Veintiocho historias y una entrevista con Rowena Bali

Rowena Bali es locutora y escritora: como locutora locuciona, y como escritora escribe. De esta última virtud surge de su inspiración La herida en el cielo, la primera publicación que recopila textos que escribió en diferentes etapas de su vida, por esta razón ella misma lo considera como una obra: “… muy especial, se trata de una narrativa de corte poético desde mi propia perspectiva y por esto la brevedad de muchos de los textos, mi intención inicial en estos primeros años de escritura era escribir prosa poética. Son textos muy sintéticos, unos más recientes que otros, y en los más recientes también existe esta característica: que son textos muy sintéticos.”

La obra de Rowena reúne 28 relatos que oscilan entre una y cinco cuartillas que pasan fugaces entre ensoñaciones —como el relato onírico “Game cube” o “La vida horizontal”— y risas mórbidas —como las reflexiones del “Recuerdo vívido”—, ya que la intención de ella es, precisamente, provocar: “Probablemente mi mayor ambición, literariamente hablando es la risa, porque quizá sea lo más difícil de lograr. En mi caso, hay libros que me han desternillado de risa como El jugador de Dostoievski, o La conjura de los necios; para mí la risa es una cualidad valiosísima.” Sin embargo no considera que en su libro La herida… lo consiga tanto, en comparación con otras publicaciones que ha hecho, como es el caso de El agente morboso (México: UACM/Colofón, 2008), una novela que fue concebida en tono humorístico: “Escribirlo para mí fue un goce absoluto, y yo misma me reía muchísimo de todas las cosas que se me ocurrían. Me gusta mucho jugar con la provocación, plantear circunstancias que desconciertan un poco al lector, que le muevan algo, que lo pongan un poco incómodo. Otra de las ambiciones que tengo es provocar que el lector coincida conmigo, es decir, cuando he valorado más un texto o una lectura es cuando logro encontrar un punto de contacto con el escritor. Yo como lectora, si encuentro un punto de contacto me siento contenta y satisfecha con la lectura; eso es lo que quisiera lograr también: que ese punto de contacto pueda ser el humor, la incomodidad, ese punto en el que el lector se siente un poco identificado pero no lo quiere admitir, el explorar un poco los gustos culposos que todos tenemos, manejar un erotismo poco usual, raro, o freak, son las cosas que me apasionan literariamente.”

De los matices fantásticos, Rowena explota su acervo cultural muy personal sobre parapsicología, tema con el que se vinculó estrechamente en algún tiempo y que la llevó a acumular historias por medio del socorridísimo Tarot, ese gran recurso al que se acude cuando se busca paz u orientación de los hados: “Hay también una atracción por la fantasía y el sueño, en algún momento de la vida me tocó incursionar en los terrenos de lo sobrenatural, la parapsicología, y me di cuenta de que el asunto ha sido estudiado muy seriamente por universidades muy serias a lo largo del mundo —en la Unión Soviética era un tema de estudio muy riguroso—, de alguna manera me vinculé mucho con el tema, y a partir de ahí empezaron a surgir las historias que tenían que ver con cuestiones sobrenaturales. Uno de éstos es “Game cube”, que es jugar un poco con el juego: narra la historia de un juego vinculado a la capacidad de desdoblamiento con seres fantásticos.”

“La herida en el cielo”, el relato que titula a la obra, es el favorito de la autora dentro de los textos de la “primera camada”, como ella les llama. De los posteriores, sus afectos se inclinan por “El aliento”, “Game cube”, y de los más recientes su consentido es “La vida horizontal”.

Después de declarar que para ella la escritura es una necesidad, más que una disciplina, Rowena nos compartió las fuentes que le nutren para escribir: otras lecturas, historias, sueños, cosas que la gente te cuenta: “Me dedique un tiempo a leer el Tarot, cuando andaba con esto de la parapsicología, y me di cuenta de que finalmente también es un juego, al final de cuentas todo es un juego, la vida es un juego. Las lecturas del Tarot me ayudaron a conocer historias, por que la gente llega, y lo que ellos necesitan es platicar, en realidad ellos buscan como una terapia. La mayoría de la gente que se va a leer el Tarot es por que trae un conflicto amoroso, pero las historias que uno puede llegar a conocer a partir de ésa práctica, que para mí fue como un juego, también pueden ser muy inspiradoras, brinda mucho material. Incluso sin la lectura, en el propio Tarot. Hay historias basadas solamente en las cartas. Muchas cosas te pueden inspirar.”

Por otro lado, Bali tiene toda la intención de publicar a fines de este año un poemario, y tiene varias novelas en el tintero, en especial tiene una muy adelantada y casi lista para ver la luz llamada Cigoto, sería su siguiente novela a publicar.

Una lectura de La herida en el cielo se avecina: el 8 de febrero se hará en la librería del FCE Rosario Castellanos —en cuya cafetería se desarrolló la entrevista —, a las siete de la noche dentro del programa “Noctámbulos” del FCE. La lectura se hará en compañía de Agustín Peña, y alguna escritora por definir.

Mensaje para los lectores de La fábrica de mitos urbanos: “Que se regodeen en sus conflictos existenciales, les recomendaría que si sufren, sufran a gusto y lo disfruten.” Gran recomendación que suele aplicar la que esto escribe de vez en vez.

Bali, Rowena. La herida en el cielo. México: Axial/Colofón. 2012.

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