Zoóngoro Bailongo: una historia completamente natural

 

Y digo natural porque era más que claro: los personajes que dan nombre a los instrumentos del son jarocho son animales. Era natural, pues, que protagonizaran una fábula. Una tan bella como ésta, en la que están la amistad, la música, la alegría, la tradición y, claro, Veracruz, uno de los lugares más bellos de México.

 

Era también natural que, andando como andan las cosas, los sabios animales nos adviertan del peligro que nos rodea, que los amenaza y que debemos ayudar a detener. Un enemigo oscuro nos ataca. Es natural temerlo, pero también enfrentarlo. Y es que la naturaleza es arrebato, belleza pura, amor permanente y vital. Aparece, también naturalmente, en estas páginas, con ilustraciones tan vivas que casi nos provocan acariciarlas, hablarles, bailar con ellas.

 

Naturalmente, al músico se le da el ritmo. Las palabras de la historia se van juntando, picaronas: bailan y cantan de manera natural. Se siente uno conducido al fandango, contagiado de sones, inserto en esa raíz. Y el que no sepa lo que es fandango, se ha tardado en saber vivir. Yo les dejo, por si acaso, para la muestra un botón. Aquí termina este texto, ¡y que empiece un zapateado!

(Zoóngoro Bailongo, de Zenén Zeferino Huervo, con ilustraciones de Julio Torres, es una publicación de Ediciones El Naranjo. Si deseas adquirir éste u otros libros, ingresa a www.edicioneselnaranjo.com.mx o llama a los teléfonos 56 52 91 12, 56 52 19 74; la editorial los hace llegar hasta la puerta de tu casa. También puedes encontrarlo en las librerías Gandhi, El Sótano, El Péndulo, las librerías del FCE, Cristal, librería Julio Torri del CCU y librerías Educal.)

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Lectora.