a los presentes para sacarle brillo a la pista. Al instante el terreno de baile fue invadido (pa’ calentar motores).La gente seguía llegando, esto empezaba a tomar sabor… la música paró de repente, la presentación del libro comenzó.

Alfonso Hernández, Fabrizio Mejía y Alfredo Matus en la mesa, compartiendo ésta con la Secretaría de Cultura, pero al igual que la música la presentación fue terminada abruptamente por rechiflas de la banda que quería seguir bailando (era un hecho que los tepiteños estaban felices por el libro, pero eso de oír a quién sabe quién, hablando más de una hora…).

Un grupo de música versátil abrió la noche, sin escepción todas las parejas mostraban sus mejores pasos y vueltas de baile, los pachucos desempolvaron sus trajes, la cachondés del danzón fusionado a ritmo de salsa y merengue se olía en cada rincón del Angeles, en pocos minutos esto se había convertido en un duelo. Un hombre regordete, con traje de pingüino y sombrero de copa bailaba con gran habilidad a seis mujeres que sonreían de asombro al ser llevadas con tal cadencia.

Ramón Rojo y “La Changa” se hicieron presentes, dispuestos a agazajar a su barrio, con las clásicas, “Cuando el amor llega así de esta manera, uno no se da ni cuenta, el carutal reverdece y guamanchito florece y la soga se revienta…”. “Imaginate que yo no soy yo, que soy el otro hombre que esperabas ver. Un desconocido que te ha escrito un verso, y te dibujó la luna en un trozo de papel…”.

La madrugada llegó, era sorprendente ver como uno de los barrios más fuertes, aferrados y duros estaban sólo para pasarla bien, no hubo golpes,no hubo agresiones de ningún tipo. Algunos siguieron la fiesta en otro lugar, otros seguramente se retiraron a sus casas, pues en unas horas tenían que trabajar como en cualquier otra colonia y barrio de este país, para ganarse la vida, para seguir con la lucha diaria…

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