Uglies: la belleza lo es todo

Es muy difícil no juzgar a una persona por su apariencia. Bien dicen que la primera impresión siempre es la que cuenta, ¿pero la imagen lo es todo? En nuestra época, no es difícil encontrar personas que dividen al mundo en “feos” y “guapos”; tan sólo basta que convivan con un adolescente para que lo confirmen, incluso para algunos adultos esta división es válida. Y si lo reflexionamos, ¿será cierto que la gente estéticamente bella tiene una vida más sencilla? Para empezar, ¿se puede llegar a un acuerdo sobre qué es bello y qué no lo es?

Este tipo de preguntas se pueden encontrar en la novela de Scott Westerfeld, Uglies. La historia se centra en el futuro, en un mundo donde la raza humana como la conocemos ha desaparecido gracias a un “virus” que terminó con todo el petróleo del planeta. Como consecuencia, surge una nueva sociedad donde las personas a los dieciséis años reciben una operación que los vuelve “bonitos” y que retira todas las imperfecciones de una persona “normal”. Desde marcas en la piel, hasta una frente muy grande, pasando por una figura obesa, absolutamente todo desaparece. La gente es simplemente “bella”. El conflicto se desarrolla cuando Tally Youngblood, nuestra protagonista, descubre que hay gente que se ha negado a vivir bajo los estándares de belleza que esta nueva sociedad ha creado. ¿Y qué pasa cuando alguien está inconforme? Tienen que leer el libro para averiguarlo…

En los últimos años del mundo literario las novelas que tienen a una distopia futurista como eje central de su trama se convierten automáticamente en un éxito. Y es curioso que lo sean, puesto que usualmente este tipo de libros son dirigidos a adolescentes, una parte de la población que en su mayoría no tiene la costumbre de leer. ¿Por qué son un éxito entonces? En mi opinión, gran parte se debe a que a pesar de tener un target muy específico, este tipo de libros también puede tener un público en los adultos. Lo interesante (y curioso) de las distopias es que pintan a la raza humana como algo naturalmente cruel (como humanos estamos al tanto de nuestra maldad, pero no hacemos nada por cambiarla). Uglies no es la excepción; puede estar situada en el futuro, pero la forma en que actúan los personajes no está muy lejos de la realidad.

Como ya mencioné, este libro es para adolescentes y tiene los ingredientes necesarios para atraer a ese público: una relación entre los protagonistas que parece imposible, un triángulo amoroso, un secreto que detona el conflicto, etc. A simple vista es una historia que narrativamente no ofrece nada nuevo, quizá es diferente en el uso de la tercera persona (la mayoría de estos libros se caracteriza por usar la primera persona en la narración), lo que permite un panorama más amplio de la situación. También hago mención del lenguaje que utiliza, ya que ofrece palabras nuevas de acuerdo a la época futurista que presenta, lo cual vuelve interesante la lectura. Sus protagonistas no son tan entrañables hasta que ya llevas una buena parte del libro y además, el uso constante de los mismos adjetivos, hacen de las primeras páginas algo difícil de leer.

Lo que vale aquí es la reflexión que plantea el autor sobre el tema de la belleza. Dispersos entre los capítulos, hay breves atisbos de una crítica muy impactante sobre el rol tan importante que juega la imagen física de una persona en nuestra sociedad actual. El autor se pregunta varias veces sobre las ventajas que tiene alguien “bello” sobre alguien “feo” y cómo las personas se han tragado la idea de que “lo bonito” necesariamente representa “lo mejor”. Y esto va desde rasgos físicos (ojos más grandes representan vulnerabilidad, por ejemplo) hasta actitudes (la mayoría de las veces la gente fea por inercia obedece a alguien más bello). Incluso hay una escena donde la protagonista, desesperada por obtener la mágica operación que la volverá perfecta, conoce a alguien que le atrae y le gusta, pero de acuerdo al libro, es feo. Ella se pregunta, “¿cómo me puede gustar esto a mí? Él no es perfecto.” 

No me puedo evitar preguntar cómo sería el libro si éste fuera para un público más adulto. El autor definitivamente tenía algo que decir sobre el tema, pero siento que se limitó a la hora de hacerlo. No obstante, creo que Uglies plantea una reflexión relevante a nuestros días que sin duda ha provocado conflictos en muchas área de nuestra sociedad. Como ficción, es un libro entretenido que satisfará a aquellos que disfrutan de “críticas constructivas” a los humanos con su buena dosis de acción y relaciones amorosas entrañables. Y sí, definitivamente leeré la continuación.

*Uglies de Scott Westerfeld es la primera parte de una serie que consta de cuatro títulos: Pretties, Specials y Extras. Desgraciadamente no existe una versión en castellano todavía (y personalmente aunque la hubiera, por el simple hecho del slang especial que crea el autor para la historia, recomendaría que la novela se leyera en el idioma original) o al menos en México no la han exportado. Los mantendremos informados.

About James

Cinéfilo. Lector. Estudiante de Comunicación Visual.