Un servicio a la comunidad…

Hay veces que después de haber leído el periódico dan ganas de verlo desde lejos y acomodar las noticias de manera que engranen, y entonces uno puede llegar a entender – o mínimo a “maliciar” – que sólo una cosa sucede, y parecería que son muchas.

Sin embargo existe un detalle específico que me trae intrigadísima, y últimamente leo, releo, busco, me fijo, sacudo, volteo, y esculco el periódico en búsqueda pertinaz de alguna novedad sobre notas pasadas sin encontrarlas, y me asalta la íntriga y la re-cochina duda sobre lo que ha pasado con los desaparecidos.

Me explico.

Sucedió que durante las semanas pasadas los candidatos a gobernar el Estado de México ya se debatieron, se dijeron sus cosas, y hasta hoy se publican sus respectivas actividades. Al señor Jorge Hank ya lo sacaron en calzones de su casa, lo enchiqueraron, lo sacaron del bote, y ya hasta al fut se fue. A don Agustín Carstens se le sigue haciendo bolas el atole con el asunto de su postulación al cargo más fregón del FMI, con la ninguneada que le metieron los canijos brasileros… y mientras todo esto pasa yo me pregunto:

¿Y la Mariagna? Me refiero a la exseñora del Marcelo Ebrard, que al principio salía hasta en la sopa, luego ya salió quedito, y ahora ya no se sabe de ella. Yo me hago cruces sobre su destino incierto, y me pregunto si andará trabada en el Tenampa con mariachis y tequila, en su casa pinte y pinte de puro ardor, o en algún SPA en Huatulco… ¿Dónde estará la Mariagna?

Podría publicarse: busco noticias sobre dama divorciada, estatura: alta, complexión: delgada, ojo: clarito, tez: clara apiñonadita, pelo: obscuro, señas particulares: tendencia política de izquierda, podrían encontrarse sujetando una paleta, pinceles, avíos de pintura, y una pacha. ¡Ah! Y guapa la señora… guapa.

Otro:

¿Y el Dominíc Stráus-Kan? Ahora andamos muy enterados del trabajo de don Agustín y la Cristín Lagár para ocupar el puestote mas, después de todo el irigote que le armaron al Dominic no esperarán que uno se quede así nomás. De repente sale una notita en una esquinilla del diario sobre cómo va el pedo del acoso que lo tiene en arresto. Mejor ya se agarraron a otro político gabacho que le dio por mandar fotos a sus amiguis del tuiter, ya le armaron también un teatrito, a la esposa embarazada ya le pidió perdón, y ahora ya lo van a encerrar en una clínica para enderezarlo (¡brrrr! ¡Qué frío me da eso! Pinches gringos, qué maña de mandar a la gente a “enderezar”, me recuerdan a la “Naranja Mecánica”), y el Dominic, bien gracias. ¿Qué ha pasado con él? ¿Qué ha pasado con la afanadora? ¿En qué van? ¡Qué falta de consideración, carajo! Y si esto es parte de algún maquiavélico plan para dominar al mundo, pues qué poca madre. Las personas vanas y sencillas como uno – que no aspiramos a dominar al mundo, sino a controlar medianamente nuestras propias vidas – andamos en la quinta pregunta por culpa del pinche plan.

Y ahí va el último, el que más me duele, y el que más me afecta, pues desde que soy chica Clairol siempre he estado con él:

Juan.

¿Que cuál Juan? Pues el que me pinta el pelo. Quiero aprovechar este espacio para solicitar que, si alguien lo ve… ¡me avise por favor!

Juanito ha sido el primer y único hombre al que le pedí que nunca me dejara, que si le daba por cambiarse de chamba, ¡me avisara para ir a buscarlo!, le dije fuerte y quedito que me hacía muy feliz, y que sólo él hace conmigo lo que nunca nadie hizo antes: pintarme mechas claras y que se viera chingonsísimo… Esta semana fui al retoque que él mismo me programó… me conoció tan bien. ¡Sabía la velocidad a la que me crecían los pelos! (dicho sea sin albur) ¡me hablaba en pulgadas pues sabía que entiendo mejor así… por dedicarme al pedo de la construcción! ¡hablábamos sin parar de hobbits, enanos, elfos y arañas! Pues sí, ahora fui al salón… ¡Y había partido!

Ya no está Juan.

Por favor, si alguien lo ve, díganle que lo ando buscando. Su descripción: estatura: mediana, complexión delgada, edad: como cuarentaytantos, pelo: güerillo cortado chiquitito, ojos: creo que cafés, tez: blanco y cacarizo… señas particulares: usa lentes con armazón de pasta, corte redondo (tipo Lennon), trabajaba antes en la colonia Roma (donde yooo lo conocííí), y de su nombre, sólo sé que se llamaba Juan de Dios. Cualquier noticia se agradecerá comentar en esta página.

¿’On tas, pinche Juan?

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La Bruja se construye con arquitectura e historia, se deconstruye con cigarro y tequila, y escribe lo que sucede mientras se reinventa.