USURPANDO MI IDENTIDAD- Segunda parte.

Disculpen la tardanza, es que ando en plena mudanza¡¡¡¡¡
Sentadas en la parte baja de la litera de cemento se encontraban: Alma de 36 años, Rosa de 38 y la hija de esta, Isabel de 18 años con tres meses de imperceptible embarazo. Las tres eran meseras en un pequeño restaurante en el área de cerrito colorado en Querétaro, lugar donde los principales clientes eran traileros trasnochados, quienes paraban en el lugar para comprar cápsulas que contenían cocaína. Hubo un operativo minutos después de que “la señora” (como llaman a la dueña del lugar) abandonara el restaurante con el hijo de dos años de Isabel. La AFI entró al lugar, buscaron droga y en el camino se llevaron mercancía del lugar y el celular de Isabel, las acusaron de ser ellas las vendedoras de estupefacientes y por la dueña, jamás preguntaron.
Acostadas en una colchoneta que acomodaron en el piso estaban: “la flaca” mujer adicta al crack, lo vendían en su casa y ahí también se prostituía, Araceli, hermana de la actual pareja de “la flaca” y Mary, mamá de Araceli, quién le permitió a la flaca vivir en su casa sin imaginar los líos que esto le traería. Elementos de la AFI entraron a su casa, la desmadraron hasta encontrar la mercancía de la flaca, quien inculpó a toda la familia de “el gordo” su pareja, -nomás pa´no caer sola- dice. Yo he dicho y sigo diciendo, los adictos al crack no son humanos, son entes oscuros sin sentimientos, ni razón… tal vez fueron buenas personas, pero seguro ni ellos mismos lo recuerdan.
En la celda contigua se encontraban: “el gordo”, su tío Don Luis de 70 años y Edgar , esposo de Araceli, ahí también entraron horas más tarde Mario y Erick, compradores habituales de cocaína en el mencionado restaurante, ellos fueron liberados una hora después , la ley los protege por el hecho de ser adictos y solo les recomiendan lugares para tratar su enfermedad.
Alrededor de las 8 de la noche, el custodio me lleva a la última celda del pasillo, estaba limpia y recién desocupada, -para que tengas mas privacidad cuando venga tu chavo-me dijo. Unos minutos después llega el zombie con agua, papel higiénico y sus ojos muy abiertos, como en constante incredulidad. –Nos piden 24 mil varos para que salgas bajo caución-. Me dice con su mirada vidriosa y una sonrisa que pretende tranquilizarme. -¿Por qué tenemos que pagar si ya trajimos los documentos que demuestran que si soy yo?¡¡. Llega el custodio para subirme con el MP a declarar, mientras esto sucede, el zombie sale en busca de alguna prenda abrigadora, el pinche aire acondicionado comenzaba a mermar mi vocesilla. – Y si la dejamos en 12 lic? Le dice Karlita , la secre del MP a su jefe. Hablan unos momentos , acuerdan esa cantidad y el se va. Zombie me deja la sudadera del demonio ( que por las dimensiones es para mi como un buen sleeping) y se va a casa sin mi. Llega entonces, la defensora de oficio a checar mi declaración, Karla me comenta que nadie quería iniciarme el proceso, pero tenía que seguirse de oficio. Espérame tantito – me dice, regresa con una sonrisota – Queda en 5 mil- pues bueno, pienso yo, espero que me den muy buena cena y una súper suite , 5 mil varos la noche¡¡
Me regresan a mi celda, Rosa e Isabel ya están ahí, -las mas calmadas- me dice el custodio. Me mira entrar Isabel y me dice: De que es tu libro?. De vampiros. Recuerdo entonces, cada que salgo de casa, tomo un libro, si llevo prisa , al azar. El de esa noche, era La reina de los condenados de Anne Rice, mis lecturas de puberta. Chale. Me cuentas cuentos de vampiros? Me dice la niña embarazada . Claro, pero antes uno de nahuales. La noche fue larga, las historias se confundieron ellas me contaban sus vidas y yo no sabía donde paraba la ficción y entraba la realidad.

About Fátima De Zombie